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Mariana Sarraute o la interpretación de un círculo abierto
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Mariana Sarraute o la interpretación de un círculo abierto

Ese día estaba marcado en la agenda para una entrevista en una calle del antiguo barrio de Santa Cruz de Palma. A pocos metros de la iglesia, está ubicado uno de los locales de Proyecto Kaplan dónde nos recibió la gestora cultural Belén Martínez, para darnos entrada al espacio de doble planta en el que la artista Mariana Sarraute, exponía sus últimas creaciones. Unos instantes después llegaba una sonriente Mariana. En la planta inferior lucen una veintena de obras. En la superior algunas más y una mesa, una silla y una más que colocamos nosotros.

…Francisca Sampol y yo comenzamos con nuestro interrogatorio.

Cuando queráis. Estoy preparada… - nos dijo.

¿De dónde es tu apellido?

En la familia siempre me dijeron que veníamos de ascendencia vasca, aunque no está muy claro el origen del apellido. Hay quien apunta, Francia, otros el país vasco, otros Valencia.

Mariana Sarraute Sainz, nace en Buenos Aires un 17 marzo de 1971, el mismo año en el que se inauguraba la Presa de Asuán en Egipto, las mujeres obtenían el derecho a voto en Suiza, en Argentina los militares entregaban el cadáver de Eva Perón que habían mantenido escondido durante quince años en un cementerio italiano, Pablo Neruda recibía el Nobel de Literatura, en la isla de La Palma entraba en erupción el volcán Teneguia, Mercedes Benz patentaba el Airbag, se editaban tres joyas de la música; Imagine de John Lennon, Aqualung de Jethro Tull y Mediterráneo de Serrat, fallecían por cuestiones bien distintas; con complicaciones cardíacas, Louis Armstrong y encontraban el cuerpo sin vida de Jim Morrison en su apartamento, nacían Winona Ryder, Luis Tosar, Pete Sampras, Pep Guardiola, Michael C. Hall, Mary J. Blige, Mark Walberg, entre otros, George Harrison protagonizaba el inolvidable concierto a favor del nuevo estado de Bangladesh, la dictadura franquista censuraba y sancionaba al cineasta Bardem, comenzaban a caminar las fundaciones; Greenpeace y Médicos Sin Fronteras, se editaba Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn y triunfaban películas violentas, como Perros de paja de Sam Peckinpah y La naranja mecánica de Stanley Kubrick, el 26 de febrero se proclamaba la Declaración del Día de la Tierra.

…Mis padres, militantes de izquierdas, decidieron huir del país que les vio nacer por cuestiones políticas. Yo tan solo tenía tres años y éramos cinco hermanos.

El padre, Jorge, músico, pintor, aficionado al tango, la madre, Cristina, bióloga, los dos nacidos en Buenos Aires.

Sus abuelos paternos; Pepe, marinero jefe de máquinas de buque, Ilda una mujer pionera, amante del tango, se divorciaron.

Abuelos maternos, Francisco, trabajador de banca, Mabel, ama de casa.

Guardo un vago recuerdo de ese primer viaje. Yo tan solo tenía tres años, mi abuela nos despedía llorando en el muelle y lanzó un patito de plástico al mar y con las manos no paraba de tirarnos besos. Me veo después caminando por la cubierta del barco. Me acuerdo que hubo unos momentos en los que había un intenso tráfico y los marineros se lanzaban harina de una embarcación a otra, como una especie de ritual. El trayecto duro varias semanas y tengo entendido que era el último directo de Argentina a Barcelona. Allí nos esperaba mi tía Mabel, hermana de mi madre.

¿Y cómo afrontó esa infancia?

Al principio vivíamos en diferentes lugares, hasta que finalmente nos instalamos en el barrio de Ocata de El Masnou, como los primeros argentinos que lo hacían en ese municipio. Sufrimos un rechazo que yo notaba sobretodo en el cole. Fue una infancia difícil, además mis padres se separaron y por otra parte éramos los hippies del pueblo y para algunas personas eso marcaba una distancia. Cuando yo tenía siete años, mi padre volvió a casarse y me emocioné al conocer a mis otros hermanos. Me encantaba la costumbre de ir en verano con ellos al Festival de Jazz en Vigo en plan hippie. Nos instalábamos en la playa sin problema durante todo el verano, aquello era la máxima felicidad.

