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Sostenibilidad, talento y comunidad: así es el impacto positivo de RIU Hotels en las Islas Baleares

La cadena hotelera mallorquina ha convertido Baleares en uno de los principales escenarios de su estrategia de sostenibilidad

Mujer relajándose en un balcón con vista al mar en el Hotel Riu Palace La Mola

El debate sobre el impacto del turismo en Baleares suele centrarse en la presión sobre el territorio, los recursos naturales o las infraestructuras. Son cuestiones legítimas que ocupan desde hace años el centro de la conversación pública en Baleares. Se habla del peso del turismo en la economía, de la presión sobre los recursos naturales, de la necesidad de avanzar hacia un modelo más sostenible y de cómo compatibilizar el liderazgo turístico del archipiélago con la protección de un territorio tan frágil como valioso.

En ese contexto, la pregunta ya no es si el turismo debe ser más sostenible, sino cómo puede convertirse en un agente capaz de generar un impacto positivo para la sociedad y el medio ambiente.

La respuesta empieza a encontrarse en iniciativas que hace apenas unos años parecían impensables. Una botella de vino servida durante una cena en Playa de Palma acaba meses después convertida en una jarra de cristal elaborada por artesanos mallorquines que vuelve a utilizarse en ese mismo hotel. Los restos orgánicos de un buffet dejan de ser un residuo para transformarse en compost que fertiliza explotaciones agrícolas de la isla, cuyos productos regresan posteriormente a las cocinas del establecimiento. Y la electricidad que alimenta hoteles y oficinas procede íntegramente de fuentes renovables generadas en Baleares.

UN ESCENARIO PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA

Detrás de estos ejemplos hay una estrategia mucho más amplia. La cadena mallorquina RIU Hotels & Resorts ha convertido las Islas Baleares en uno de los principales escenarios donde desarrollar un modelo que integra economía circular, descarbonización, conservación del Mediterráneo, formación de jóvenes, apoyo a proyectos sociales e innovación ambiental. Una apuesta que parte de una idea sencilla: el turismo no sólo puede reducir su impacto, sino también contribuir a devolver al territorio parte de lo que recibe, generando valor económico, social y medioambiental para la comunidad que lo acoge.

Ese es precisamente el camino que RIU Hotels & Resorts lleva varios años recorriendo en Baleares. La cadena nacida en Mallorca ha convertido el archipiélago en uno de los principales bancos de pruebas de su estrategia de sostenibilidad, apoyándose en alianzas con empresas locales, fundaciones, administraciones públicas y entidades sociales que buscan un mismo objetivo: demostrar que el turismo puede convertirse en un aliado del territorio.

Lejos de limitarse a una suma de proyectos aislados, todas estas iniciativas forman parte de una misma hoja de ruta que conecta economía circular, innovación, protección medioambiental, formación profesional e inversión social.

CUANDO UNA BOTELLA NUNCA DEJA DE SER ÚTIL

El proyecto comienza donde termina el servicio de restauración.

Cada botella de vidrio utilizada en los hoteles RIU de Playa de Palma se deposita en contenedores específicos. Allí empieza un nuevo viaje gracias al proyecto Somos Circulares, desarrollado junto a la empresa mallorquina Lafiore.

Artesano soplando vidrio caliente en un taller de vidrio.

Las botellas no reciclajes son recogidas, limpiadas, trituradas y fundidas para convertirse en piezas de diseño sopladas artesanalmente: jarras, vajillas, aceiteras, lámparas o elementos decorativos que vuelven nuevamente a los propios hoteles, especialmente a los restaurantes Krystal de los establecimientos Riu Palace.

La economía circular deja así de ser un concepto teórico para hacerse visible sobre las mesas de los restaurantes.

Los resultados también hablan por sí solos. Durante 2024 se transformaron entre 16 y 20 toneladas de vidrio, evitando más de diez toneladas de emisiones de CO₂. En apenas un año, el proyecto dio un salto notable: en 2025 alcanzó las 30 toneladas de vidrio recuperado, un 51 % más, que permitieron fabricar 24 toneladas de nuevas piezas artesanales y evitar 18 toneladas de emisiones de dióxido de carbono.

Más allá de las cifras, el proyecto incorpora otro elemento diferencial: todo el proceso permanece en Mallorca, impulsando empleo, artesanía y proveedores locales.

Vasos de diferentes colores y formas sobre una mesa iluminada

EL BUFFET TAMBIÉN PUEDE ALIMENTAR EL CAMPO

Otro de los proyectos más innovadores nace en las cocinas de los hoteles.

Tradicionalmente, el desperdicio alimentario ha sido uno de los grandes desafíos de la industria turística. RIU decidió darle la vuelta al problema de la mano de TIRME, Finhava, DIRSA, Agromallorca y Son March.

Buffet de ensaladas y verduras frescas en hotel de Palma

La iniciativa convierte los residuos orgánicos generados en los buffets en compost natural. Ese compost fertiliza explotaciones agrícolas de Mallorca que producen frutas y verduras destinadas nuevamente a los restaurantes de la cadena.

Es, literalmente, un círculo perfecto.

Además, los propios clientes participan de la experiencia mediante códigos QR instalados en los buffets. Escaneándolos pueden conocer el origen de los alimentos, el agricultor que los cultivó, el compost generado y las emisiones de CO₂ que se han evitado gracias al proceso.

Durante 2025 el proyecto recuperó 196 toneladas de residuos orgánicos, un 143 % más que el año anterior. Esa materia permitió producir 63 toneladas de compost y casi 28 toneladas de alimentos de kilómetro cero, evitando la emisión de otras 16 toneladas de CO₂.

