www.mallorcadiario.com

Libros y cerveza

martes 15 de junio de 2021, 06:00h

Estamos mejorando poco a poco la situación sanitaria, sin que ni mucho menos haya acabado la pandemia ni esté cerca de ello, y ya nos estamos comportando como si todo hubiera acabado, pretendiendo volver cuanto antes al punto de partida, aunque ello no es posible ni recomendable, cuando apenas el 30 % de la población ha recibido la pauta completa de vacunación.

Es muy preocupante la decisión del gobierno central y de los gobiernos autonómicos de abrir el país a la llegada masiva de turistas de casi todo el mundo, sin ponderar en su exacta dimensión el peligro que implica con un porcentaje tan bajo de vacunados, sobre todo sabiendo que la protección contra la variante delta, también conocida como india, solo se consigue tras haber recibido las dos dosis de vacuna, mientras que es muy escasa tras la primera dosis. Y sabiendo también que dicha variante, que es más transmisible y agresiva, avanza a pasos agigantados por algunas zonas del continente europeo y es ineludible que en unas semanas será la predominante en el continente, sustituyendo a la británica.

Es lo que está pasando en Gran Bretaña, donde la variante delta está arrasando. En pocas semanas supone ya más del 60 % de los casos, con más del 70 % de la población vacunada, y donde ha provocado un incremento del número de casos, aunque no de casos graves, y va a retrasar los planes del gobierno británico de salida de las medidas de crisis.

Aquí, en cambio, autoridades y agentes económicos están suspirando, prácticamente suplicando, que el Reino Unido libere a sus ciudadanos de la obligatoriedad de hacer una cuarentena al regreso, en caso de viajar a España, cuando dicha requisitoria nos está, con toda probabilidad, salvando de un repunte de la pandemia provocado por la variante delta.

Este desespero por la vuelta masiva del turismo demuestra que no hemos aprendido nada y no hemos aprovechado la oportunidad de la pandemia para iniciar el diseño de unas nuevas bases sobre las que desarrollar nuestro futuro económico. Ha quedado demostrado que depender casi en exclusiva del turismo de masas y del sector servicios implica un riesgo altísimo de desastre si se repite una situación similar de pandemia.

Y todos los expertos han dicho que si hay una cosa segura es que habrá nuevas pandemias. Y puede haber más causas que fulminen el trasiego masivo de personas que implica el turismo de masas, como guerras, el cambio climático, que mejoren las condiciones ambientales de zonas ahora muy frías y empeoren las nuestras, la sequía, la desertización, o la escasez de recursos naturales, como el agua, entre otras.

La semana pasada me acerqué un día a la feria del libro en el Born. Era hacia el mediodía y el ambiente estaba bastante desangelado. Poca gente acercándose a los libros expuestos, y el inconveniente de que no se podía pasar al interior de las casetas para curiosear entre los libros dispuestos en los estantes del fondo, supongo que por medidas de seguridad por la pandemia. Las terrazas del mismo Born y de la plaza de las tortugas estaban, en cambio, muy concurridas, a pesar de que era un día laborable, la mayoría de ocupantes de las mesas en animadas conversaciones, sin distancia de seguridad y sin mascarillas, por supuesto. No entiendo por qué medidas tan draconianas para los libros y tan laxas para las cervezas.

Al final, todo es cuestión de elección, de los gobernantes, de los políticos y de los ciudadanos, y aquí está claro que hace tiempo que elegimos. Un país que prioriza las cervezas a los libros no es probable que consiga trascender la economía de servicios.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
1 comentarios
Compartir en Meneame