Pensado especialmente para el formato en vivo, el proyecto sitúa el baile en el centro de la experiencia. No en vano, la clave de Nastallat está en su dimensión performativa. Según ha explicado Laia Rius durante la presentación, el proyecto nace con la voluntad de “dar una excusa para bailar en contextos donde quizá no es habitual”.

En términos prácticos, esto supone trasladar el ball de bot a escenarios como festivales y grandes citas musicales, donde tradicionalmente predominan otros lenguajes sonoros. La artista ha confirmado que el directo del álbum se presentará en Acampallengua, una de las primeras grandes paradas del proyecto.
El planteamiento no se limita al sonido. La puesta en escena incorpora música en directo, coreografía y un diseño visual concebido para reforzar el diálogo entre tradición y contemporaneidad.
ELECTRÓNICA Y RAÍZ DESDE UNA MIRADA CONTEMPORÁNEA
Lejos de presentarse como un ejercicio de recuperación folclórica, Nastallat se define desde una perspectiva actual. Rius ha afirmado que la música tradicional “está viva” y presente en las plazas y en la cultura popular, por lo que el proyecto no pretende rescatarla, sino reinterpretarla desde el lenguaje de la electrónica.
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La convivencia entre ambas realidades responde también al propio recorrido artístico de la creadora, marcado por la música electrónica y la danza popular. Según ha explicado la artista, el primer álbum está especialmente centrado en el ball de bot, al que definió como un descubrimiento “cultural y humano”.
IDENTIDAD, COMUNIDAD Y PERTENENCIA
Más allá del componente sonoro, Nastallat incorpora una dimensión identitaria explícita. El proyecto se presenta como una propuesta de arraigo en un contexto cultural globalizado, donde la reivindicación de lo local adquiere una nueva lectura artística.
Por ello, Rius ha defendido la necesidad de generar vínculos emocionales con el territorio a través de la música. En ese sentido, la intención es que determinadas melodías y ritmos evoquen una procedencia reconocible y refuercen la sensación de comunidad. La identidad no aparece aquí como nostalgia, sino como un lenguaje contemporáneo de pertenencia. Esa es una de las claves discursivas del proyecto.

Asimismo, el nombre elegido no es casual. Nastallat remite al apodo de la familia materna de la artista, un gesto que refuerza la dimensión íntima y simbólica de la propuesta. La elección funciona como homenaje a los orígenes familiares y al lugar del que parte el proyecto, tanto en lo personal como en lo cultural.
PRIMER ÁLBUM Y PRIMERAS FECHAS CONFIRMADAS
El debut discográfico llegará con Cada casa, cada vida, grabado en Tramuntana Estudis y editado bajo el sello Propaganda pel Fet. El proyecto ya ha comenzado a despertar interés entre promotores y programadores musicales. Su incorporación al catálogo de Manangelment refuerza esa proyección dentro del circuito de festivales y conciertos.
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Según ha explicado Àngel Pujol, la propuesta ha tenido una acogida positiva en el sector, con presencia confirmada en citas como Mobo Fest, Festival Caparruts y Dansa a Catalunya, entre otras programaciones ya cerradas.