Mi padre compuso una música para una coreografía que se interpretaba en la Fundación Miró de Barcelona y fuimos varias veces de visita. Creo que observar aquellas pinturas, aquella atmósfera, influyeron en mi inconsciente de manera determinante.

¿Qué tal se le daba estudiar?

Fui una estudiante más o menos regular de aprobados y notables.

Había asignaturas como el dibujo para la que tenía un don especial. A los

catorce años, quería ser dibujante de cómics y había una profesora que por aquel entonces nos daba clases de pintura a la colonia argentina. Hice bachiller y COU en la escuela pública de Masnou que era una cooperativa de padres, luego fui al Instituto público y allí me acompañó la suerte con unos profesores magníficos con enormes ganas de enseñar. Me apliqué en filosofía, historia, arte, literatura y música.

¿Cómo pasaba el tiempo fuera del colegio en su época adolescente?

Teníamos varios puntos de encuentro, recuerdo los veranos viviendo a la fresca, en la plaza del pueblo, en los pub, en la discoteca, en ese periodo tenía muchas amigas y amigos, las horas que pasábamos en la bonita playa de Ocata.

A los dieciocho se matricula en la Reial Acadèmia de Belles Arts de Sant Jordi en Barcelona y a la edad de veintitrés se licencia en la modalidad de pintura.

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¿Cuál fue su primera exposición?

Fue en el Centro Cultural “La Santa” en Barcelona. Tenía veintitrés años y presente una colección en la que mezclé algo de pintura pop, pintura conceptual y algunos abstractos y arte digital.

Poco después realicé un taller sobre creatividad para confeccionar páginas web, conjuntamente con Zush. Me sentí muy motivada trabajando junto a este gran artista que se mostró muy cercano y atento.

Zush un polifacético artista que en aquella época era uno de los máximos representantes de la música electrónica y un reputado artista plástico y audiovisual. Zush de nombre Albert Porta, volvió a cambiar su nombre en 2001 durante un concierto que sirvió para clausurar su exposición “Arte para curarte” en el Macba, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. A partir de ahora le conocerían como Evrugo.

¿Y cómo evolucionó su vida posteriormente?

Pasé una época en Barcelona donde vivía mi madre y en Argentona donde estaba mi padre y empecé a viajar pero a mi estilo, no de una ciudad a otra pasando unos días o semanas. Quería disfrutar de vivir y hacer amigos y me pasé diez años viajando. Primero me desplacé en 2004 a Santanyí en Mallorca y residí un año. Fui a Berlín por tres meses, regresé a Barcelona y otra vez a Berlín, por siete meses. Luego a Sevilla por unos dos años y ahí se produjo un cambio trascendental en mi carrera. Me envalentoné y dejé el arte digital al que me había dedicado en los últimos tiempos y me decidí por pintar. Conocí a un grupo de amigos que me apoyaron. Nos íbamos a inauguraciones, museos, ferias y todo tipo de actos culturales. Practicaba con la acuarela y los acrílicos. De nuevo, regresé a Barcelona y permanecí por espacio de dos años y luego volé a Buenos Aires al cumplir los treinta. Allí me reencontré con la familia y la conocí por completo. Me quedé unos dos años. Para mí este tipo de viajes han sido una anestesia. En todo este tiempo de idas y venidas siempre pensé que si un día me establecía de manera definitiva, lo haría en Mallorca, así que en una visita a Arco Madrid, se lo propuse a mi pareja y aceptó. Residir aquí ha sido un acierto, ya que siempre recibí un trato exquisito. Estos diez años han sido muy productivos.

Algunas de sus reflexiones…

Siempre me sentí apoyada por mi familia.

Una de las cosas que me gustan en esta vida es hablar de pintura con la gente.

Nunca puedo tener dos obras comenzadas a la vez.

Pongo título a las colecciones y a las obras les doy un número y siempre firmo en la parte posterior.

La pintura para mí es una continua exploración.

Durante su extensa trayectoria ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, y muchas de ellas de la mano de Addaya, con Tomeu Simonet al frente a quien conoce desde 2009 y considera fundamental en su trayectoria como artista. Ha expuesto en Castellón, 2014 Berlín, Buenos Aires, Argentona, Barcelona, Sevilla, Bolonia, 2016 en Hiroshima Japón, en 2017 en la ciudad italiana de Bolonia, Madrid, en el año 2011 San Diego expone en Usa, en la totalidad de Mallorca, premios, reconocimientos,

Sus últimas exposiciones, participando en colectivas en Sa Màniga de Cala Millor y en Estudio Bárbara H. Weil del Port d’Andratx y con una muestra individual de pinturas y cerámicas, titulada “Updates” en un espacio de Kaplan Projects en la Nit de l’Art 2021 de Palma.

