La Justicia inicia una nueva ofensiva contra el PP. Antònia Gener, número 2 del PP en Menorca, y Jaume Matas han recibido un varapalo de los magistrados justo antes del inicio de las fiestas de Semana Santa, y en un momento de máxima tensión electoral, a un mes de abrirse las urnas. En el caso de Matas, los golpes de efecto van camino de ser costumbre, con el antecedente del registro de su casa en la Nochebuena de hace año y medio. Menorca y el pasado reciente del PP serán dos piezas claves en las próximas elecciones. La isla porque puede decantar la balanza de las Autonómicas de un lado a otro, con un par de escaños decisivos que navegan entre socialistas y populares, mientras que Matas y la corrupción masiva que se asocia a su gestión es la baza del PSIB para repeler el trasvase de votos hacia la formación de Bauzá. Las investigaciones que condujeron a que Antich desmantelase su Gobierno hace un año parecen encontrarse en un plácido reposo. Al mismo tiempo que no cesa el aluvión de paseos de miembros del PP por sede judicial, el desfile de políticos de UM se ha atenuado a medida que la campaña electoral se ha ido acercando. Para algunos, los jueces que más de cerca han marcado al PP se pueden ir de vacaciones con los “deberes hechos”. En su último día de trabajo han concentrado dos medidas de impacto mediático en dos de los temas electoralmente más sensibles. Además, en un miércoles en el que Aina Calvo y Francina Armengol han presentado las líneas maestras de sus programas. La segunda ha aprovechado la ocasión para presumir de “manos limpias”. El supuesto acoso a los corruptos es el principal nexo entre los tres principales candidatos socialistas. Cuesta encontrar muchos más, ya que por ejemplo la alcaldesa y la presidenta del Consell difieren en cuestiones clave como el Segundo Cinturón o el futuro del edificio de Gesa. Tampoco da la sensación de que Antich y Armengol tengan una visión muy parecida sobre los Consells, las competencias y las televisiones. Pero es la virtud de los socialistas. La versatilidad es la nota dominante de esta formación, engrasada gracias a un enemigo común que despeja las diferentes opiniones en temas claves. Una podrá valerse del voto nacionalista más radicalizado y al mismo tiempo del inmigrante andaluz, mientras la otra propone medidas más propias de liberales que de quien se jacta de aplicar “políticas sociales”. Aunque la impresión que se causan entre ellos no puede disimularse en cada acto que los reúne. Eran un poema las caras de la primera fila de asistentes a una conferencia de Antich sobre la economía, de igual forma que lo eran en el último acto en la UIB con el president como invitado. Barceló, Armengol y Socías escucharon a Antich con gesto muy serio, en una visible pugna por que los párpados no cedieran a la gravedad. Solo los jueces los reaniman, no vaya a ser que los electores olviden quiénes son los malos.




