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'Las empresas familiares generan el 91 por ciento del empleo privado'
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"Las empresas familiares generan el 91 por ciento del empleo privado"

domingo 23 de junio de 2019, 07:00h
La actual gerente y directora comercial del Grupo Autovidal, Esther Vidal (Palma, 1971), fue elegida presidenta de la Asociación Balear de la Empresa Familiar (ABEF) el pasado mes de noviembre. Dicha asociación acaba de celebrar hace unos días sus veinte años de existencia. Otra circunstancia que en estas últimas semanas ha llenado de felicidad a Esther Vidal ha sido que su padre, Francisco Vidal, ha sido reconocido con el 'Premio Empresario del Año 2019' de la CAEB. "Mi padre siempre ha respetado el desarrollo de cada uno de nosotros", recalca con orgullo, tras recordar que ella se licenció en Educación Física y que inicialmente trabajó en un sector diferente al del automóvil, al cual se integró finalmente hace 12 años gracias a una propuesta laboral de su progenitor.

¿Cuál ha sido la herencia profesional y humana recibida de su padre?

Esencialmente, el legado profesional que nos ha dejado mi padre es el de dar valor al esfuerzo, la perseverancia, el compromiso, la constancia. Eso significa que el objetivo debe ser levantarse cada día con el ánimo de mejorar y de hacer que nuestros equipos trabajen también con la misma ilusión y pasión. Es un legado que mi padre nos sigue dejando todavía hoy, pues de hecho cada mañana viene aún al trabajo. Por otra parte, para él no sólo es importante ser un buen profesional, intentar fortalecer la empresa o incrementar la competitividad y la productividad, sino también no dejar de lado los valores humanos. En ese sentido, nos ha inculcado que no hay que perder nunca la honestidad, la cercanía, la humanidad o la familiaridad. Debe haber un buen trato humano tanto con los clientes como con las personas que trabajan con nosotros.

¿Cuál es el camino que han de seguir las nuevas generaciones?

Las nuevas generaciones tenemos un compromiso muy grande con el legado de quienes nos precedieron, que es algo que nos da una responsabilidad mayor. A partir de ahí, sobre todo hemos de tener visión de futuro. Precisamente, si algo tienen las empresas familiares, es que está en su ADN traspasar el legado recibido a las generaciones siguientes, y si ese legado puede ser mejor, con empresas más fortalecidas y consolidadas, mucho mejor.

En su caso, ¿quién fue la persona que creó la empresa familiar?

Fue mi bisabuelo. Y ya desde el principio fuimos conscientes de que una empresa familiar no debe estar orientada únicamente a la obtención de resultados económicos, pues es necesario también un compromiso con el largo plazo. Esa visión de permanencia y de reinversión en la empresa es algo fundamental que no podemos perder si queremos que esta compañía, que ahora cumplirá 100 años, pueda seguir siendo desarrollada por nosotros y por nuestros hijos. Y todo eso, además, sin perder los valores y la esencia de nuestra empresa, ese trabajo, ese esfuerzo, esa constancia y esa honestidad de los que hemos hablado hace un momento.

"Tan importante como ser buenos profesionales es no dejar de lado los valores humanos"

¿Hay una mayor implicación cuando se trabaja en una empresa familiar?

Yo creo que es evidente que en todas las empresas que tienen un carácter familiar, la implicación es mayor, por la responsabilidad del legado recibido. Al final, la responsabilidad es compromiso y hace que te impliques mucho más. Además, tenemos otra singularidad. Aquí, en la empresa, hablamos de trabajo y de familia, y en las comidas familiares hablamos de familia y de trabajo, con lo cual las 24 horas del día son para nosotros trabajo y familia. Yo diría que esa es una de las partes más bonitas de trabajar en una empresa familiar.

¿Destacaría alguna otra singularidad además de las que ya ha señalado?

Sí, habría otra peculiaridad. En nuestro caso, en estos momentos convivimos dos generaciones en la parte directiva de la empresa, que nos tenemos que entender en nuestra labor diaria y en los consejos de administración. Por tanto, debemos de ser lo suficientemente profesionales y generosos para diferenciar que el trabajo es el trabajo y la familia es la familia, y que en cada momento y en cada situación nuestros roles deben de cambiar. Aun así, no es fácil cambiarse a veces la gorra de directivo a hermano o a hija en una misma reunión.

¿Cuál es el papel de las empresas familiares en el fomento de la ocupación?

En nuestra Comunidad autónoma y a nivel nacional, las empresas familiares generan el 91 por cien del empleo privado. Pero además hay otro dato relevante a nivel cualitativo. Está demostrado con datos que en periodos de crisis se destruyen menos empleos en las empresas familiares, al trabajar de una forma más personal, más humana, de implicarnos más con las familias de nuestros colaboradores. Los empleos se destruyen además más lentamente, porque más que pensar entonces en la productividad y en la rentabilidad, pensamos mucho más, por nuestras raíces y nuestro ADN, en las familias que conformamos la empresa.

¿Cómo se puede competir con las multinacionales y las grandes superficies?

Hay que partir de la base de que estamos en un entorno muy abierto y muy globalizado, que afecta tanto a empresas familiares como no familiares. Dicho esto, hoy hay para nosotros dos opciones. Una es tener un producto con el que te puedas especializar mucho, y que ese trato personal y ese producto exclusivo te permitan no tener que ser tan competitivo a nivel de precio. La otra opción es crecer, porque si no creces, no puedes invertir en I+D, no te puedes internacionalizar y no puedes buscar nuevas fórmulas para ser más competitivo. En ese sentido, ahora ya no basta con ser un emprendedor y crear una empresa, pues es necesario además no dejar de emprender nunca dentro de la propia empresa. Esto último es esencial para poder sobrevivir en este mundo que se mueve a una velocidad cada vez más rápida.

