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Los sanitarios tenían razón

Por Joan Miquel Perpinyà
jueves 02 de abril de 2020, 16:47h

Desde el comienzo de esta pesadilla, a mediados de marzo, cuando se declaró el estado de alarma y el confinamiento domiciliario de gran parte de la ciudadanía, el personal sanitario ha denunciado incansablemente que estaban atendiendo cada día a un número mayor de pacientes sin los equipos de protección adecuados para llevar a cabo su tarea con garantías de seguridad. No es una opinión, es un hecho contrastado y del que deja constancia la hemeroteca.

Los principales sindicatos de médicos y personal de enfermería, Simebal y Satse entre otros, se hartaron de denunciar públicamente una situación inadmisible que les convertía en carne de cañón. Y se toparon con unas autoridades que cuando no negaban la situación, la minusvaloraban. Ahora se ve con toda claridad. “Hay material suficiente, pero hay que administrarlo con cuidado”, decían. Vamos, que no había y que se imponía el racionamiento. Escatimar el escudo con el que la primera línea de defensa hacía frente a la pandemia, tratando a quienes caían enfermos y necesitaban de sus atenciones y cuidados.

De ahí que hoy tengamos en Baleares 188 profesionales infectados por el Covid-19, lo que supone el 15,6% del total de positivos registrados en nuestra Comunidad Autónoma; además de más de 400 profesionales en aislamiento y por tanto, sospechosos de haber sido infectados.

No viene ahora al caso denostar los esfuerzos que el Govern ha hecho para proveer del material y de pruebas rápidas a nuestros sanitarios. Sería muy injusto cuando, además, ya sabemos que quien no ha actuado como cabía esperar ha sido el Gobierno central. Las comunidades autónomas se han tenido que buscar la vida de forma a veces eficaz, como ha sucedido aquí; otras veces de manera bastante penosa. Pero los hechos son los que son y está claro que los representantes de los sanitarios no mentían.

Será difícil olvidar a la directora de la Residencia Elena, una de las dos clausuradas por el contagio de sus usuarios y del personal que les atendía, clamando desesperada y entre sollozos ante las cámaras de IB3 TV para que le llevasen material y personal para cuidar a los abuelos, casi todos ellos infectados por el coronavirus.

Y es que la sesión de aplausos diarios de cada tarde no son suficientes para proteger a médicos, enfermeras y cuidadores en general. Profesionales que, como hemos visto en el perfil de Facebook de la Residencia Oms-Sant Miquel, gestionada por el Institut Mallorquí d'Afers Socials (IMAS) del Consell de Mallorca, se vieron obligados a fabricar ellos mismos con bolsas de plástico el material para atender a los internos que empezaban a enfermar. Solo este detalle da cuenta de que las cosas no se han hecho como es debido y como hubiese sido deseable para evitar que cayera más personal sanitario enfermo.

De las amenazas que han tenido que sufrir, hablaremos otro día. Porque en algunos casos la presión a la que se ha sometido a estos héroes derivada del riesgo de contagiarse y de llevar el virus a sus casas, se ha visto acrecentada por la actitud tiránica de sus superiores, más preocupados de ocultar la realidad que de protegerles. Este capítulo deplorable pronto habrá que contarlo.

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