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Lucio Sanz o quien arropa la existencia de los ángeles
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Lucio Sanz o quien arropa la existencia de los ángeles

El protagonista de la entrevista de esta semana, nos indicó su ubicación por WhatsApp y hasta allí nos condujo el GPS. La casa está algo apartada del pueblo en una zona tranquila y solitaria. Desde un patio interior y a media tarde una vista privilegiada permite divisar la torre de la Parroquia de Santa María de Robines, uno de los edificios más emblemáticos de Binissalem construido con piedra procedente de las canteras.

Salió a recibirnos, flanqueado por algunas de sus esculturas…

Gracias por llegar hasta aquí. Quiero que os sintáis bienvenidos. ¿Os apetece algún refresco? ¿Una copa de vino? – Francisca aceptó una copa de agua. El vino lo dejaríamos para más tarde.

Lucio Darío Sánchez Camargo, conocido artísticamente como Lucio Sanz, nace el 31 de marzo de 1980 en Lima, el mismo año en Argentina y en Venezuela se inauguraba la televisión en color, en Estados Unidos se emitía el último capítulo de La Pantera Rosa, en la embajada de Perú de La Habana, 125.000 cubanos desencadenaban la mayor invasión pacífica a una embajada y posterior exilio, conocido como el éxodo del Mariel. Casi un millar de desplazaron a Lima en abril de 1980, un acuerdo entre España y Reino Unido permitía reabrir la frontera entre Gibraltar y España, cerrada desde 1969, la OMS declaraba erradicado el virus de la viruela en todo el mundo, John Lennon era asesinado en Nueva York, el neoliberal Fernando Belaúnde Terry era elegido presidente de Perú tras once años de régimen militar, aunque a ese periodo se le define como la “Década perdida” como resultado de la crisis social y económica, en el mismo país la banda terrorista Sendero Luminoso iniciaba la lucha armada con una serie de atentados, en Estados Unidos se creaba la empresa de televisión CNN que transmite durante las 24 horas del día, nacían Christina Aguilera, Xavi Hernández, Jake Gyllenhaal, Ronaldinho, Macaulay Culkin, Chris Pine, en el cine triunfaban; El resplandor, Fama, Toro Salvaje, El hombre elefante, Flash Gordon, en abril de ese año, se reúnen en Lima los miembros de la Asociación de Academias de la Lengua Española con la excepción de Cuba, con el objetivo de incorporarse a la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

Hábleme de sus padres… me mira, y su rostro languidece.

Es que en 2020 fallecieron los dos casi al mismo tiempo, a causa del contagio del COVID y yo siempre me he sentido muy unido a ellos. Desde que fallecieron no he regresado a Lima, porque sé que me causará pavor llegar allí y que no estén. Por otra parte, sé que debo superarlo y viajar para encontrarme con mis hermanos y el resto de la familia.

Su padre Luis Dario de profesión Diplomático y su madre Emilia pintora y dedicada a las labores de casa, los dos nacieron en Apurímac y del matrimonio llegaron por este orden; Norma, Rubén, Mónica, Mari, Luis Alberto “Beto”, Alicia, Lucio y Eliseth. En la actualidad Mónica vive en Madrid y Alicia en Mallorca, al igual que Lucio.

¿Cómo era usted en su infancia?

Introvertido y soñador. Desde muy jovencito me encantaba el dibujo. Recuerdo cierto día que de manera casual visualicé Mallorca y me dije que algún acabaría visitando esa isla. Me gustaba jugar a la peonza, y una cosa que me entretenía era aprender a cuidar las plantas del jardín, me pasaba muchas horas, mientras los otros chicos jugaban en la calle. También me gustaban los animales.

¿Y que puede contarnos de sus tiempos como estudiante?

En el Colegio Pedro Coronado de Lima, había una profesora que me vio dibujar y convocó a las demás para que opinasen. Decían que era un niño adelantado a su tiempo y tampoco era para tanto, tan solo dibujaba bien. A la edad de trece años, mis padres decidieron cambiarme a un centro militar, el Colegio Bartolomé Herrera y pasé un tiempo allí. No acababa de adaptarme, no me agradaba el trato, la discriminación que sufrían algunas personas por su orientación sexual. Estuve tres años aproximadamente, hasta que convencí a mis padres de que la disciplina era demasiado severa. Me imagino que a estas alturas esto debe haber cambiado. Por otra parte agradeceré siempre a mis padres su preocupación por darnos lo mejor. Me considero un estudiante regular, aplicado en historia, en literatura, en asuntos de la naturaleza y sobre todo en creatividad.

¿Qué ocurre cuando finaliza sus estudios?

