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Roig de Diego o… (Abisme) dentro y fuera del abismo
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Roig de Diego o… (Abisme) dentro y fuera del abismo

Esta entrevista no es de las habituales biográficas que se enmarcan en la colección de MD Arte, y no lo es por diversos motivos. Jaime Roig de Diego lleva años bajando a las profundidades, a las cloacas, a los charcos, a los poros de la oscuridad, a las cavidades atomices de cuerpos desconocidos, a lugares en los que Dios decidió que nunca entraría un solo rayo de luz…a diferencia de la libertad que se permite en su estudio, ubicado en uno de los patios de casa, al aire libre.

Jaime e Isabel habitan en una vivienda situada en una zona primigenia del barrio de Establiments y ahí nos dirigimos Francisca y yo, para que el artista nos contase como se ha desarrollado este trabajo de laboratorio con el que se presentará el día 7 de marzo de 2022 en la Fundació Sa Nostra con una colección que ha titulado; “Abisme”.

En una habitación, atesoradas en formación, guardándose para su gran cita están colocadas las piezas, escultórico pictóricas.

¿Cuál es el origen de este proyecto?

La idea surge de una obra que formó parte de la exposición colectiva en Art Sevilla 2015 - I Feria Internacional de Arte Contemporáneo, a la que yo acudí de la mano de la Galería Javier Román de Málaga. Un comité me elige de acuerdo con mi galería para mostrar una selección de obras “novedosas” a un grupo de coleccionistas destacados, a los que les sorprendió el tratamiento de los detritus en ese contraste; “memoria-olvido” y “lujo-basura” que es uno de mis discursos permanentes, el resultado de la descomposición de una masa sólida en partículas.

Posteriormente volvió a surgir una colectiva en Palma “No plastic” en la que participé y donde se ahondaba en estas cuestiones y se fortalecía mi conciencia medioambiental.

¿Qué tiene que ver esta colección con sus anteriores realizaciones de arte digital?

Nada, en absoluto. Ni en la técnica, ni en la puesta en escena, ni tampoco en la prestación.

Ahora recuerdo que Isabel, mi compañera de fatigas, la persona que comparte conmigo cada segundo de mi espiritualidad y por tanto cada milímetro de mis fundamentos, en alguna ocasión me apuntaba la necesidad de dirigir la nave hacia otro rumbo. Cuesta tomar esa decisión, porque un buscador como yo, necesita encontrar no solo el motivo, sino también la argumentaría. Aunque esto, llevó su tiempo.

Durante varios años siguió con la exploración y en el tiempo de la pandemia lo retoma, coincidiendo con un relato que escribió y que fue seleccionado para la publicación del libro; La Cuarentena.

¿Cómo ha sido el día a día?

De continua concentración, un trabajo excitante, en el que el pensamiento, las manos y las uñas se han llevado la mejor y la peor parte.

De aceptación de cambios por efectos climatológicos ya que cuando estaba en pleno rendimiento, llovió durante veintiún días de manera consecutiva, nada corriente en Mallorca y lo que en principio podía resultar el mayor de los inconvenientes, lo adapté, revertí la situación, hice como en el campo, dar valor a la fruta del tiempo, pues yo acordé con la naturaleza que usaría lo que me ofrecía en aquel momento. Hojas que caían continuamente de las buganvillas, gotas de lluvia, cagadas de mirlo, ahora entraban en el espacio de fabricación. Esa mezcla de residuos vegetales, orgánicos, y el tratamiento de desinfección estaban en marcha, solo me faltaba mejorar el proceso de secado, el exceso de humedad. Para eso estaba el fuego, la leña, el viento. El invierno vino para apadrinarme y para cambiar uno de mis hábitos artísticos ya que soy noctámbulo y estaba acostumbrado a laborar de noche y de madrugada, y esta adaptación ha sido beneficiosa sobre todo para el secado de las obras.

¿Cuál es su mensaje?

Desde la emoción y huyendo de las manualidades, mi objetivo principal es aportar, insistir en que no cesemos en la labor de recuperación de residuos, en la protección de la biodiversidad. Intento describir mi rescate de la fauna en los fondos marinos más ocultos. El ser humano tiende a apoderarse de la tierra, del espacio y de los océanos, en los que viven miles de especies en peligro de extinción. Yo pretendo recordar su existencia, eternizarlos a través de esta exposición.

¡Qué lástima que sepamos más de Marte que de nuestros océanos!

En la oscura y espesa transparencia del agua, en la morfología de las últimas aguas marinas, en la fosa oceánica de las Marianas a 11.000 metros casi inescrutables se suceden movimientos de seres desconocidos, en una falla del fondo del Mar Caribe a 5.000 metros donde se encuentran extraordinarios ecosistemas, las fumarolas que prosperan en aguas frías y están a más de 100 grados de temperatura, en donde habitan especies únicas, sometidas a grandes presiones, pero también en las planicies abisales, en el talud continental, en la plataforma continental, en las dorsales oceánicas, en los volcanes submarinos, en lo inesperado, aparece la invasión de los micro plásticos.

