Corríjanme pero no recuerdo haber visto políticos de vacaciones, como solía ser habitual en la prensa local en los últimos años. Incluso, por lo que me han dicho, los nuevos gestores no han abandonado sus despachos, tal vez con alguna excepción mínima. Menos mal: encima que las cosas están como están, sólo nos faltaba que se hubieran marchado todo agosto a descansar a una playa, mientras los reporteros nos los muestran en pantalón corto, haciendo como que leen, diciendo bobadas y disfrutando del entorno. Ustedes verán: aquí se necesita más trabajo en cantidad y en calidad, si queremos recuperar la dignidad como pueblo, como región, como autonomía. Sacarnos de este tremendo agujero nos va a llevar como mínimo los diez años que nos costó hundirnos aquí.
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