www.mallorcadiario.com
Alice Morse o la herencia pictórica de una familia
Ampliar

Alice Morse o la herencia pictórica de una familia

Para cubrir la entrevista de esta semana quedamos con la persona que iba a ser la protagonista, en la cafetería Foam del centro de Palma, cerca del Mercat de l’Olivar. No sentamos en un sofá y nos pedimos un té para Alice y café para mí, mientras Francisca ya preparaba su cámara y se pedía medio bocata y un café con leche.

Descubriendo el árbol genealógico de Alice Morse nos encontramos con una larga tradición de artistas que comenzó hace varios siglos…

El tío abuelo de su padre era el inventor y pintor, Samuel Morse que nació en el vecindario de Charlestown de Boston - Massachusets en abril de 1791, que junto a Alfred Vail inventaron el sistema de telegrafía, conocido como el telégrafo Morse y también el código Morse. Fue el primer presidente y uno de los fundadores de la Academia Nacional de Dibujo de Nueva York.

Sí, varios de mis antepasados y siguiendo la tradición, mi padre, mis hermanos y yo, hemos continuado con la dedicación a las artes plásticas.

Alice Morse nació en Ibiza el 23 de junio de 1962, el mismo año que en Chihuahua, Méjico se registraban 29 grados centígrados el mes de enero, en Los Ángeles era encontrado en su habitación el cadáver de la actriz Marilyn Monroe, aparecía el primer capítulo de Spider-Man, se editaban; La naranja mecánica de Anthony Burgess, La muerte de Artemio Cruz y Aura de Carlos Fuentes, La mala hora de García Marquéz, Los rateros de Faulkner, en música se publicaba el Surfin’ Safari de Beach Boys, Ringo Starr se unía a The Beatles, se fundaba la banda The Rolling Stones, en cine se presentaban títulos para la historia; El cabo del miedo, El hombre que mató a Liberty Balance, Dulce pájaro de juventud, El milagro de Ana Sullivan, ¿Qué fue de Baby Jane?, Lawrence de Arabia, Matar a un ruiseñor, entre otras. John Steinbeck se hacía con el Nobel de Literatura, The Lucy Show triunfaba en televisión, en arte; Latas de sopa Campbell y el Díptico de Marilyn de Andy Warhol y Femme au chien un óleo que Picasso dedicaba a su segunda esposa, se inauguraban el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles, el Monumento Selamat Datang en Yakarta diseñado por el escultor Edhi Sunarso y entre otros, el Puente de Broadway en Nueva York y el Puente de las Américas en Panamá.

¿Qué recuerdos mantiene de sus primeros años?

Recuerdo la brisa del mar, la naturaleza, el campo, muchos viajes. Méjico, Estados Unidos. Mis padres conocían Europa y sobre todo tenían amigos en Ibiza, donde yo nací en Ibiza, en el barrio de Dalt Vila, un puerto natural, sus callejuelas y la muralla que rodea la ciudad, su historia, desde niña me inspiró. La fundaron los fenicios y por ahí pasaron cartagineses, romanos, árabes y todos dejaron sus huellas. En aquel tiempo las payesas y payesas vestidos con sus ropas tradicionales, era una estampa preciosa y para mí inolvidable.

Su padre de nombre Breton era pintor, nació en Washington DC y su madre, Helena, abogada nació en West Virgina. Tuvieron 3 hijos; John Neal, Breton y Alice.

Los primeros años fueron de constante movimiento: Cuando tenía dos meses, mis padres dejaron Ibiza y fueron a Méjico y luego a Estados Unidos, cuando tenía cinco, regresaron a Ibiza y estuvimos un tiempo y de nuevo otra vez a Estados Unidos, para volver a Ibiza a la edad de diez años que vivíamos en el Hostal Norai en el puerto. El sonido de los barcos, gente que llegaba y otras que se despedían, el olor a salitre, el restaurante La Marina, son pedazos de recuerdos que siguen presentes en la memoria.

Dejan Ibiza y marchan a vivir a Mallorca…

Sí, y eso fue una época complicada para mí ya que estaba acostumbrada a la libertad de Ibiza y aquí, mis padres me inscribieron en un colegio donde tenía que estar internada.

Cuando tenía quince años iba al Círculo de Bellas Artes y aunque pocas, había otras chicas que hacían pintura y al ser yo la única que también practicaba la escultura, cuando tocaba trabajar con el hierro, los hombres miraban extrañados que una mujer manipulase el metal.

¿Cómo influía en usted esa herencia artística de la familia?

Creo que de manera determinante por muchos motivos. Mis antepasados, mi padre y su entorno, mis hermanos en los que yo me inspiraba. Con siete años, en Washington, me sentía obsesionada con las pinturas de Altamira y dibujaba una y otra vez aquellas pinturas rupestres. Me fascinaban los antiguos edificios, de niña quería visitar Italia para verlos, las construcciones antiguas como la de Stonehenge, ese monumento megalítico que forman grandes piedras erguidas. En Washington D.C., era una tradición programar visitas a los numerosos museos que hay en la ciudad. Supongo que todo eso me marcó.

Durante diez años aproximadamente, hace dibujos en blanco y negro y a tinta china y prepara su primera exposición.

A los 18 años, en el Puerto Andratx, en la Galería de Artistas Reunidos de Margarita Garfella, Como me gustaba ir en autobús hasta el puerto y en aquel trayecto contemplar el paisaje, tan distinto en 1986 a lo que es en la actualidad.

Poco después vuelve a viajar a Estados Unidos para trabajar y estudiar en Georgetown.

Hasta los veintitrés años estuve allí y venía a Mallorca en época de vacaciones de verano y de navidad. Georgetown es un lugar maravilloso, con sus casas, ríos, barcos, museos.