Mi padre como diplomático dominaba las labores de administración, era una persona respetada y tenía buenos contactos. Pensó que yo estaba preparado para trabajar con él y convenció al Embajador de Panamá, para que me incorporase al mundo laboral y al poco tiempo me contrataron en esa Embajada, para cubrir en principio labores de apoyo a distintos departamentos. Hacía más recados que otras cosas. Pero poco a poco fui conociendo a la gente que veían mi interés por aprender y me iban dando otras responsabilidades. Hubo un hecho que llamó la atención: en cierta ocasión la esposa del embajador debía organizar una fiesta y para ello tenía por costumbre contratar a una empresa que le gestionaba los eventos. No recuerdo el motivo, pero la empresa falló y yo que escuché lo que estaban hablando, me ofrecí a ayudar. Por aquel entonces había estudiado administración y me gustaba la decoración, transformé por completo el diseño de diversos espacios destinados a esa fiesta, algunas salas, el jardín. Usé troncos, telas, ramas, cintas y la gente asistió con asombró y con agradecimiento a mi labor. Entre tantas felicitaciones, alguien comentó que yo tenía potencial artístico y creativo y que no debía perder más el tiempo en ese edificio.

El Embajador, Carlos Luis Linares Brin se ofreció a buscarle un contacto en Madrid y en 2005 usted marcha para esa ciudad…

Sí, así fue, aunque el trabajo estaba bien remunerado, nada tenía que ver con mis pretensiones y me mentalice que como cocinero de aquel restaurante en La Moraleja Green, debía aguantar un tiempo hasta encontrar lo que yo quería. Aproveché para llevar a cabo mis ideas, presentando decoraciones especiales a la solicitud de los platos.

Pasaron tres años y surge la posibilidad de venir a Mallorca…

En 2008, me desplacé a la isla que en más de una ocasión había soñado que algún día visitaría, en este caso para una oferta de trabajo. Era una gran oportunidad para mí. Poco antes de aterrizar visualicé una imagen de una mar turquesa que me impactó y tuve la sensación hipnótica de haber encontrado el paraíso. Acepté un trabajo de restauración en el Aeropuerto de Palma. Entre 2014 y 2017 estudié diseño en la Academia Edid.

Al finalizar los estudios, comencé en una empresa de decoración, donde al fin como diseñador y decorador, al fin me sentía reconfortado. Pero los que somos creativos siempre tenemos proyectos que nos rondan por la cabeza. Me bastó con que un buen amigo que había visto mis creaciones que realizaba en el tiempo libre, me convenciera para exhibirlas. El mismo, me consiguió un espacio para efectuar mi primera exposición.

Corre 2018, una exposición en un lugar atípico, una peluquería…

Sí, en la peluquería Stefan Niedenzu de Palma, el resultado fue impactante, tanto que tomé la decisión de dedicarme por completo al arte y abandonar mi zona de confort y rechazar un sueldo fijo mensual.

Aquella muestra compuesta por doce obras de óleos sobre lienzo y abstractos que el artista denominó “Estructura, fuerza y color” fue un éxito en cuanto al número de visitantes que apenas podían moverse. Se vendió la colección por completo.

Poco después y supuestamente por la difusión, surge un interés por parte del Museo de Sóller que se ponen en contacto con Lucio para ofrecerle una nueva exposición.

En 2019 participa en diferentes colectivas en espacios institucionales, así como en la Nit de l’Art de Palma.

En tiempo de confinamiento experimentó una de sus peores épocas con la muerte de sus padres y porque casi a la par, se quedó sin taller.

Justo al cumplir el plazo del contrato de alquiler, el propietario del local donde tenía mi santuario, me hizo saber que no quería renovar y me encontré sin espacio para trabajar. Fue un periodo de frustración por tantas cosas negativas, aunque me mentalicé, me convencí para resurgir como el Ave Fénix.

Y lo primero que hice fue realizar un viaje. Yo solo había ido de Lima a Madrid y a Mallorca y me embarqué en un crucero de diez días para visitar Pompeya. Estando a punto de entrar en la antigua ciudad, un guardia de seguridad me prohibió el paso por no tener actualizada la tercera vacuna del COVID, la respuesta del grupo con el que yo iba fue determinante se plantaron en la puerta, espetando que si yo no entraba, no lo haría nadie. Después de varias discusiones, la guía tiro de astucia y entramos todos.

Precisamente en septiembre de 2021 expone FENIX en Binissalem y la dedica a sus padres. Una de las piezas claves la conserva en su habitación, como parte de una colección particular.

Es una pieza que al principio mostraba un rostro, y al advertir la melancolía que desprendía el efecto de su mirada, cubrí media cara con trazos de pintura y a la otra media original le dejé el color azul turquesa en los ojos, en referencia a mi admiración por Mallorca. Esta pieza es un constante recuerdo a mi padre y a mi madre.

En julio de 2022 presenta una exposición de pinturas y esculturas en el Hotel Can Mavi de Sencelles que titulará Dualismo Ontológico…

Sin duda viví momentos inolvidables con esta inauguración que la mayoría de asistentes tildaron de calidad y eso me enorgullece. Además de la satisfactoria visita de vecinos del pueblo, acudieron a la cita diseñadores de moda, diseñadores de interiores, arquitectos, representantes de la política y la diplomacia y muchos amigos.

Intenté transmitir a través de mis obras, aquella teoría de Platón que nos habla del lado sensible y el lado inteligible.

