Hay noches en las que el toreo trasciende el simple balance de trofeos. No todo cabe en las orejas ni todo se explica con la fría aritmética del palco. La corrida mixta celebrada este jueves en el Coliseo Balear fue una de esas funciones en las que el aficionado regresa a casa hablando de un lance, de un natural, de un gesto o de una mirada más que del resultado estadístico.
Abrió plaza Diego Ventura, emperador indiscutible del rejoneo moderno, que volvió a demostrar por qué sigue ocupando el trono de la especialidad. Con caballos templados, reunidos y obedientes hasta el extremo, administró emoción y técnica en una actuación llena de verdad. El público respondió con entusiasmo a una labor de gran pureza y dominio, en la que volvió a hacer fácil lo que únicamente está reservado a los elegidos.
MORANTE, LA EMOCIÓN
Pero todas las miradas estaban puestas en José Antonio Morante de la Puebla. El sevillano comparecía en Palma convertido en el gran faro artístico de la temporada, y no defraudó mientras el cuerpo le respondió. Hubo verónicas de esas que parecen rezadas más que ejecutadas, medias de seda y muletazos cargados de cadencia que hicieron sonar el viejo "olé" profundo de los aficionados cabales. Morante volvió a recordar que el toreo no consiste únicamente en ligar pases, sino en emocionar.
El destino, sin embargo, quiso escribir el último capítulo de su actuación con tinta amarga. Cuando entraba a matar a su segundo toro, el quinto de la noche, sufrió una aparatosa voltereta que sembró la inquietud en el coso palmesano. El asta alcanzó la mano derecha del maestro, que abandonó el ruedo visiblemente dolorido camino de la enfermería. Allí fue intervenido de una herida entre el pulgar y el índice que precisó cinco puntos de sutura, aunque el parte médico descartó lesiones tendinosas de gravedad.
UNA OREJA PARA LA ESTADÍSTICA
Cerró la terna Sebastián Castella, ejemplo permanente de firmeza y entrega. El francés -ovación en el primero y oreja en su segundo- volvió a exhibir ese valor sereno que le caracteriza, plantándose con autoridad delante de sus enemigos y construyendo dos faenas de gran compromiso. Quizá le faltó la inspiración artística que derrochó Morante, pero nunca la disposición ni la entrega absoluta que el público siempre agradece.
Los toros de Ángel Sánchez para el rejoneo y los de Juan Pedro Domecq para la lidia ordinaria ofrecieron un comportamiento desigual, con ejemplares de mejor condición que permitieron el lucimiento de los espadas y otros de menor transmisión que exigieron paciencia y oficio.
Al final, la puerta grande o los trofeos quedarán para las estadísticas. Lo que permanecerá en la memoria será la imagen de Morante abandonando lentamente el ruedo, herido pero con el poso imborrable de quien, una vez más, había conseguido detener el tiempo con un capote entre las manos. Porque cuando el arte comparece, incluso la sangre termina formando parte de la leyenda.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza: Coliseo Balear (Palma de Mallorca).
Fecha: Jueves, 30 de julio de 2026. Corrida mixta nocturna.
Ganaderías: Toros de Ángel Sánchez para rejones y de Juan Pedro Domecq para la lidia a pie.
Actuantes: Diego Ventura, José Antonio Morante de la Puebla y Sebastián Castella.
Incidencias: Morante de la Puebla resultó cogido al entrar a matar a su segundo toro. Fue atendido en la enfermería de una herida en la mano derecha que requirió cinco puntos de sutura y cuyo pronóstico fue calificado como leve.