Fui a la Corcoran School of the Arts & Design, donde precisamente hay una obra de mi tatarabuelo. Allí aprendí a trabajar el grabado y a usar el zinc. Al mismo tiempo trabajé como cocinera en la Cafeteria Boey Monger. Es una lugar muy visitado por gente conocida, entre otros era habitual el actor Dustin Hoffman y prácticamente todos los estudiantes de la zona.

Georgetown se distingue por sus edificios de estilo federal, por sus calles adoquinadas, por el diseño de sus tiendas y comercios, por sus lujosos restaurantes situados junto al rio Potomac, por su vida nocturna protagonizada por los estudiantes en los bares universitarios, por sus tabernas tradicionales y los locales de música en directo.

Acaba sus estudios y se instala en Mallorca.

Tenía un piso en la barriada de El Terreno de Palma y al poco de regresar y recuperar mi actividad en la isla, trabajé para la Marina Americana y durante un tiempo di clases de inglés.

Del 2000 hasta el 2008 expuse de manera continuada en la Galería Pinós de Las Ramblas de Palma, eso me permitió conocer a mucha gente y que se promocionase mi obra.

Posteriormente, la mayoría de sus exposiciones se han llevado a cabo en la totalidad del territorio de Mallorca, donde ella reside, pero su obra se ha mostrado en Ibiza, Barcelona, Pontevedra, varias veces en Nueva York, Rotterdam, Madrid, Miami, Bangkok, Marbella, New Hampshire, entre otras urbes. Desde 2014 tiene un acuerdo con la Galería Bennàssar de Pollença y participa en dos colectivas al año y sigue colaborando con una galería de New Hampshire.

Para nosotros son muy interesantes las exposiciones colectivas, porque te permiten conocer a otros artistas y compartes y contrastas ideas. Unos aprendemos de otros con el intercambio de opiniones. En la actualidad, uno de los temas que surge es que la pandemia ha obligado a muchos a tener otro trabajo.

¿Cuál sería una definición breve de su evolución técnica?

He ido variando, experimentando durante toda mi vida, pero podría describir una evolución que comenzó con la tinta china, el arte chino, la acuarela, los grabados, el arte japonés, el arte precolombino, el simbolismo, paisaje acrílico, la abstracción y en la actualidad tiendo a la realización de obras minimalistas, que posiblemente sean las que precisan de un proceso más complejo. Siempre pinto en horizontal.

Si trazase una línea que emulase una trayectoria, si evocase los pasos y los caminos en donde quedaron aquellas huellas manchadas con tinta china, el toque sutil y salado de sus células mediterráneas, aquel lenguaje nativo de culturas mayas, precolombinas, japonesas, aquellos códigos que surgirían de los genes biológicos al analizar las regiones polimórficas del ADN, el patrón hereditario, si me adentrase en la simpleza minimalista en la que ahora transita, describiría esta trayectoria como una aventura al interior de la mente y del espíritu, un paseo por los músculos del alma.

¿Puede nombrar a tres artistas imprescindibles para usted?

…me mira y sin titubear, responde:

Picasso, Tapies y Pollock.

Nunca ha dejado de viajar a un país o a otro.

Dígame algunos de los lugares que más le han gustado en sus viajes…

No sabría con qué quedarme, porque han sido tantos, pero viajar a Laos, a Tailandia, a Marruecos, por la comida, los templos, por aventurarme con la mochila, por la artesanía, las costumbres, las tradiciones, la gente.

Puestos a descubrirle, hábleme de aficiones.

Me gusta la música clásica, el blues y el funk, la fotografía, los documentales de naturaleza, la lectura, el cine de terror y de ciencia ficción, Robert Graves y su poesía, he leído la vida de Picasso y me parece fascinante, y como ya he contado, el arte y viajar.

¿Para usted, cuál es la definición de ser artista?

Para mí que me dedico a la pintura y a la escultura, es una continua inquietud por experimentar y procurar no desviarte. Es muy fácil traspasar la línea, acomodarte y quedarte en la zona decorativa. Somos equilibristas.

¿Tiene descendencia?

Sí, un hijo de 33 años, llamado Joan.

Hace trece años que compró una casa en Asturias

Sí, y eso me ha proporcionado otra dimensión de la vida y de la pintura, allí dibujo a lápiz en mitad de la naturaleza, un paraíso de paisajes cántabros y astures, hago también esculturas de barro y practico la fotografía, me proporciona paz, descanso, relax, contemplar esos paisajes idílicos, castaños, bayas, algún animal salvaje, el contacto pleno con la madre tierra, el silencio, me pongo música clásica, respiro hondo y recargo pilas, dos semanas, dos veces al año, necesito este contacto con el campo, el verdor, es un viaje interior necesario para lo artístico, para el espíritu y también para la salud.

Propongo hacer uso de rituales, estudiar la escritura que traza el vuelo de una pluma, introducirme en el interior calcáreo de monolitos ancestrales en el tiempo y espacio, propongo deslizarme sobre sus lienzos de técnica mixta sobre madera y papel y sentir la temperatura de sus piezas de barro entre las manos, dejar que el influjo equilibrista de la luz que desprenden me sujete a ese ejercicio de contemplar a fuego lento, la transparencia de sus composiciones.

---

Salimos de la cafetería y nos desplazamos paseando a una zona cercana, y Francisca acabó de completar su reportaje fotográfico para nuestra galería, disparando algunas instantáneas en el exterior, sol, árboles y mucha gente disfrutando de las terrazas de los bares.

Gracias a Alice Morse por formar parte de esta colección.

Textos: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios
Compartir en Meneame