Buenas, querida mía:
Espero que cuando leas esta carta te encuentres bien de salud, con un ánimo envidiable, ilusionada y rodeada de tu gente.
Estoy de camino a la uni; como recordarás: cola kilométrica en la Vía de Cintura. No entiendo a quién se le ocurrió construir un campus en medio de la nada, con unos accesos pésimos, y dejar a la ciudad despojada de ese peculiar ecosistema, mezcla de lo académico con lo nuevo y lo vibrante que proporcionan los jóvenes universitarios. La verdad, teniendo la facultad en el edificio de “Sa Riera” y con terrenos para poder ampliar hasta casi Son Valentí, es una verdadera lástima que Palma no se haya podido convertir en una ciudad universitaria. Mira que te digo: incluso el Lluís Sitjar, si como dicen queda pequeño y está obsoleto, se podría haber destinado a zona universitaria.
Bueno, va, me dejo de rollos y te cuento por qué he cogido el boli y me he puesto a escribirte: estaba aquí, sentada en el asiento trasero del Supercinco, nunca del todo relajada por si en un desliz se le activa el turbo y nos la pegamos, escuchando a José Antonio Abellán y su programa “Bienvenido a la Jungla”. Desde la fuga de Roldán, este fenómeno, está haciendo una porra que sube 25.000 pesetas diarias para entregarla a quien acierte dónde se habrá pirado el capo de la Guardia Civil con más de 1.800 millones de pelas. Les tiene a todos loquísimos. Ni el Gobierno ni las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado son capaces de dar con él, como tampoco de rastrear el pastizal que ha levantado. Y mira que es grave el asunto. ¡Que eran fondos destinados a seguridad y lucha antiterrorista!
En esas quimeras estábamos cuando han dado la noticia: Otro atentado. Llevamos 13 asesinatos en lo que va de año; esta vez han matado a un sargento de la policía local de un pueblo de Guipúzcoa. Tenemos que acabar con esto. Salir todos a la calle y plantar cara a los asesinos.
Entre los de ETA y el paradero desconocido de Antonio Anglés, el de los crímenes de Alcàsser, se nos quita el sueño a todas. Desde entonces no salimos de fiesta con tranquilidad.
Mejor me centro en lo del Gobierno que al menos no es tan flagrante contra la integridad İsica. Se les ha ido la pinza. Les ha dado por coleccionar escándalos: que si los GAL, luego el procesamiento del hermano del vicepresidente por malversación y tráfico de influencias —lo recordarás seguro, “el caso Guerra”—; “el caso Roldán”, el de la porra, el primer civil en dirigir un cuerpo militar, nombrado por el Gobierno a propuesta de Barrionuevo; que, por cierto, acaban de reabrir el caso sobre el secuestro de Segundo Marey. A ver cómo les afecta a él y a Rafael Vera. Ya veremos, igual acaban como Corcuera.
Entre una cosa y otra, la situación es tan surrealista como preocupante, aunque nos queda la esperanza de un cambio. El hecho de perder la mayoría absoluta hace un año es un detonante del declive en el que está inmerso este gobierno. Si a ello se suma que tanto la prensa como la oposición están poniendo el foco en cómo está deteriorando la democracia y en que la forma de gobernar del llamado “Felipismo” es una oligarquía, es muy probable que el empuje de la ciudadanía, desaprobando tajantemente la corrupción, propicie un cambio en las próximas elecciones. A verlas venir… La oposición, por el momento, ha creado su primer “código ético”, que parece ser la base con la que acudirá a los comicios de 1996, dando una imagen de control interno, rigor y transparencia en el ejercicio de sus funciones. Espero que no se quede en postureo al estilo “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Para que veas que no todo es malo, debaten ahora en la radio sobre el Nobel de la Paz que se ha otorgado a Yasser Arafat, Yitzhak Rabin y Shimon Peres por “Los Acuerdos de Oslo” y sus esfuerzos en conseguir, por fin, la paz en Oriente Medio y establecer una hoja de ruta para la autonomía de Palestina. Ilusiona que después de casi medio siglo, estemos asistiendo al fin del conflicto.
Ya hemos pasado Cas Jai. Ahora solo nos queda poder aparcar y correr para guardar sitio; la semana pasada me tocó estar sentada en la tarima.
Me tendré que ir despidiendo.
Espero que cuando leas esto el mundo sea muy diferente. Espero que tenga en la memoria las atrocidades de ETA, sus 800 víctimas mortales, sus 2.600 personas heridas y sus 85 secuestrados; su vil forma de matar, sus tiros en la nuca, sus bombas lapa y esa sensación de inseguridad constante en nuestras calles. Espero que violentar y asesinar a mujeres y menores sea una ignominiosa lacra del pasado. Espero que nuestros políticos sean estadistas con vocación de servicio y que las corruptelas que vivimos estos días solo se vean en alguna película satírica con tufo vulgar. Espero que, por fin, el mundo viva en paz.
Un abrazo fuerte.
Te quiere,
Mi Yo de Diciembre de 1994.



