Foto: J. Fernández Ortega
La ciudad de Palma vivió ayer un 19 de enero atípico, un día que tradicionalmente marca la verbena de Sant Sebastià, patrón de la capital balear, pero que este año quedará grabado por la ausencia de celebración y el silencio de una fiesta que no fue. En señal de duelo por la tragedia del accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba) —que ha dejado decenas de muertos y heridos y ha conmocionado a toda España—, el Ajuntament de Palma decidió suspender todos los actos oficiales programados con motivo de la festividad.
Desde el mediodía del lunes y hasta la medianoche del 23 de enero, las banderas en las sedes municipales ondean a media asta como símbolo de luto y respeto hacia las víctimas, sus familiares y todos los afectados por el siniestro.
La decisión, adoptada por el alcalde de Palma Jaime Martínez Llabrés, ha supuesto la cancelación de la tradicional revetla de Sant Sebastià, que cada año congrega a miles de palmesanos y visitantes en la Plaza Major y otras plazas emblemáticas de la ciudad. También han quedado suspendidos el encendido del fogueró, las verbenas populares y los conciertos programados en la plaza de España, la plaza de Cort, la plaza de Joan Carles I y la plaza Major.
Cort ha lamentado profundamente el grave accidente ocurrido y ha trasladado su más sentido pésame a las familias y personas allegadas de las víctimas, así como a los heridos. También ha expresado su apoyo y solidaridad con todos los afectados y con los equipos de emergencia y rescate que trabajan para atenderlos.
La regidora de Servicios Sociales, Educación, Participación Ciudadana, Juventud e Igualdad de Oportunidades, Lourdes Roca, ha subrayado que la cancelación de los actos "no ha sido una decisión sencilla", ya que son unas fiestas muy esperadas por los ciudadanos.
"Pero ante la gravedad de los hechos ocurridos y como muestra de solidaridad y respeto no hemos planteado otra alternativa que no sea cancelar todos los actos oficiales de carácter festivo y las celebraciones previstas", ha dicho en un mensaje difundido por el Ayuntamiento.
En consonancia con este gesto de respeto, las autoridades locales recomendaron a los organizadores de actividades no oficiales que cancelasen o pospusieran sus celebraciones. La mayoría de estos actos -no oficiales y organizados por las cofradías- se han desarrollado con menor afluencia que en ocasiones anteriores; también por una meteorología poco propicia para celebrar al aire libre y a pesar de que Cort no desmontó las más de doscientas "torradoras" instaladas en calles y plazas.
De hecho, el ambiente que se ha respirado en Palma durante las últimas horas ha sido sensiblemente distinto al de otros años. La ausencia de música en las plazas, de escenarios y de grandes concentraciones ha dejado una ciudad más contenida y silenciosa en la víspera del día grande de su patrón. Aunque algunos bares, asociaciones vecinales, cofradías y colectivos privados han mantenido actos festivos no oficiales, en muchos casos de forma discreta y sin publicidad, la sensación general ha sido la de una Sant Sebastià descafeinada, marcada por el respeto y el recogimiento. En calles y barrios se ha percibido más conversación que celebración, con numerosos ciudadanos reconociendo que este año “no tocaba hacer fiesta”, en un clima de solidaridad compartida con las víctimas de la tragedia de Córdoba.
Además de los eventos festivos del lunes, este martes 20 de enero, día grande de Sant Sebastià, también ha quedado despojado de actos públicos. La Diada Ciclista y la ceremonia de entrega de los Premis Ciutat de Palma, previstos para la jornada de hoy, han sido igualmente anulados, y las distinciones que deben recibir sus galardonados se entregarán en una fecha posterior en un acto institucional.
La decisión del consistorio incluye también la ausencia de representantes municipales en las celebraciones religiosas en honor al patrón, previstas en la Seu y en la Iglesia de Sant Sebastià este martes.
La suspensión de la verbena y de todos los actos oficiales de Sant Sebastià marca un hito en la historia reciente de la festividad, que en años anteriores ha sido motor de alegría, música y tradición en el corazón de Palma. Este 2026, sin embargo, la ciudad ha optado por un gesto de solidaridad y recuerdo, haciendo de la jornada una jornada de reflexión y respeto en un momento de dolor para toda España.
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