Platón consideraba que la realidad se divide en dos mundos, el mundo sensible y el mundo inteligible, a esta división se la conoce por dualismo ontológico. Aristóteles decía que la ontología o la metafísica general es aquella parte de la filosofía metafísica que estudia la naturaleza del ser determinando las categorías de la existencia y la realidad, entre otras cosas.

En su joven trayectoria en que la que se beneficia de su experiencia en el diseño y en la decoración, domina la manipulación de materias para componer pinturas y esculturas y es consciente de que sus obras deben rebosar de personalidad. Tal vez por eso se guía por una búsqueda de la imperfección en la finalización de sus elaboraciones plásticas…

De hecho diría que sobre todo en mis esculturas es una búsqueda constante de la belleza de la imperfección, conocida como Wabi-sabi.

Wabi-sabi, es una terminología japonesa que está presente en la sociedad nipona, con elementos de aspecto natural o rústico y en objetos cotidianos y algunos arquitectónicos. La definición se refiere a la belleza imperfecta, incompleta e impermeable. Algunas de las características son la aspereza de los materiales, concepto que Lucio destaca en sus creaciones de cemento.

Dígame quiénes son sus referentes artísticos…

Miguel Ángel, Van Gogh, Picasso, Miró y otros más recientes, como Miquel Barcelò, Anselm Kiefer y Gerhard Richter, aunque debo añadir mi admiración por genios de la arquitectura y el diseño; Le Corbusier, Joaquín Torres y Axel Vervoordt. Y sin duda en literatura, Vargas Llosa.

¿Por qué firma como L Sanz?

Fue algo casual, lo cambié tras una conversación con alguien de confianza que me llamó la atención sobre el nombre artístico que utilizaba; Lucio Darío Sánchez. ¿No te parece que debes acortar ese título? – me dijo, y a mí que me gustaba la música de Alejandro Sanz, opté por reducir mi apellido.

Se conceptúa como una persona tremendamente religiosa, por las convicciones en las que sus padres le educaron. Admira y respeta la honorabilidad del ser humano y la pureza del alma, y se siente incapaz de mentir.

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Paramos unos minutos y aceptamos esa copa de vino tinto, aunque aprovechamos para continuar charlando y Francisca para captar más fotografías.

Dejadme que brinde por vosotros y por el placer de que hayáis venido a visitar mi casa. – Alzamos las copas y brindamos.

Nos condujo a conocer sus diferentes rincones en los que se mueve para trabajar las esculturas que campan por toda la casa y ascendimos por unas escaleras que llevan a un estudio, donde tenía esparcidas varias telas en las que, con acrílicos y pan de oro ha plasmado torsos escultóricos y que días después formarían parte de la exposición de la Nit de l’Art en Palma. Allí precisamente en una habitación contigua nos enseñó la obra Ave Fénix que había mencionado anteriormente.

Todas estas piezas escultóricas las realizo con mezclas de cemento, como las hacían nuestros antepasados. Aquí podéis observar mi interés en que haya desigualdad, desequilibrio, dificultad en el punto de apoyo, es parte de la filosofía que aplico a los objetivos de mi trabajo. Soy un entusiasta de la artesanía de antiguas civilizaciones y continuamente investigo, sobre Egipto, o la antigua Grecia, o Roma. Hay mucho que aprender de nuestros orígenes.

Nos fijamos en un vestido de tela de saco de café apoyada en el quicio de una ventana…

Todavía estoy en el principio de un proyecto que tiene que ver con la existencia de los ángeles. Son seres que me transmiten paz. Creo y siento que existen y que visten ropa sencilla, muy ligera, con telas de lino, casi transparentes. Estoy convencido de que un ángel es el mejor guía espiritual.

¿Qué tal su relación con otros artistas?

Por mi parte diría que en general, excelente. Me agradaría formar un grupo de artistas bien avenidos que nos ayudásemos y nos apoyásemos. Yo precisamente invito a mi taller a jóvenes que todavía no destacan, para asesorarles y corregirles. Ojalá yo hubiera tenido esa posibilidad.

En más de una ocasión, Lucio dejó caer alguna reflexión sobre los temas que habían surgido, metafísica, ontología, religión, creencias espirituales, alguna cita bíblica, ritos ancestrales. Me imagino que su interés por los orígenes de las cosas, lo transporta a través del túnel del tiempo y de vez en cuando para en estaciones desconocidas y en ese ejerció astral, las pieles sensibles absorben sustancias que a primera vista serían ilocalizables, pasarían inadvertidas para los cinco sentidos.

Reconozco que me seducen ciertos aspectos de la espiritualidad, de la filosofía oriental, de la occidental a la dualista, de los secretos del alma y todo este interés en indagar, se reproduce en mis obras.

Dejé sin abrir la caja de Pandora para evitar que algún protagonista de la mitología griega hiciera su aparición en ese trance. Es mejor que Zeus se quede con sus maleficios y nosotros con los nuestros.

¿Una copita más de vino? – Pues sí. Ahora ya hemos terminado.

Y así se cubrió un día más, para nuestra colección creativa. Había anochecido cuando abandonábamos Binissalem.

Texto: Xisco Barceló
Fotografías: Francisca R Sampol
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