Fiestas de Interés Turístico e Histórico. Cuentan con más de 150 años de tradición. En Mallorca las más conocidas son las que se celebran en Pollença el 2 de agosto, festividad de la Mare de Déu dels Angels, en conmemoración de la batalla de los pollençins contra 1.500 moros encabezados por el corsario Dragut, el 31 de mayo de 1550, quien desembarcó en el Caló, con el objetivo de saquear la villa. Los guardias de las atalayas estaban dormidos, ausentes, y el capitán de armas, el noble Pere Desbrull, había huido alertado por las noticias que situaban a Dragut en las proximidades de Mallorca. Los corsarios llegaron al corazón mismo de la población divididos en tres columnas, pero un error de coordinación les impidió atacar por sorpresa. No obstante, la batalla se ganó gracias a Joan Mas, que salió a la calle, alertando del peligro y se lanzó a un combate heroico contra los adversarios en la calle Mayor. Los moros, pese a que consiguieron un gran botín, no pudieron derrotar completamente a los pollencins como era su objetivo, si bien, en la documentación de la época esta fecha se conoció durante mucho tiempo como El día de la desgracia. La celebración del simulacro, y por tanto, su inclusión en la fiesta de la patrona data de 1860, pese a que, como mínimo, es un año o dos anterior a su inicio. Se trata de un acto plenamente insertado en el ambiente de Renacimiento en que vivía Pollença y trataba de potenciar la fiesta local por excelencia con una recreación histórica de unos hechos heroicos que los eruditos locales se encargaron de estudiar, pero que al parecer seguía vivo a grandes rasgos en la memoria popular. No obstante, hasta 1882 el simulacro no gozaría de continuidad, ya que desde 1865 la fiesta de la patrona se había venido celebrando sin él. En la actualidad es un acto poco estructurado, que deja mucho margen a la improvisación; tiene un alto número de participantes y no hay reglas para ser moro o cristiano; los cristianos van vestidos con una camisa y calzones de hilo blanco, simbolizando la ropa que llevaban cuando dormían. Las armas son horcas, barras, palos, remos... Sólo Joan Mas y los miembros del Ayuntamiento llevan espada. Además, el héroe lleva el escudo de Pollença. Los moros van con vestidos típicos de los corsarios musulmanes y con la cara pintada. Desde la transición democrática, los cargos del simulacro son elegidos por votación popular. El único requisito es el mismo que para ser participante –ser hombre y pollencí o residente en Pollença– y que Joan Mas hable catalán. Las mujeres sólo pueden votar.





