La Navidad es una época de contrastes. Mientras algunos alardean de su boyante situación económica con manjares a través de las redes, otros tienen que acudir a las colas del hambre para poder llevarse algo a la boca, dejando en evidencia una realidad que muchos prefieren ignorar.
Prueba de ello es la larga cola que se ha formado este jueves por la mañana, día de Navidad, en los exteriores del Convent de los Caputxins de Palma. Allí, una veintena de voluntarios de la Associació Pa de Sant Antoni dels Caputxins ha repartido 300 menús solidarios que ellos mismos han preparado para los más necesitados.
Entre los presentes, gente de todas las edades. Desde parados hasta pensionistas, pasando por padres de familia e incluso familias con sus pequeños. Incluso, hasta trabajadores a los que no les alcanza el sueldo. Hoy, gracias a la solidaridad de los de siempre, han podido disfrutar de 'escaldums', sopa de Nadal y turrón.