¿Qué materiales le resultan útiles para su escenografía?

Para dar vida a este submundo de aguas remotas y de volúmenes gelatinosos, he valorado numerosos conceptos y sin marginar un solo sujeto, he ido componiendo la figuración y los complementos. Uso espinas, ropa, tapones de botella, hojas secas, cáscaras, cenizas, aglutinantes, resinas y en ese proceso de colocación de piezas sobre un lienzo, de preparación, vertical y horizontal, surgen seres que materializan la eternidad de otros que perviven en lugares extremos.

Esos instantes de soledad extrema, en el clímax del enfrentamiento entre el uniforme físico y la desnudez espiritual, emergen desde recónditos espacios marinos, extraordinarias fuentes hidrotermales, cual chimeneas ascendentes que proceden del centro de la tierra, oasis submarinos que dan vida a especies que se adhieren a las columnas rocosas, como las anémonas tubo, almejas, gusanos, gambas.

¿Qué representa en esta colección la incorporación de la figura mitológica de Maria Enganxa”?

Hubo un tiempo en Mallorca que se utilizaba la leyenda de esta mujer de agua para atemorizar a los niños. Se les hacía creer que si no obedecían María Enganxa, ascendería por un pozo, o un estanque, o una cisterna y los arrastraría hacía los infiernos.

¿Qué ha aprendido durante el tiempo invertido en esta creación?

Que todos podemos hacer mucho más de lo que hacemos. Que si nos lo proponemos, aprendemos a valorar la riqueza y los recursos que nos proporciona con sabiduría, la madre naturaleza.

He buceado en la vida del fondo abisal y os aseguro que la distancia no existe. Allí hay vida y hay agua, tal cual nosotros, vida y agua.

Esta alegoría mantiene alerta al artista, ojo avizor con los seres que ha ido engendrando a pedazos, y que ahora son sobrevivientes, supervivientes, mutantes, para que recordemos la existencia de esos otros. Este canto ecléctico en el que se vuelca y se implica el artista, advierte de un mal irreversible, si el ser humano no cesa en su empeño de ignorar y menospreciar el entorno.

Y a punto de presentar en sociedad esta labor…

¿Qué marcas han quedado en la piel?

Hay un lado emocional, un recuerdo en mi infancia. Mi madre estando embarazada tenía pesadillas en las que se ahogaba en el agua y las asociábamos con la fertilidad, con la maternidad, pero un día de playa con la familia casi muere ahogada. Ninguno nos dimos cuenta de que se había desvanecido y un desconocido le salvó la vida que de repente desapareció sin poderle agradecer su gesto. Aquello fue premonitorio y creo que de alguna manera el recuerdo del agua, influyente.

Me queda la paciencia mostrada por mi esposa, Isabel, que además de darme su apoyo, he tenido siempre su comprensión incluso cuando he invadido espacios de la casa que no son para estos menesteres.

Me quedan cientos de razonamientos a los que das vueltas para cerrar el círculo, comparaciones a las que atraes en torno a la simbología y a la filosofía de la idea. Asemejar esta opacidad con la del cerebro, desde el punto de vista misterioso e impenetrable.

Unas veinte obras que ocuparán una sala noble de la Fundació Sa Nostra en la calle Concepció, 12 de Palma, acompañadas de un audiovisual que se proyectará en la sala contigua con música ambiental compuesta por Jaume Gordiola que se ha inspirado en los sonidos del agua, para dar vida a esta banda sonora.

Mi admirado Jaume Gordiola me ha dado esta satisfacción que sin duda enriquecerá la visita de los asistentes.

En un movimiento evolutivo, el cerebro se presta a una función que para siempre debe dejar de ser insondable, enviando una orden determinante a la médula espinal de todos los hombres. La información sensorial advierte que no puede haber hormonas dubitativas, no pueden parpadear los ojos, no hay tiempo para analizar los reflejos, hay que revisar los lagrimales del alma.

El desarrollo técnico es deslumbrante, estoy plenamente convencido de que más de un erudito apuntará por su magnificencia, a la aportación a la enciclopedia universal de la historia del arte. Sinceramente, así lo opino, que estamos a punto de asistir a un impactante golpe de efecto.

Así se despacha en su filosofía…

“Tratar la basura como si fueran joyas, y las joyas como si fueran basura”

Roig de Diego

Francisca y yo pulsábamos el botón de cierre y aceptábamos una copa de vino para brindar por el descubrimiento de este majestuoso tesoro.

La ecuación está a la espera del resultado final, sabemos que Jaime Roig de Diego, ha bautizado la colección con el nombre de ABISME y que cada pieza tiene su propio apellido, pero parte de sus moléculas todavía siguen indagando, explorando, analizando, en el inframundo…

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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