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Arantxa Boyero o una visión cambiante de la simplicidad
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Arantxa Boyero o una visión cambiante de la simplicidad

Para la realizar la entrevista de esta semana, nos desplazamos a la localidad de Bunyola. A una comunidad de vecinos que está al otro lado de la estación de tren, una zona tranquila de esas en la que tienes la impresión de que todavía puedes dejar la llave en la puerta. Mientras aparcábamos el coche, se nos acercaba una mujer que lucía una barriga de avanzado embarazo y portaba una alfombrilla de deporte. Nos había advertido que por las mañanas iba a yoga…

¡Buenos días! soy Arantxa, seguidme y entraremos en casa.

Arantxa Boyero Lirón, nace en la Colonia de Sant Jordi el 18 de marzo de 1982, unos días antes, la banda Metallica realizaba en California su primer concierto, en Madrid se inauguraba la I Feria Exposición de Arte Contemporáneo Arco-82, ese mismo año se reabría la cueva de Altamira, Argentina y Reino Unido se enfrentaban en la Guerra de Las Malvinas, España se incorporaba a la OTAN, se aprobaba el reglamento que iba a regir el funcionamiento del Congreso de los Diputados, una violenta tempestad hacía zozobrar una plataforma petrolífera en la Isla de Terranova muriendo 84 personas, Grace Kelly fallecía en accidente de tráfico, el Premio Nobel de Literatura sería para Gabriel García Márquez, Felipe González era elegido para presidir el Gobierno, se inauguraba la Copa Mundial de Fútbol España 82, Michael Jackson lanzaba su triunfal Thriller, nacían Jessica Biel, David Ferrer, Alberto Contador, Anne Hathaway, LeAnn Rimes, entre los discos más vendidos estaban, Eye in the sky de The Alan Parsons Project, Love Over Gold de Dire Straits y debut del primer álbum de Mecano con su mismo nombre, algunas de las series que triunfaban en televisión; Fama, Cheers, Remington Steele, se editaba; “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, con rotundo éxito de ventas, traducida a numerosos idiomas y llevada al cine.

Arantxa es hija de Paco, empleado de banca, natural de Palma y de Encarna, fotógrafa natural de Cartagena. Tuvieron tres hijas; Susana, Arantxa y Alba por este orden.

Si nos remontamos en el tiempo ¿Cuál sería su primer recuerdo?

Yendo a clases de natación en la Colonia de Sant Jordi, en una playa de postal que aparece y desaparece a lo largo del año, junto a la Platja des Dolç. Pasábamos una vida serena en el pueblo. Me gustaba pintar y disfrazarme. Gran parte del tiempo estaba con mis abuelas, Jerónima nacida en Binissalem y con Josefa nacida en A Coruña, mi abuelo Ángel murió siendo yo muy pequeña y al otro abuelo, Francisco, no le conocí.

Recuerdo los olores de la casa, los aromas de las comidas, a mi abuela Jerónima la llamaban; “la rubia”. En verano se sentaba con el abuelo siempre encima de la misma roca frente al mar, era una escena muy romántica. Cuando él murió, ella nunca volvió a ir a ese lugar. A la otra abuela, la llamaban “Churri”, una mujer alta y tremendamente divertida.

¿Qué pude contarnos de su etapa estudiantil?

Sin ser una gran estudiante, aprobaba normalmente en casi todo. Plástica y la asignatura de historia era lo que se me daba mejor. Decían que era muy creativa.

¿Cómo evoluciona su vida en la adolescencia?

De los 14 a los 17 años fui activista colaborando en proyectos de protección del medioambiente, en esa época me aficioné a la fotografía y me fui a vivir a Palma. Recuperé los carretes de archivo que mi madre guardaba en su laboratorio y los revelé para una exposición que hice más adelante, en 2016.

Hasta los 20 años hice Bachiller Artístico en el Instituto Josep María Llompart donde descubrí a un excelente grupo de alumnos y profesores, realicé fotografía en Artes y Oficios pero tenía la impresión de que era demasiado técnico y académico y lo completé en el Leonardo Da Vinci de Italia, para lo cual obtuve una beca. También en esa época pasé seis meses en Irlanda para aprender inglés.

Nos recuerda una vivencia singular…

Tenía 19 años, estudiaba y trabajaba como azafata de congresos. Estuve como jefa de sala en los Talleres Sert de la Fundación Miró y en el tiempo libre aproveché con el consentimiento de la dirección, para adquirir conocimiento sobre la personalidad de Miró. Estudié sobre su vida, sus genialidades, sus trabajos, tenía a mano los objetos personales, sus ideas, sus lecturas, papeles, su mundo, yo procuraba captar, entender, suponer. Fue un aprendizaje excepcional.

A los 21 años obtiene una Beca del Consell de Mallorca…

Sí, destinada a realizar una exposición de fotografías que dediqué a mis dos abuelas, Jerónima y Josefa. Eran fotografías de recuerdos con ellas, expuse retratos, fotos gigantes y algunas fotos nuevas para las que les puse unos collares de colorines.

Siempre había querido estudiar Bellas Artes pero en casa no podían permitirse ese lujo.

…y cuando tenía 26 años me fui a Madrid para realizar un Master de fotografía contemporánea y me gusto tanto que me quedé a vivir. Allí desarrollé mi oficio como fotógrafa y artista, especializándome en ejecutar performance y crear un vínculo de lenguaje, de personalidad y de identidad en mis actividades.

Estando en Madrid colaboró en algunos proyectos musicales, con el dueto UKE, también un concierto performantivo que tituló Zumo y que contó con una interpretación del pianista Jorge Segovia.

