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Poliamor en Mallorca, cuando la pareja y el sexo no son cosa de dos

jueves 14 de febrero de 2019, 07:00h
No, no es nuevo. El poliamor es un neologismo que data del año 1990, si bien la idea ha estado con nosotros desde hace tiempo, no siempre visible. “Yo no puedo comprender cómo se pueden querer dos mujeres a la vez y no estar loco”, cantaba hace décadas Antonio Machín en Corazón loco. Los defensores de las relaciones múltiples señalan que son un antídoto al divorcio y la separación pues se basan en la confianza mutua y en la capacidad de ser feliz viendo al otro disfrutar de la vida. En el poliamor la pareja no es cosa de dos, tampoco es un ménage à trois... Y en Mallorca ya existe la militancia del poliamor, popular en redes sociales gracias a la tripareja formada por Gerard Rodríguez, Rocío Peña y Perla Fernández. En días como hoy, que se celebra San Valentín, sus partidarios defienden que es una alternativa más allá de la pareja y el sexo.

EL POLIAMOR SALE DEL ARMARIO


Gerard Rodríguez @gerardxmallorca es jugador profesional de póker y empresario. Rocio Peña @rozyomallorca es una polifacética emprendedora, también jugadora profesional de póker. Su, de momento, última aventura conjunta pasa por organizar el certamen Miss International Baleares 2019. Ambos decidieron unir sus vidas hace ya catorce años. No han tenido miedo en mostrar su relación y su concepto del poliamor en las redes sociales en las que se han convertido en verdaderas celebridades.

Ahora, conforman una relación con Perla Fernández @perlamallorca. Así lo explica Gerard Rodríguez: “ahora somos tres y no paran de preguntarnos cómo vamos a dividir el amor a partir de ahora y me dejan sin respuesta pues nunca he sido capaz de hacer tal cosa, así que lo que voy a hacer va a ser multiplicarlo, que eso sí que se me da bien. Llevo catorce años haciéndolo”. Su lema: “el amor no necesita ser entendido, simplemente necesita ser demostrado”.

Después de casi tres lustros, Rocío Peña lo tiene claro: “comunicación y confianza han sido y seguirán siendo la base de nuestra relación, seamos dos o tres, somos un equipo y eso no puede fallar”. Por encima de los fogonazos de los photocalls, de la siempre frívola imagen que ofrecen las redes sociales, la perpetua búsqueda del hedonismo en una sociedad que cada vez va más rápido y de convencionalismos sociales, Gerard, Rocío y Perla se imponen a todo ello y se erigen como el ejemplo visible de un fenómeno que aseguran va a más. Y no debe confundirse la libertad con el libertinaje. El poliamor sale del armario.


¿QUÉ ES EL POLIAMOR?


Para entender qué es el poliamor en Mallorca se puede acceder a la web viveelpoliamor.es impulsada por Gerard Rodríguez. La meridiana definición que ofrecen del término no deja lugar a dudas: “el poliamor consiste en tener, desear o aceptar más de una relación amorosa o sexual de forma simultánea, siempre con el consentimiento de todas las partes involucradas. Las personas que se autodenominan poliamorosas rechazan el hecho de que la exclusividad sexual y relacional sea necesario para poder mantener relaciones estables, sanas y comprometidas”.

Aquellos que viven el poliamor destacan que debe basarse en el respeto, la fidelidad y la confianza. Apuntan la importancia de la empatía al poder sentirse bien al contemplar la felicidad de otra persona. Según el manifiesto de Gerard Rodríguez “alguien puede tener varios amantes que tienen otras parejas, se pueden formar polifamilias donde todas las relaciones estén al mismo nivel, pueden existir parejas donde una parte es monógama y la otra poliamorosa, puede ser una relación cerrada donde los integrantes solo tienen relaciones entre ellos...”. Y ello no depende de la orientación sexual, por lo que el poliamor se puede dar en heterosexuales, bisexuales, homosexuales e incluso asexuales.

Y es que la clave es el sentimiento, no sólo el sexo. En palabras de la escritora Lucía Etxebarría: “poliamor es amar a varias personas, no follar con varias personas”.


UN FENÓMENO EN EXPANSIÓN


Para Gerard Rodríguez, el poliamor causa un “choque ideológico” debido a los condicionantes sociales. Ello conduce a que los poliamorosos oculten su forma de vida, algo que poco a poco está cambiando y que busca el reconocimiento no solo social, sino legal y jurídico: “se podría decir que se está viviendo un momento parecido al que vivió la comunidad gay hace unas décadas. Se está luchando para conseguir los mismos derechos legales y de unión que las personas monógamas, tanto para formar matrimonios de más de una persona como para adoptar hijos siendo más de dos personas sus tutores legales”.

Por ejemplo, en Barcelona existen al menos seis grupos estables de seguidores del poliamor que se reúnen para intercambiar sus experiencias y darlas a conocer a los interesados. En Madrid se ubica uno de los grupos más activos, Poliamor Madrid. Organizan charlas, encuentros, talleres, ciclos de cine, todo lo necesario para dar a conocer su forma de vida. Y dejan claro lo que no son: “no es un evento de citas. Por favor, respeta a las demás personas y no las contactes por redes sociales si no lo has acordado previamente”. Que nadie espere encontrar sexo fácil. A pesar del carácter abierto del grupo, no se permite grabar imágenes ni tomar fotografías de las reuniones. Los prejuicios aún pesan mucho.

Una vez más, Internet suele ser la puerta de entrada. La comunicad española de meetup.com dedicada al poliamor cuenta con 1.300 personas. Por su parte, el grupo privado de Facebook Poliamor España ya supera los 2.500 miembros.


EL MATRIMONIO GRUPAL


El neologismo poliamor se asemeja al concepto de matrimonio grupal enunciado por el escritor estadounidense Robert A. Heinlein en su controvertida novela La Luna es una cruel amante (premio Hugo en 1967). Liberal convencido, Heinlein esboza una sexualidad que en su tiempo resultó polémica y que ya adelantó en Forastero en tierra extraña (también premio Hugo en 1962).

Heinlein define el matrimonio grupal como la unión afectiva de personas en la que no se establecen jerarquías familiares, un conjunto del que se puede entrar y salir y que, por tanto, es “continuo”, sin importar qué miembros formen parte de él en un momento determinado.


DIFERENCIAS CON OTRAS UNIONES


Tanto el modelo de matrimonio grupal como el de poliamor se diferencian de la poligamia al no existir la superioridad jerárquica de ningún individuo ni basarse en usos tradicionales o preceptos religiosos. De la misma manera, no se trata ni puede reducirse a una “relación abierta” en el que los miembros de la pareja disponen libremente de su voluntad para encuentros con otras personas.

Tampoco se puede equiparar al modelo swinger, basado en el intercambio de parejas o en el sexo en grupo con otras personas ajenas a la pareja y que no se involucran efectivamente.

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