Cada menor realizará inicialmente un total de 24 sesiones de una hora, con una frecuencia de dos por semana, según ha informado la Conselleria de Familias, Bienestar Social y Atención a la Dependencia.
Todos los participantes han sido previamente valorados por especialistas en rehabilitación del Servicio de Salud y por fisioterapeutas del área social, que han confirmado que cumplen los requisitos para este tipo de terapia robótica.
PERFIL DE LOS PACIENTES
Los usuarios son niños con parálisis cerebral infantil (PCI) o atrofia muscular espinal (AME), que cuentan con autorización médica para realizar bipedestación y marcha. Además, no presentan contraindicaciones como alergias a los materiales, epilepsia no controlada o problemas cardiorrespiratorios.
UN DISPOSITIVO PARA MEJORAR LA MOVILIDAD
El exoesqueleto Atlas 2030 está diseñado para pacientes pediátricos con graves problemas motores, y se utiliza como complemento a las terapias convencionales. Su función es reforzar la musculatura, mejorar la autonomía en la marcha y prevenir complicaciones derivadas de la inmovilidad prolongada.
OBJETIVO: AMPLIAR USUARIOS
Tras la formación de los profesionales completada en enero, el objetivo es ampliar progresivamente el número de beneficiarios hasta alcanzar entre 50 y 70 niños al año.
El dispositivo fue adquirido con fondos europeos Next Generation en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Con esta incorporación, Baleares se convirtió en la sexta comunidad autónoma en disponer de esta tecnología, y la primera en integrarla dentro de un modelo conjunto entre servicios sanitarios y sociales.
SEGUIMIENTO Y RESULTADOS
Una comisión de expertos en rehabilitación y fisioterapia supervisa la evolución de los menores durante las sesiones y evalúa los resultados de la terapia, además de seleccionar nuevos candidatos.
Diversos estudios clínicos avalan la eficacia del exoesqueleto Atlas 2030, destacando mejoras en la fuerza muscular, especialmente en las extremidades inferiores, la movilidad articular y la resistencia física, así como una reducción de la espasticidad.
Además, su uso tiene un impacto positivo en aspectos emocionales y sociales, como la autoestima, la comunicación y el bienestar general, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los menores.








