Está claro que se vuelve a confirmar el aserto de que cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar. ¿Hasta cuándo seguiréis abusando de nuestra paciencia? La torpeza y la pauperización de muchos líderes políticos que seudolideran actualmente los partidos se manifiesta en la exclusión de los que tienen un pensamiento divergente que no converge con el discurso único que imponen en la carpa de la secta, donde está instalado el pesebre de los sumisos y de los que han renunciado a pensar, decir y actuar por su cuenta.
Su mediocridad no tolera los necesarios contrapesos que siempre tienen que haber en las organizaciones y que juegan un papel muy importante en la imprescindible y necesaria deliberación. La colla crónica que tiene el poder solo tiene un objetivo cronificarse en él, impidiendo así cualquier atisbo de renovación que permita construir un futuro diferente. La obscenificacion del espacio social, por parte de algunos, ha alcanzado cotas de degradación nunca vistas.
No me resisto a traer de nuevo al Oozlum. El panorama político actual da para muchas metáforas y muchas historias. A mí los seudo líderes actuales me recuerdan a los míticos y legendarios pájaros Oozlum de la América latina. Déjenme que me explique Oozlum era un fabuloso pájaro de leyenda que tenía la característica de volar hacia atrás, la cola hacia la frente y la cabeza en la popa. De este modo nunca sabía hacia dónde iba, pero jamás perdía de vista de donde procedía. Hay que admirar la contraintuitividad de los “pájar@s” en cuestión. ¿Pero a dónde nos llevan en su huida hacia delante? Los ciudadanos exigimos a la clase política un poco de sentido común, toda la responsabilidad, más dosis de humildad y voluntad y sobre todo toneladas de vergüenza y respeto.
Permítannos que seamos escépticos en cuanto a la confianza Ante tanto vocerío, ante tanta estupidez, ante tanto de-sustanciamiento más que nunca es necesario , como dice el grupo analista Ayerra,” una adecuación de los liderazgos sociales que permitan, en vez de una revolución, que nos deje en el mismo lugar en el que estamos, o un poco más rezagados si cabe; una evolución en el que respetando lo conseguido, integre, tras el análisis reflexivo y deliberativo, el aprendizaje derivado de nuestros últimos errores colectivos”
Dos verbos son imperativos: Vetar y botar.
Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.



