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¿Qué España queremos?

miércoles 09 de septiembre de 2020, 03:00h

El 30/7/2020, leí un artículo de Cristian Campos en El Español. ‘Así sería una España con Abascal como presidente: proteccionista, xenófoba, centralista y policial’.

Yo no deseo una España así. Ahora bien, el proteccionismo es algo que ejercitan todos los gobiernos. El problema es qué nivel de proteccionismo nos parece aceptable. Iván Espinosa de los Monteros dijo: No creemos en el proteccionismo, pero sí en el equilibrio entre naciones que comercian entre sí.

Según Libre Mercado/1/7/2020: ‘Reino Unido impondrá un 'arancelazo' a las naranjas y limones españoles. Además de estos productos, Londres anunciará nuevos aranceles a otros alimentos cultivados en países de la UE’.

Tal vez, Vox quiera ser más proteccionista que el Reino Unido. Reconozco que no lo sé. O, tal vez, se limitaría a ser tan proteccionista como ellos.

También se dice que el programa de Vox es xenófobo. O sea, que Vox ‘tiene fobia a los extranjeros’. No lo he visto en su programa. Recordemos que, en Francia, las clases menos favorecidas, por decirlo finamente, tenían que soportar las consecuencias de una inmigración masiva. Consecuencias que eran, en general, no positivas. Por decirlo, también, finamente. Al final pasó lo que sabemos, que estos sectores populares –gran parte- votaron al Frente Nacional.

En esta España de progreso, todo indica que las políticas progresistas quieren dar el derecho de voto a los inmigrantes sin papeles. Con la esperanza de que votarán a los partidos de izquierda. Es decir, o supuesta xenofobia de Vox, o supuesto cálculo electoral de la izquierda, legalizando a los inmigrantes sin papeles- más una paguita- para mantenerse en el poder. La Venezuela de Europa. Pero el peligro es Vox.

De todos modos, no me parece muy correcto hablar de ‘inmigrantes’. Como dijo G. Sartori, ya en 2016, refiriéndose a la Unión Europea: ‘La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podrían integrar los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible’. Es decir, deberíamos distinguir entre inmigrantes musulmanes y no musulmanes. ¿Por qué? Porque el islam es incompatible con las democracias occidentales. En sus propias palabras: ‘El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá’.

Si a esto añadimos que las tasas de natalidad entre los musulmanes- aunque se están desacelerando- son muy superiores al resto de blancos europeos, podemos pensar que esta población musulmana- incompatible con nuestra cultura, según Sartori- nos traerá serios problemas. De hecho, ya hay serios problemas en muchos barrios de muchas ciudades europeas. Que los gobiernos, la policía y los medios de comunicación, tratan de ocultar o suavizar. De manera, en ocasiones, repugnante. Tal es el nivel de progresismo estúpidamente suicida instalado en Europa.

Un ejemplo. Durante 16 años- entre 1997 y 2003, clanes mafiosos de origen pakistaní abusaron sexualmente de casi dos mil niñas y algunos niños. Era un secreto a voces, pero las autoridades municipales, la policía, la prensa y los docentes taparon el repugnante escándalo por la corrección política. ¡Que no nos llamen racistas o xenófobos! ¡Por Diossss!

La España de Vox también sería centralista. Lo que ahora disfrutamos es una España Autonómica en la que las Autonomías tratan de actuar como pequeños Estados. El que no lo haga es tonto. ¿Por qué? Porque el nacionalismo identitario de catalanes y vascos les ha enseñado el camino. O sea, hágase la víctima, chantajee y exija más. Que pague el resto. Todo esto de ‘España, proyecto común’, es cosa de fachas. Además, tenemos un golpe de Estado en Cataluña. Los presos catalanistas no pierden ocasión de proclamar, a los cuatro vientos, que lo volverán a hacer. No pasa nada. El peligro es Vox.

Por cierto, el presidente de gobierno, Pedro Sánchez, recibió en La Moncloa, a Quim Torra, público defensor del golpe de Estado. Se presentó con el lazo amarillo, que significa apoyo a los golpistas. Esta es la situación democrática y descentralizada que disfrutamos. Los herederos de ETA, los bilduetarras negocian con el gobierno de Sánchez/Iglesias. También los pro-golpistas de ERC son apoyo preferente del gobierno socialcomunista. Por no hablar de un vicepresidente de gobierno, Iglesias, que es comunista. Que quiere cargarse a la Monarquia. Que lamenta que los golpistas estén en la cárcel. Y que quiere una España ‘plurinacional’. Esta es la situación, pandemias y crisis económicas aparte. Así que el centralismo de Vox da mucho miedo. Especialmente a los que ven La Sexta y TV3.

Finalmente, Vox quiere una España ‘policial’. En un Estado policial, se suprimen las libertades civiles. ¿Quiere Vox suprimir las libertades civiles?

Vuelvo a consultar, en internet, el programa electoral de Vox.

‘En VOX creemos que devolver al Estado las competencias de Sanidad, Educación y Justicia contribuye a dar fortaleza y eficiencia al Estado, a la cohesión de la Nación y a la igualdad de derechos y libertades de los españoles, así como al cumplimiento de sus obligaciones en todo el territorio nacional’.

Me parece contradictorio defender un ‘Estado policial’ y, al mismo tiempo, defender la igualdad de derechos y libertades de todos los españoles. Reconocidos en la Constitución.

Sin contar con la situación antidemocrática que viven muchos españoles en el País Vasco y en Cataluña. En el País Vasco, los partidos llamados ‘constitucionalistas’ no pueden hacer propaganda electoral en muchos pueblos. Y, si la hacen, tienen que estar protegidos por la policía. Beatriz Fanjul, diputada del PP por Vizcaya: ‘La limitación de libertades en el País Vasco es tremenda’.

Pero ‘el establishment’ ha decidido que el peligro para la democracia es Vox. De modo que las elecciones de los ‘territorios comanches’ son elecciones democráticas. Una gran mentira que se perpetúa porque no hay valor, ni ganas, para desmontar el chiringuito xenófobo- esta vez sí- identitario y antiespañol.

Y, en Cataluña, algo parecido. Hay que ser ciego voluntario para no reconocer la situación de desamparo y discriminación que sufren los catalanes/españoles en Cataluña. Por no hablar de los medios de manipulación catalanistas. A la cabeza, TV3 y Catalunya radio. La punta del iceberg. Algo parecido pasa con el sistema de enseñanza/adoctrinamiento. Odio sistemático a España, afirma Boadella. Esta es la ‘normalidad democrática’, que apesta a xenofobia, racismo y supremacismo. Pero Vox es el peligro para la democracia.

Parece, pues, que el verdadero infierno es Vox. Pero a mí, los que me dan miedo, y profundo rechazo, son los separatistas y comunistas: ERC, PNV, PDeCat, BNG, Bildu y Podemos, apuntalando a este PSOE sanchista, mentiroso, incompetente y sin escrúpulos. Que ha colocado a cuatro comunistas en el gobierno (habiendo prometido públicamente que no lo haría), incluido el vicepresidente Iglesias.

Mundo real: PP, Vox y Ciudadanos (¿), o un gobierno socialcomunista, apoyado por separatistas, golpistas y herederos de ETA.

¿Qué España queremos?

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