¿Cuál es la situación que vive ahora el sector de la automoción?

Yo diría que es una situación de incertidumbre por los cambios regulatorios y normativos que en el marco europeo, en el marco nacional y sobre todo en nuestra comunidad tenemos sobre la mesa. Esa incertidumbre ha hecho que las ventas se hayan ralentizado un poco, pues la gente no sabe si comprar un vehículo diésel, con gasolina, híbrido o eléctrico. Por eso, pedimos a la Administración autonómica que regule de forma consensuada, para ir alineados no sólo a nivel nacional, sino también europeo. Recordemos que la Ley de Cambio Climático balear, que prohíbe los diésel a partir de 2025, se está poniendo en tela de juicio en Europa. A todo ello se suma que también es verdad que estamos en un momento de cambio tecnológico, en el sentido de que por ejemplo el coche eléctrico ha venido para quedarse, pero los fabricantes tampoco tienen claro que el vehículo eléctrico sea el futuro. Por ello lamentamos que se esté intentando legislar antes de que se sepa exactamente hacia dónde va a ir el sector.

"En todas las empresas que tienen un carácter familiar, la implicación es mayor"

¿Cuál podría ser una posible solución en el contexto que ha descrito?

Nosotros creemos, por ejemplo, que se deben quitar de las carreteras los coches que realmente contaminen. Y esos coches son los coches antiguos, que son los responsables del 80 por cien de las emisiones de todo el parque. Si un objetivo compartido por todos es deteriorar menos el medio ambiente, quitemos entonces de la carretera los coches que medioambientalmente son menos sostenibles. Pero esa decisión tendría que ir acompañada de unos planes de incentivos, como por ejemplo el Plan PIVE, que si bien suponen un gasto para los gobiernos, en el fondo creo que realmente representan una inversión. Como ve, lo que nosotros criticamos es que algunos gobiernos se estén centrando más en prohibir que en ayudar a que la gente pueda comprar coches medioambientalmente más sostenibles.

¿Cómo ve el futuro de las empresas familiares?

Estamos viviendo todos hoy en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo. En ese contexto, creo que las empresas familiares y no familiares sobreviviremos si somos capaces de ser flexibles y de adaptarnos a los nuevos cambios. Al final, quedarse quieto, no mirar hacia el futuro, no poner en marcha nuevas líneas estratégicas, es quedarse atrás y, a la larga, morir. Por tanto, lo que debemos hacer todas las empresas es hacer los deberes y mirar hacia el futuro

¿Cómo está siendo hasta ahora su experiencia como presidenta de la ABEF?

La verdad es que de momento mi experiencia está siendo fantástica. Y el motivo principal de que esté siendo así obedece a que te relacionas y te comunicas con un entorno que es muy parecido al tuyo, que es la singularidad que nos une a las empresas familiares. También es cierto que mi labor como presidenta me ha dado más trabajo del que me pensaba —sonríe—, pero igualmente estoy contenta en ese sentido, porque eso significa que nos estamos moviendo

¿Cuáles son los objetivos esenciales de la asociación?

Por una parte, queremos poner en valor la importancia de las empresas familiares como sostén del tejido socioeconómico de nuestra comunidad, y de ahí la necesidad de que se nos escuche desde la Administración. Por otra parte, queremos crear un núcleo de unión entre unas empresas que tienen una singularidad y unas problemáticas muy parecidas, como por ejemplo la del relevo generacional o la de la puesta en marcha de unos órganos de gobierno diferentes a los de otras empresas.

"Hoy estamos en un entorno muy abierto y muy globalizado, que afecta a todo tipo de empresas"

¿En qué sentido son diferentes los órganos de gobierno de las empresas familiares?

Nosotros tenemos obviamente comités ejecutivos y consejos de administración, pero a la vez hemos de tener también consejos de familia y asambleas familiares. En ese sentido, hacemos muchos temas de formación, no sólo para los directivos, sino también para el resto de miembros de una familia. Queremos que toda la familia, esté o no en la parte directiva o ejecutiva, se sienta parte de la empresa. Hay que ser consciente de que dentro de cada empresa familiar hay muchos roles. Tú puedes ser directivo, puedes ser accionista, puedes ser las dos cosas o puedes no ser ninguna, pero en cualquier caso se trata de que te sientas parte de esa empresa. De ahí que haya que trabajar sobre todo con las generaciones que vienen, para que asuman esos diferentes roles y aprendan a convivir con ellos.

Es una dualidad interesante...

Precisamente, uno de nuestros retos es que nuestras empresas crezcan, evolucionen y se desarrollen, sin que la familia en su conjunto se vea afectada, que a veces es lo difícil. Y trabajamos mucho por ejemplo en el fomento de los protocolos familiares, que son unos libros de ruta que guían a las empresas y a las familias. Son como nuestro "Libro gordo de Petete", en donde se explica quién se puede incorporar a la empresa, cómo puede hacerlo, qué requisitos ha de cumplir o cuál ha de ser su formación y su experiencia. Gracias a los protocolos familiares, uno puede saber también cómo puede realizarse la venta de acciones o cómo se tienen que transmitir. En definitiva, son unos libros de ruta internos que tienen como objetivo que las desavenencias que pueda haber en una familia no puedan socavar la salud de la empresa.

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