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Prohibir para frenar al coronavirus

jueves 10 de septiembre de 2020, 00:00h

Son Gotleu, la Soledat Nord, Can Capes y Son Canals son los primeros barrios en ver restringida su movilidad después de los rebrotes de coronavirus que se han producido las últimas semanas en Baleares. Los habitantes de estas zonas de Palma verán restringida la entrada y salida de sus barrios salvo desplazamientos justificados para acudir al trabajo, ir al hospital, al colegio o para atender a personas dependientes. No es un confinamiento en sentido estricto, pero sí un aislamiento severo en sentido literal.

Entre las medidas decretadas por el Govern para estas zonas se prohíben las reuniones de más de cinco personas -excluyendo los núcleos familiares-, se prohíben los actos de culto, menos los funerales que también tendrán asistencias limitadas, y se reducen los aforos de bares y restaurantes al 50 por ciento, teniendo que cerrar como máximo a las diez de la noche horas. Las medidas entrarán en vigor este viernes por la noche.

Las razones aducidas por la Conselleria de Salut son epidemiológicas, ya que estas cuatro zonas de Palma son las que peores datos de contagios han registrado durante las últimas semanas. Actualmente estos barrios mantienen 120 casos activos y su tasa de infección es de 496 contagios por cada 100.000 habitantes, lo que significa casi el triple de la tasa media registrada en Mallorca, que se sitúa en los 188 casos. El caso es especialmente crítico en Son Gotleu, que es de los barrios de la capital cuyos habitantes, durante esta fase de rebrote del virus, están requiriendo una mayor demanda asistencial.

Las condiciones de habitabilidad se revelan como un elemento determinante en la expansión del virus. Los barrios afectados por el nuevo aislamiento tienen una alta densidad de población, con viviendas de escasas dimensiones y, en algunos casos, problemas de hacinamiento que favorecen la transmisión de la epidemia. También influyen los hábitos sociales que, necesariamente, deberán ser más contenidos, para lo que hará falta una exhaustiva tarea informativa y pedagógica entre los residentes y los comerciantes de la zona.

Las nuevas restricciones tendrán una vigencia, de entrada, de quince días. Durante este periodo debe velarse por el estricto cumplimiento de las limitaciones si se pretende recuperar la total circulación en un breve plazo de tiempo y atajar la proliferación de contagios. De no ser así, la alternativa es la adopción de mayores restricciones en estos o en otros barrios de la capital; incluso en otros municipios. La comunidad ya ha superado los 10.000 casos de coronavirus y el goteo diario del número de fallecidos no se ha frenado los últimos días. Unas circunstancias que deben tener presentes todos los implicados si lo que se pretende es recuperar libertades individuales cuanto antes, garantizar la seguridad sanitaria y empezar a salir del pozo económico en el que se halla sumida la comunidad.


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