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La turismofobia no debe tener cabida en las exposiciones públicas

lunes 08 de octubre de 2018, 22:00h

La exposición 'Història del turisme a la Serra de Tramuntana; passat, present i futur' en Sóller ha provocado la indignación de una buena parte de vecinos y comerciantes de la localidad por entender que promueve la turismofobia. Los críticos contra esta exposición, organizada por la Associació Tramuntana XXI y autorizada por el ayuntamiento, salieron a la calle este fin de semana para manifestarse a favor del turismo y censurar el contenido de la muestra instalada en espacios públicos de la localidad.

En una serie de paneles, la muestra recoge diversos aspectos de la evolución del turismo en Mallorca y cuestiona el fenómeno recordando movilizaciones y episodios contra la masificación. En este sentido, no falta el recuerdo a la protección de Dragonera a la vez que recoge dibujos alegóricos de los años 70 donde en varios idiomas se les reclama a los turistas: "No vengáis de vacaciones, por favor".

La reacción de quienes critican la exposición demuestra que se trata de un asunto de extrema sensibilidad. Especialmente si se tiene en cuenta que las acciones contra el turismo se han recrudecido durante las últimas temporadas y que el balance que realizan los empresarios al acabar el verano refleja una mengua del negocio. La pasada semana, las propias patronales de comercio y restaurantes, Afedeco y Restauración de Mallorca, señalaron que los datos de ambos sectores correspondientes a agosto y septiembre "no son buenos" y cuestionaban el "optimismo" de la Agencia de Turísmo de Baleares.

El asunto requiere una reflexión y no ser tomado a la ligera. Tampoco estaría de más una explicación pública por parte del Ayuntamiento de Sóller sobre la tramitación que se ha seguido para autorizar la exposición, al igual que una declaración municipal en favor del turismo. Los manifestantes que este fin de semana salieron a las calles de la localidad con carteles "we love tourism" y "no a la turismofobia" entienden que hay mucho en juego y que las entidades públicas que representan a todos no pueden dar cobijo a este tipo de acciones, por mucho que se trate de expresiones artísticas de hace 40 años. En el contexto actual y con los precedentes más recientes protagonizados por radicales puede ser fácilmente entendido como una provocación.


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