¿A qué temas de la actualidad presta su atención?

Quizá la preocupación que me produce vivir en un tiempo distópico, para esta sociedad que transita en la incerteza. Me preocupa lo que tenga que ver con la igualdad de la mujer, la reivindicación del feminismo.

Entremos en ese terreno algo más particular y descúbranos algunas de sus aficiones. Por ejemplo, algunos de sus artistas favoritos…

Rothko, Sorolla, Matisse, el arte pop inglés actual, Hilma af Klint, Frida Kahlo, por la importancia que han tenido en la mundo artístico y en la sociedad en su papel de mujer, Hilma como inventora del abstracto y Frida como luchadora ante todo tipo de adversidades.

¿Dedica tiempo a la lectura?

Sí, a los ensayos, a leer a Platón. Soy amante de la filosofía.

Sabemos que la música es una de sus pasiones…

Y a algunas personas podría parecerles un contrasentido que me guste la música electrónica de Grateful y al mismo tiempo la música de Satie, pero las dos tan antagónicas, caben en mí.

¿Es cierto que le apasiona la gastronomía?

Sin duda. La paella, el arroz negro, el pulpo, el pescado en general y además me encanta cocinar.

La mayoría de gente está de acuerdo en que el confinamiento nos obligó a reflexionar y nos ha cambiado ¿Cuál es su opinión al respecto?

Vivo en Santanyí, y en mi casa tengo jardín, así que me dediqué a cuidarlo más y a prestar atención a cada una de las plantas y como todos, me pasé infinitas horas en casa y las utilicé para mirar atentamente al cielo y a estar en absoluto silencio. Asistí a conferencias virtuales de geopolítica y de algunos cabalistas. Navegué por internet porque es mi trabajo y estoy acostumbrada a hacerlo desde casa, soy diseñadora de páginas web y programadora, y también es mi afición cuando no trabajo. Y he podido practicar y avanzar en la especialización de la pintura electrónica.

Cabe la posibilidad de que en sus razonamientos plásticos inyecte parte de esas ciencias ocultas que propagan su legado desde la antigüedad y que, de forma sabia se oculten en sus rectas o en sus curvas. Puede que intente derivarnos a reflexiones sobre preguntas infinitas y respuestas discutibles que resplandecen en el árbol de la vida. Sus diez esferas y sus veintidós senderos nos conducen por una cosmología representada en una tela cubierta de pigmentos fotosintéticos.

¿Cuál es la finalidad que pretende para sus pinturas?

Que la tela produzca un efecto de frescura a quien las contempla, por ese motivo intento que mis obras tengan una relación, un parecido como la acuarela en el papel. Siempre partiendo desde blanco y avanzando con los acrílicos, el nácar y los metales. Un proceso protagonizado por líneas multicolores que puede ir desde el pop al abstracto, o podría recordar el cómic.

Comienza una obra y… ¿qué ocurre?

Me hago a la idea de que vivo una aventura, se inicia un diálogo mientras voy desarrollando la composición, siento impulsos, es una terapia contra el estrés, un efecto de sanación, una revisión para no repetir errores.

El trabajo de investigación se plasma en los lienzos. La mente usa el laboratorio para fusionar filosofías de religiones discordantes y en el proceso desciende como lluvia por la estructura que forman los cuatro costados. Llena sus ríos, sus afluentes esotéricos se encaminan en busca de una piedra filosofal. La materia de sus conocimientos se transmuta hasta convertirse en mensaje y en el éxtasis final los colores adquieren el protagonismo del ingenio y de la inspiración.

Me quedo con la afabilidad que transmite Mariana desde el primer momento en que conectas con ella. Me quedo con su alegría colorista, dispersada sobre una naturaleza que apremia, que seduce. Francisca dispone su cámara para fotografiar a la artista en la puerta de la galería y yo recojo mis bártulos, en el mismo momento en que un detalle de una obra me llama atención. Miro otra y otra y me ocurre con todas. Están repletas de ojos y en cada uno de ellos, una contraseña…

Texto; Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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