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Palma, un litoral que acumula mucha basura bajo las aguas

domingo 20 de mayo de 2018, 22:00h
Más de 650 kilos de restos de todo tipo han sido retirados este domingo del fondo marino y de la línea de costa en la playa de Can Pere Antoni de Palma. La acción ha sido llevada a cabo por voluntarios pertenecientes a clubs de submarinismo de toda Mallorca y se le ha querido dar un sentido deportivo al realizarse todas las inmersiones a pulmón libre, sin botellas de oxígeno. Latas, botellas, plásticos, restos de fibra de embarcaciones, cuerdas, colillas, toallitas... La relación de residuos retirados es extensa e incluye todo tipo de restos peligrosos para la flora y la fauna marina de la zona.

La iniciativa no sólo representa un ejemplo de acción solidaria y de protección del medio ambiente, sino que constituye una llamada de atención a los ciudadanos que, de forma desconsiderada, utilizan el mar como un vertedero, pero también, muy especialmente, a las administraciones que deben garantizar la salubridad y el buen estado del medio ambiente de nuestras costas.

La playa objeto de la iniciativa perdió su bandera azul la temporada pasada y forma parte de las playas urbanas que están expuestas al mal estado en que se encuentran las aguas de la Bahía de Palma. Se calcula que los vertidos de residuos y aguas mal depuradas afectan a una extensión que ronda los seis millones de metros cuadrados en el conjunto de la bahía.

La administración, desde el Ayuntamiento de Palma hasta el Ministerio de Medio Ambiente, pasando por la Conselleria del Govern, debe trabajar para garantizar el buen estado de las aguas de nuestro litoral más afectado. Para ello, sería necesario determinar previamente la auténtica situación de la zona con estudios científicos que establezcan una foto fija del problema y sus posibles soluciones. Cuesta creer que entidades tan vinculadas a las administraciones como el Imeda o la propia UIB aún hayan recibido el encargo de realizar este tipo de estudios.

En juego está algo más que la concesión de unas banderas azules. Se trata de salvaguardar una de las principales riquezas medioambientales de la comunidad; una acción que no puede quedar tan solo en manos de voluntarios ni, a pesar de su buena voluntad, en esporádicas acciones de particulares como la de este domingo en Can Pere Antoni.

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