Los nuevos accesos y salidas de Alcampo se han convertido para los que no están todavía familiarizados con los nuevos trazados de lugar en un verdadero laberinto. Más de uno se ha perdido o se ha ido en dirección contraria a su destino entre tanta obra nueva. Solo un auténtico hombre de negro es capaz de poder cruzar con tranquilidad semejante selva.





