Sigue habiendo preguntas que Maheta Molango no contesta porque no conoce la respuesta o porque, sencillamente no quiere. Produce extrañeza que personas que han formado parte del problema, continúen en la búsqueda de la solución. Y la frase no es mía, sino de Utz Claassen en alusión a Pedro Terrasa antes de convertirse en aliados de la misma causa. En fin, algo tiene que pintar aún el alemán, aunque no aparezca, cuando él mismo, Miguel Angel Nadal, Juan Barrios, Tino Martínez, Antonio Serra, Gabriel Vidal, etc que se alinearon en el mismo cuadro de ejecutivos bajo cuya bandera el Mallorca no arregló su situación económica, ni social y coqueteó con el descenso, siguen en sus puestos. Y ojo, escribo los nombres a título de ejemplo sin la menor animadversión personal. Les pido perdón.
La amplia reforma de la plantilla, cuerpo técnico aparte, que supone cambiar prácticamente a medio equipo, no concuerda con la continuidad establecida en los despachos. Si el vestuario necesitaba refuerzos con carácter de urgencia, también es preciso renovar otros departamentos, por no decir casi todos, directiva incluida. El desembarco de capital americano, y aunque fuera del Polo Norte, ha despertado espectativas en un mallorquinismo que, sin embargo, se mantiene receloso. Y no es para menos. Este resquemor no se combate con ruedas de prensa, palabras que suenan bien al oído o presumiendo de crear una estructura profesional que el club ya tuvo y que, en cualquier caso, serían mejor entendidas si vinieran de la mano de nuevos responsables. Casa nueva con muebles viejos, no encaja y cuando un jarrón de porcelana se hace mil pedazos, nunca será el mismo por mucho que los pegues. Mejor comprar otro.






