Recuerdo que cuando llegaron las primera urnas fue en 1977 . Llegaron con hambre, habían estado casi 41 años a la sombra y necesitaban que les sirviésemos un democrático y suculento menú, que las llenásemos de libertad por lo menos, de esperanza y alegría. Fuimos muchos a votar aquel mes de Junio. No fue mal del todo, la carreta empezó a andar todos empujaban, ya había algún cabrón que ponía palos y balas pero fuimos saliendo,eligiendo camino. Luego votamos la Constitución, pasaron los años y la carreta se volvió vieja y caduca, casposa vamos. Nos salieron al paso muchos saqueadores en el camino incluso muchísimos a los que habíamos confiado la bolsa y la vida. Y, en esas estamos ahora con las Municipales y Autonómicas del 2015 con un ejército de pobres y hambrientos que no saben por donde tirar el voto. Si coger la Urna y fumigarla o llamar al Exorcista para que saque los demonios acumulados en tantos años.
Han pasado los años y siguen ahí -las urnas-esperándonos. En unos días para las autonómicas y municipales, para que las rellenemos con los nombres de gente honesta. No obstante, no ha comenzado el “Sus “ de la campaña y ya tenemos que asistir a los combates medievales de unos contra otros, otorgándose ante las urnas coscorrones de todo tipo, incluso participan los primeros espadas nacionales, como si de unas elecciones Generales.se tratara
Me temo que como siempre habrá más de lo mismo, o, los mismos perros con diferentes collares.
Es que después de casi treinta y tantos años de obedecer a la llamada del voto, muchos nos sentimos estafados y olemos el tufillo mentiroso del mitinero de turno o del recién llegado que está seguro que con sus dotes demagógicas nos hará creer que con ellos se acabó la miseria, que ataremos perros con longanizas. Y un huevo . Por cierto, las urnas no son para poner papahuevos mucho menos para tomar asiento sobre los votos emitidos.
La Urna es un objeto sagrado donde depositamos nuestra ilusión y confianza en los programas de una formación política u otra y en las promesas de los cabezas de cartel electoral, esperanzados en que la situación económica y social mejore para todos. Pero lamentablemente a las urnas, las convierten en letrinas, donde algunos sinvergüenzas hacen pis por la rendija mojando el papel. Otros, utilizan la urna para esconder el botín que nos han robado. Las urnas, muchas veces, se han convertido en depósitos de restos funerarios de la ilusión y la lucha democrática. Nuestro gozo en un pozo.
El día después del voto no debemos perder La urna de vista. Hay que seguirlas y tenemos que mantenerlas vivas como si del primer día de elecciones se tratará . Si es necesario hay que vaciarlas cada día y, por higiene, ventilarlas al tiempo que restregamos por la cara de los elegidos las promesas de programa incumplidas. Hay que pedirles explicaciones continuamente.
Ha comenzado la campaña y la verdad que me aburro como una ostra seca. Lo que se dicen unos a otros en más de lo mismo. Se ladran de una tapia a otra y los votantes -ahora ya incrédulos casi de todo-tenemos la manita con la papeleta agarrada para depositarla- en la urna- el día “D”. Queremos soluciones juntos o por separado, pero soluciones, que hay hambre, paro, pobreza y mucha indignación.





