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La modificación del toque de queda, un respiro para la restauración

martes 27 de octubre de 2020, 00:00h

El toque de queda que Baleares quería aplicar desde las once de la noche suponía una nueva losa para el sector de la restauración que, en la práctica, hacía imposible su actividad más allá de las diez de la noche. Después de que los empresarios -junto con el grueso de los partidos de la oposición y el propio Consell de Formentera- se hubieran quejado de que la medida se tomó de forma unilateral y sin consenso previo con el sector, el ejecutivo de Armengol ha reaccionado y ha retrasado el toque de queda a las doce.

El Gobierno central, tras aprobar este domingo un nuevo estado de alarma para luchar contra el coronavirus, facultaba a las comunidades autónomas a aplicar un margen de una hora para adelantar o retrasar el horario inicialmente impuesto desde Madrid. La modificación de una hora arriba o abajo equivale a poder mantener o liquidar definitivamente la supervivencia de los negocios. Es por ello que, tras conocerse el acuerdo del Govern de aplicar el toque de queda desde las once, la indignación fue creciendo durante toda la jornada; hasta tal punto que el Govern se ha vio obligado a convocar de urgencia, por la tarde, a los representantes del sector y acordar el citado retraso en una reunión encabezada por el conseller Negueruela.

Lo que al principio parecía inamovible -tras las palabras de la portavoz del Govern, Pilar Costa, a media mañana, y de la propia presidenta Armengol, que señalaba como prioridad máxima la salvaguarda de la salud y emplazaba a futuras revisiones no antes de quince días- se desbloqueó por la tarde a plena satisfacción de los restauradores.

El sector ve ahora una cierta esperanza, aunque su situación sigue siendo precaria. La falta de expectativas ante esta crisis es tal que asociaciones nacionales están promoviendo un cambio de hábitos, con el objetivo de trasladar el grueso de las cenas a las ocho de la tarde. Una opción difícil de conciliar con los horarios laborales del país y que, en todo caso, no depende exclusivamente del sector de la restauración.

En Baleares, todos los implicados -Govern y sector- coinciden en señalar la prioridad máxima que representa garantizar la salud de los ciudadanos. Precisamente por eso, bares, restaurantes y cafeterías han hecho los deberes y han desarrollado estrictos protocolos de seguridad e higiene que han arrojado excelentes resultados en el freno a los contagios, con una tasa de casos de uno por cada cien establecimientos.

El camino a andar debería incidir más en este aspecto de la prevención. Y en todo caso, consensuar previamente siempre con el sector cualquier iniciativa que pueda trastocar el ya difícil equilibrio del negocio. Como ha ocurrido este lunes.


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