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Reside en Madrid hasta los 38 años y regresa a Mallorca con la intención de cambiar sus pautas de vida.

Después de tantos años quería darle un giro a mi existencia. Una de las cosas que decidí, fue no volver a utilizar mi cuerpo para elaborar una performance. Necesitaba algo de calma y me marché a vivir a la casita de Ses Salines. Alguna vez bajaba a Palma, pocas, ya que al no tener carnet de conducir siempre dependes de alguien.

Fue un periodo de hacer probaturas con mi pintura, de leer intensamente, de cuidar de mi jardín y así conseguí relajarme. Sinceramente pensé que adaptarme a la nueva situación me resultaría más fácil y además luego llegó la pandemia.

En Madrid y en Mallorca ha realizado una suculenta trayectoria, una larga lista de exposiciones, talleres, seminarios, conferencias, performances, al igual que en Sevilla, sus obras se muestran en Brasil, Barcelona, Oporto, Italia, Segovia, Ciudad Real, París, Valencia, Girona, Lleida, Chicago, Nueva York, Zaragoza, entre otros tantos lugares.

¿Cómo definiría un buen trabajo fotográfico?

El trabajo de un buen fotógrafo se basa en captar el proceso: acción, investigación, repeticiones y repeticiones, y el gusto de cada uno, a mi particularmente me seducen los colores. El resultado final es determinante.

¿Qué puede contarnos de sus aficiones?

Una de las cosas que más me satisface es compartir, tengo ilusión por compartir, así que lo consideraré una de mis aficiones.

Me gustaría disponer de un jardín para investigar sobre las plantas, tengo apego a internet, a la botánica, a la meditación, al yoga kundalini, a los gatos, me interesa el bordado y saber sobre los orígenes de elementos primarios. Me encantaría viajar ya que lo he hecho menos de lo querría.

¿Música?

Variada, desde la bachata a un nocturno de Chopín, depende del momento.

¿Algún libro?

Scivias: Conoce los caminos.

Scivias es el título más importante de la obra de Hildegarda de Bingen, visionaria, teóloga medieval y abadesa, , escrito entre 1141 y 1152.

¿Algún placer gastronómico?

El merengue

¿Artistas influyentes, favoritos?

Hilma Af Klimt, Joan Miró y la fotógrafa Collette por sus trabajos sobre las flores, entre otros.

Hilma Af Klimt, destaca como la inventora del arte abstracto en un mundo de hombres. Se avanzó a Kandinsky, a Mondrian. Ella fue la pionera, aunque su trabajo quede relegado a un segundo plano.

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Arantxa desprende una lectura sin prisa, un ser calmado que alimenta sus piezas con acrílico. Seres marinos que hurgan fuera de su hábitat y al destino no le produce extrañeza, actuaciones íntimas en vídeo, lentas y seductoras de sus mininos, flores que guardan pócimas secretas en el colorido interior de sus pétalos, puntos suspensivos, puntos desde donde agitar el universo, puntos para superar las obsesiones superficiales, puntos que desvelan un concierto de simbologías y que parecen esperar respuesta sobre las eternas preguntas de la existencia.

¿Qué proyectos inmediatos tiene en mente?

Con el Covid se paralizó un trabajo sobre flores que tenía a punto de presentar en el espacio alternativo TACA de la calle San Felio de Palma, voy a retomarlo. También uno sobre meditación en el que mostraré las propiedades de algunas plantas y que pienso desarrollar en espacios abiertos en el municipio de Bunyola y en la Colonia de Sant Jordi.

Quizá un sabio o un científico determinan los valores excepcionales de la vía láctea, del descubrimiento de una banda de ultrasonidos solo perceptible por el oído humano en tiempo de sueño, pero un simple gesto de un pincel sobre un lienzo, puede hacer sonreír la brújula de nuestro corazón. Así de sencillo desemboca el rio de sus emociones.

¿Qué le ha dado la práctica de la pintura?

Es mi manera de entender el mundo, preguntar, cuestionar, vivir desde otra perspectiva, me ayuda a comprender otros aspectos cuestionables de la vida. Valorar muchas cosas pequeñas que me permiten hacer una de grande. Me agradaría que el arte se entendiera como algo más cotidiano, casi como un elemento básico, como la leche y el pan. Que fuera menos elitista, más asequible y que estuviera más cerca de todas las personas.

Abre unas cajas en las que atesora dibujos de varias épocas. Se agacha y coloca la mano derecha bajo su vientre. Los pasa uno a uno, recreándose en cada historia. A su espalda queda el balcón desde donde se divisa una bonita panorámica de Bunyola. Se levanta con un movimiento parsimonioso y tras guardar unos bocetos, recupera el aliento.

¿Por qué hace hincapié en la palabra repetición?

Porque es una constante. La vida se repite, en la fotografía hay que repetir, en la pintura hay que repetir para aprender a ser diferente.

Estar embarazada ¿En qué le ha cambiado?

En que tengo que priorizar sí o sí. He aprendido a reconducir la tensión. A dominar las situaciones contradictorias. Me imagino que la meditación y el yoga son determinantes.

Francisca dispara sus últimas fotos, Arantxa está sentada frente a su ordenador y a un espejo que servirá para completar una curiosa instantánea. Cumplimos una semana más con el recorrido itinerante. Vamos visitando y conociendo artistas, ahora aquí, ahora allá, y así, agrandamos esta colección semanal. Deseamos suerte a Arantxa y a esa criatura que está en camino.

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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