Dolores Ordóñez recuerda perfectamente cómo era aquello al principio. "En Baleares no existía un foro donde todos los profesionales del sector se reuniesen de manera abierta para hablar del futuro", explica la directora de AnySolution. Siete ediciones después, el MyT Summit Illes Balears se ha convertido en esa cita que entonces no existía. La próxima es el 13 de mayo en el hotel GPRO Valparaíso Palma.
El congreso, organizado por AnySolution con la colaboración de la Agencia de Estrategia Turística de les Illes Balears (AETIB) y coorganizado por Turistec, la Federación de Fútbol de las Islas Baleares y el Ajuntament de Palma, arranca a las 9.00 y termina a las 12.30. Formato corto, debate denso.
EL DEPORTE COMO HERRAMIENTA DE CAMBIO
Este año el foco está en el deporte. No como reclamo turístico más, sino como herramienta para cambiar un modelo que todo el mundo reconoce que necesita cambiar. La desestacionalización, de nuevo, es el elefante en la habitación. Ordóñez no la evita, pero tampoco acepta el diagnóstico fácil: "Abril, mayo y octubre ya son temporada alta. Desestacionalizar va mucho más allá de que los hoteles abran. Si no hay oferta complementaria, conectividad aérea y producto cultural o deportivo en temporada baja, la gente no va a venir a un destino fantasma".
Tres mesas redondas vertebrarán la jornada: turismo basado en valores, turismo y deporte e innovación, y turismo, deporte y salud. La inaugurará el alcalde de Palma, Jaime Martínez, junto al conseller de Turismo del Consell de Mallorca, Guillem Ginard. También participarán representantes del Govern, la CEOE, la Federación Hotelera de Mallorca y entidades internacionales como EONA-X.
UN HUB MUNDIAL DE TECNOLOGÍA TURÍSTICA
Uno de los temas que Ordóñez quiere poner encima de la mesa es el que menos aparece en los titulares sobre turismo balear. Baleares, dice, es un hub mundial de tecnología turística y casi nadie lo sabe. "Nuestros desarrollos tecnológicos están presentes en todo el mundo. Tenemos grandes empresas en el Parc Bit desarrollando soluciones que hacen que la experiencia turística sea cada vez mejor. Eso no se está contando".
También quiere hablar de lo que el sector ha construido y se da por supuesto. "Sin el turismo no tendríamos las infraestructuras sanitarias ni la conectividad que tenemos. Viaja a otros destinos emergentes y el primer problema que encuentras es que carecen de todo eso. Aquí lo damos por hecho".
Pero el congreso no va a esquivar las preguntas incómodas. La convivencia entre residentes y turistas, la capacidad de carga de las islas y la inestabilidad geopolítica y su efecto en las reservas de este verano estarán sobre la mesa. Sobre la capacidad de carga, Ordóñez es directa: "No sabemos exactamente cuántas personas hay en las islas en cada momento. Turistas, segundos residentes, inmigrantes no censados. Somos unas islas, debería ser fácil medirlo, y sin embargo no lo hacemos. Sin ese dato, cualquier debate sobre límites es una conversación a ciegas".
EL FUTURO QUE QUEDA POR CONSTRUIR
Y sobre el futuro, su respuesta no es un eslogan. "El objetivo tiene que ser que los residentes puedan disfrutar de las islas como lo hacían antes. Que los sueldos permitan una vida digna. Que los jóvenes no se vayan porque no pueden pagarse una vivienda. Si el turismo no llega a toda la cadena de valor, no sirve de nada".








