Las gestiones del Govern con las aerolíneas Air Nostrum y Air Europa, las dos que actualmente operan los vuelos entre las Islas Baleares, parecen haber dado sus frutos. Tras el incremento del descuento de residente balear en los vuelos interislas, hasta el 75% del coste del billete, se ha venido produciendo un incremento de la demanda. También la Administración aprovechó la coyuntura para promocionar el turismo interior, cosa que muchos ciudadanos han hecho. El aumento de la demanda, que se ha cuantificado en algo más del 30%, ha hecho que algunos trayectos se vean saturados por el exceso de viajeros. El Govern, ante las quejas de los usuarios, se reunió con los representantes de las aerolíneas afectadas y les pidió que incrementasen las frecuencias a fin de dar respuesta a las necesidades de transporte de la ciudadanía. La respuesta de ambas compañías ha sido favorable y han admitido que no hay bastante oferta para cubrir la demanda en determinados días y en horas concretas. A fin de buscar una solución, se han comprometido a estudiar el asunto y han pedido un mes de plazo para ello.
Hay que felicitarse por la prontitud de Air Nostrum y de Air Europa en reaccionar a la petición del Govern a través del conseller de Territorio, Energía y Movilidad, Marc Pons. Pero mejor sería que actuasen a iniciativa propia cuando detecten que la oferta de vuelos no satisface las necesidades de conectividad y transporte de los clientes. Se diría que las compañías citadas solo estén dispuestas a ponerse en marcha si se lo pide el Govern, cuando lo lógico sería que fuesen ellas mismas las que adaptasen sus servicios a la demanda existente. A fin de cuentas, se trata de hacer negocio y si hay más vuelos y ahora resultan más baratos a los residentes de Balears, seguro que se llenarán. Pero es preciso un mayor grado de implicación y de compromiso por parte de las aerolíneas para adaptarse a los clientes sin necesidad de gestión alguna por parte de la Administración.



