Bombazo en la tele española: Marc Giró deja RTVE y ficha por Atresmedia para ponerse al frente de un nuevo formato en laSexta que verá la luz en 2026. El anuncio lo ha hecho el propio grupo privado, que presenta al catalán como una de las incorporaciones clave a “su mejor equipo de comunicadores”.
La jugada llega en un momento delicado para la pública: la noticia se conoce apenas un día antes del regreso de Late Xou a La 1, con varias entregas ya grabadas a finales de 2025 que aún tienen que emitirse. Es decir, el programa volverá, pero lo hará sabiendo que su presentador ya tiene pie y medio en otra casa.
Medios del sector hablan de “fichajazo del año” y no es exagerado: Atresmedia se lleva a uno de los presentadores en mayor proyección de la televisión pública, premiado, reconocido y con un late night que había logrado algo complicado: convertir una propuesta muy personal en un pequeño fenómeno de culto, especialmente entre públicos urbanos y digitales.
QUIÉN ES MARC GIRÓ Y QUÉ PIERDE RTVE
Del periodismo de moda al late night de culto
Giró no es un rostro improvisado. Nacido en Barcelona en 1974 y licenciado en Historia del Arte, fue durante años editor de moda en Marie Claire antes de empezar a colarse en platós de televisión como colaborador. Su mirada sobre estilo, clase media y masculinidad moderna lo convirtió en una voz singular en la televisión catalana y estatal.
A partir de ahí, su carrera se desplegó entre radios como RAC1 y programas de TV3, hasta llegar al formato que lo ha hecho masivo: Late Xou. El programa nació primero en La 2 y después dio el salto a La 1 de RTVE, consolidándose como un late night clásico, con monólogo, entrevistas y humor, pero atravesado por una sensibilidad muy marcada: feminismo, LGTBI, cultura pop y un cierto costumbrismo barcelonés.
No es casual que recibiera un premio a las buenas prácticas de comunicación no sexista, por introducir contenidos feministas en clave de humor en televisión. Giró ha construido un personaje que desmonta el estereotipo del presentador varón, blanco y encorsetado, y lo sustituye por alguien que se ríe de sí mismo mientras dispara contra el machismo y la homofobia.
En 2023 fue reconocido con el Premi Nacional de Comunicació, confirmando que ya no era sólo una revelación, sino una pieza central del nuevo ecosistema mediático catalán y estatal. Dejar marchar a alguien así no es un detalle menor para una televisión pública que busca rejuvenecer audiencia y relevancia.
QUÉ BUSCA ATRESMEDIA CON SU FICHAJE POR LA SEXTA
Según el comunicado del grupo, Marc Giró se incorpora a Atresmedia para desarrollar varios proyectos a lo largo de los próximos años, con un primer programa para laSexta previsto para 2026. No hay aún formato definido públicamente ni franja confirmada, pero todos los focos apuntan al prime time, el territorio natural del late night y del entretenimiento más autoral.
La operación encaja con la estrategia histórica de laSexta: un canal que ha usado el humor, la política y la crónica social para diferenciarse. De El Intermedio a Zapeando, la cadena lleva años articulando una conversación propia. Fichar a Giró es doblar la apuesta por un entretenimiento que combina ideología, ironía y conversación larga.
No hay que olvidar que el presentador ya había pasado por la órbita de Atresmedia, colaborando en espacios como Espejo Público (Antena 3) o Zapeando y En el aire (laSexta). Su regreso al grupo, ahora como estrella con programa en preparación, cierra un círculo: de colaborador invitado a pieza estratégica de la parrilla.
La batalla por las noches en abierto
La lectura industrial es clara: Atresmedia refuerza laSexta en un momento en el que las noches en abierto son uno de los pocos espacios donde todavía se construye conversación social masiva. Mientras las plataformas concentran series y ficción, el directo, el humor en tiempo real y las entrevistas con personajes de la semana siguen siendo patrimonio de las cadenas generalistas.
Con Giró, laSexta puede competir no sólo por cuotas de audiencia, sino por prestigio y por influencia en redes. Sus monólogos, sus gestos y sus entrevistas son material perfecto para circular en X, Instagram o TikTok, un valor que hoy se mira casi tanto como el share.
QUÉ OCURRE AHORA CON ‘LATE XOU’ EN RTVE
La paradoja es evidente: RTVE seguirá emitiendo nuevas entregas de Late Xou mientras su presentador ya está oficialmente fichado por una cadena rival. Los programas, grabados a finales de 2025, arrancan esta semana en La 1 en lo que será la recta final del formato en la televisión pública.
Según ha trascendido, Atresmedia y Giró trabajarán en paralelo en el diseño del nuevo proyecto mientras se apuran las emisiones pendientes en la pública. Es una transición delicada para RTVE, que pierde a una de sus apuestas más reconocibles en un contexto de debates internos sobre audiencia, identidad de servicio público y competencia con las privadas.
La salida de Giró llega, además, tras años de rumores de ofertas y tentaciones por parte de otras cadenas, incluidas la propia Atresmedia y TV3. Hasta ahora, el presentador había defendido su continuidad en RTVE, situando Late Xou como su gran proyecto televisivo. El cambio de guion señala que la negociación, esta vez, ha pesado más del lado privado.
REPRESENTACIÓN, HUMOR Y POLÍTICA: LO QUE HAY EN JUEGO
Más allá del juego de sillas, el movimiento tiene una lectura social. Giró ha sido una de las pocas figuras abiertamente LGTBI al frente de un late night en la televisión generalista española, con un humor que coloca en el centro a madres, maricas, señoras y cuerpos que no suelen ocupar el prime time sin ser caricatura.
Su salida de RTVE abre preguntas: ¿puede la pública permitirse perder a una voz tan claramente alineada con valores de diversidad, feminismo y derechos civiles? ¿O está cediendo ese espacio simbólico a una privada que ha sabido leer el momento y capitalizarlo con un buen contrato?
La llegada de Giró a laSexta también puede redefinir la conversación política del late night. Su humor es explícitamente antifascista, progresista y muy cómodo mezclando a Rocío Jurado con teorías políticas o a la clase media barcelonesa con el precio del alquiler. Si Atresmedia lo deja ser, el nuevo programa puede convertirse en un espacio donde la conversación cultural y política se cuele de forma menos solemne, pero igual de influyente.
En un ecosistema saturado de contenidos, movimientos así pesan más de lo que parece: no sólo cambian una parrilla, sino quién cuenta el país cada noche y desde qué mirada.








