El Consell de Eivissa continúa con su proceso de información y consulta sobre la reforma de la carretera de Santa Eulària. Ya se han celebrado dos reuniones (la primera en la sede del Consell y la segunda en Sant Llorenç), hoy se llevará a cabo la tercera, en el Palau de Congressos de Santa Eulària y mañana la cuarta en el Centre Cultural de Jesús.
Las consultas parecen ser un fin en sí mismo, según manifiestan los dirigentes de Podemos Eivissa y en especial la vicepresidenta del Consell, Viviana de Sans. Hay que celebrar que se informe a los ciudadanos del proyecto definitivo. Sin embargo, las dudas respecto a las consecuencias de los resultados de las votaciones y las contradicciones entre lo que dice el PSOE y lo que manifiestan sus socios de gobierno son el aspecto clave que está generando intranquilidad.
El PP ha visto en estas divergencias una oportunidad de oro y se opone a las consultas con dinero público, sobre todo si no han de servir de nada porque el proyecto no será modificado (como insistentemente defienden desde el Consell). Así, han convocado plenos extraordinarios en los consistorios donde gobiernan, Santa Eulària y Sant Miquel. Los de Podemos han reaccionado visiblemente airados y muy molestos, ya que les obliga a posicionarse en el ámbito local. Pero ayer el concejal de Podemos en Sant Miquel, Gianandrea di Terlizzi, (que además ocupa un alto cargo de nueva creación en el Consell) eludió participar en la votación que pedía acelerar los trámites para construir la carretera y acusó al PP de uso partidista de las instituciones.
Es muy llamativo que considere que la convocatoria de un pleno extraordinario es un uso partidista, cuando no es más que un ejercicio democrático de debate ciudadano. Y si acaso lo fuera, de lo mismo podría acusarse a Podemos por “sondear” a la ciudadanía con dinero público sobre un proyecto ya ampliamente consensuado, solo para contentar a sus afiliados.
La tensión va en aumento y parece que lo sea de forma un tanto inútil, porque el proyecto saldrá adelante tal cual está diga lo que diga Podemos. Hay demasiados millones en juego como para perderlos por veleidades.