Pocas iniciativas representan tan claramente el concepto de circularidad aplicada al turismo.

ENERGÍA LIMPIA... Y ADEMÁS PRODUCIDA EN BALEARES

La descarbonización constituye otro de los grandes pilares del modelo de RIU.

Actualmente, el 90 % de toda la electricidad que consume la cadena hotelera en el mundo ya procede de fuentes renovables. Sin embargo, en Baleares la compañía ha querido ir más lejos.

Persona insertando tarjeta RIU en un lector de puerta

Gracias al acuerdo alcanzado con TIRME para el periodo 2025-2027, el cien por cien de la electricidad consumida en sus oficinas corporativas de Playa de Palma, los cinco hoteles de Mallorca y el establecimiento de Formentera procede de energía renovable generada dentro de la propia comunidad autónoma.

Buena parte de esa energía nace en la planta de valorización energética de Son Reus, donde los residuos urbanos dejan de ser un problema para convertirse en un recurso.

La iniciativa no solo reduce emisiones, sino que fortalece la autosuficiencia energética del archipiélago y se integra en un proceso de descarbonización mucho más amplio que incluye instalaciones fotovoltaicas en 22 hoteles de la cadena repartidos por todo el mundo.

EL MEDITERRÁNEO NECESITA MÁS PROTECCIÓN

Durante décadas se habló de conservar el mar. Hoy los expertos sostienen que ya no basta con conservar: también hay que restaurar.

Con esa filosofía trabajan dos de las entidades con las que colabora RIU en Baleares.

Persona bajo el agua recolectando algas marinas en un entorno natural

La Fundació Marilles impulsa proyectos destinados a recuperar las bahías someras del archipiélago y trasladar al terreno las medidas recogidas en el Pacte Blau Balear. La ciencia identifica las soluciones, las administraciones las convierten en políticas públicas y la sociedad participa activamente en la protección del entorno.

La colaboración con la Fundació CleanWave sigue la misma línea a través del proyecto MedGardens, cuyo objetivo es regenerar antes de 2030 los bosques marinos y las praderas submarinas del Mediterráneo.

No se trata únicamente de preservar la biodiversidad. Estos ecosistemas desempeñan un papel esencial en la captura de carbono, la protección de las costas y la recuperación de especies marinas.

HUMANIZAR LA SANIDAD

La sostenibilidad también tiene rostro humano. Desde hace más de una década RIU mantiene una estrecha colaboración con Sonrisa Médica, la organización pionera de payasos de hospital en Baleares.

La compañía financia desde 2014 el 55 % del coste anual de las intervenciones generales que desarrolla la entidad en hospitales como Son Llàtzer y facilita alojamiento solidario cuando es necesario.

Este compromiso dio un nuevo paso en 2025 con la extensión del programa al Hospital de Formentera, donde RIU financia el 96,1 % del proyecto que permitirá realizar 43 visitas anuales en Pediatría, Hemodiálisis y Hospitalización.

Clown interacting with a baby and mother in a hospital setting

Los resultados trascienden las cifras. Más de 22.000 personas se beneficiaron únicamente durante 2023 de las actuaciones de Sonrisa Médica y el 95 % del personal sanitario considera que la presencia de los payasos mejora significativamente el estado emocional de los pacientes.

Su fundador, Miguel Borrás, explicaba en una entrevista concedida a mallorcadiario.com que "ahora los payasos forman parte del engranaje hospitalario en Baleares". Una integración que resumía con una escena imposible de olvidar: "Una vez vi cómo un niño, al entrar a quirófano, le decía a su madre: 'Mamá, tranquila que me voy con el payaso'".

También el presidente de Sonrisa Médica, Guillermo García, destacaba recientemente que la trayectoria de la entidad demuestra cómo "la sociedad balear puede sentirse orgullosa", al haber abierto el camino hacia unos hospitales más humanos y cercanos.

EL TALENTO TAMBIÉN SE CULTIVA

Una empresa sostenible necesita igualmente garantizar el relevo generacional. Con esa idea nació el programa de Formación Dual desarrollado junto al SOIB.

Sesenta jóvenes participan en una primera promoción que combina empleo remunerado y formación durante un año en el Hotel Riu Playa Park.

Los alumnos obtienen dos titulaciones oficiales en restauración y cocina, incorporan formación específica en sostenibilidad ambiental y, además, forman parte de la plantilla desde el primer día gracias a un contrato en alternancia.

La apuesta no termina con la formación. RIU ha asumido el compromiso de ofrecer continuidad laboral a quienes completen con éxito el programa, convirtiendo la iniciativa en una herramienta de captación de talento y de creación de empleo estable en Baleares.

MEDIR PARA SEGUIR MEJORANDO

Una de las características más llamativas del modelo de sostenibilidad desarrollado por RIU es que intenta cuantificar todos sus avances.

La cadena se ha convertido en la primera hotelera internacional que certifica prácticamente el cien por cien de sus establecimientos con el sello ECOSTARS, reconocido por ONU Turismo.

Esta herramienta permite medir consumos, emisiones, agua, residuos e incluso la huella de carbono indirecta generada a lo largo de toda la cadena de valor, comparando además los resultados con hoteles similares para identificar nuevas oportunidades de mejora.

A ello se añade otro hito: la certificación de AENOR en economía circular y residuo alimentario cero para seis hoteles de Baleares —Riu Playa Park, Riu Concordia, Riu Bravo, Riu Festival, Riu San Francisco y Riu Palace La Mola—, convirtiéndose en la primera cadena hotelera certificada en España por su gestión integral del desperdicio alimentario.

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