Que militaricen el cielo

Lágrimas, llantos, impotencia. Son las siete de la tarde. Los pasajeros están siendo desalojados de los aviones cuando estaban a punto de volar para disfrutar del largo puente y de manera silenciosa son devueltos a los pasillos de la terminal de Son Sant Joan. No hay tumultos –al menos por el momento-, tampoco cohesión, cada uno se consuela como puede. Y todos, poco a poco, van siendo conscientes de que la huelga encubierta de los controladores les ha dejado en tierra. Más de uno porfía en voz alta deseando “que los echen a todos”. Otros reflexionan, “que militaricen el control aéreo”, “esto no es un tema laboral, esto es un pulso al país” y alguno se desespera, aprieta los puños y gruñe un “lástima de Kalashnikov”. Mientras esta es la escena que se vive en el aeropuerto de Palma y en el resto de aeródromos del país en la radio suena la voz del secretario de la USCA, el sindicato de controladores, diciendo que “se están violando nuestros derechos” y que “están regulando nuestro trabajo por Decreto Ley” a la vez que descarta que las bajas masivas sean una maniobra orquestada. Cinismo en estado puro y si no que se lo digan a uno solo de los miles de padres con hijos pequeños en brazos a los que han dejado tirados en los aeropuertos de Baleares y de toda España. Kafkiano. La huelga salvaje se ha desatado porque a los controladores les han tocado los horarios y ellos han optado por ponerse de baja, todos a la vez, un auténtico órdago que ha obligado a cerrar el espacio aéreo del país. En Mallorca, a las siete y media de la tarde, los pasajeros del vuelo Palma-Zurich ya han bajado del avión y el personal de Swissair les ha dicho que “serán trasladados a un hotel, a cargo de la compañía, y mañana a las ocho de la mañana está previsto el despegue”. Un viajero pregunta “¿mañana?, ¿ya les habrán dado mañana el alta a los controladores?” La pandemia ha estallado en este colectivo de elite cortando de cuajo el hub de Air Berlin en Palma que a las ocho de la tarde tiene su momento álgido y más en víspera de puente, señalan desde la compañía que de inmediato ha convocado un equipo de emergencia para atender a los miles de pasajeros afectados. Unos procedentes de aeropuertos alemanes con conexión a otros destinos españoles y otros que salían de España a través de Palma. Y así el largo etcétera de compañías y vuelos. De centenares de miles de pasajeros a los que los controladores han aplicado su propio decreto ley. Lo único bueno es que se lo han puesto en bandeja al Gobierno para resolver, de una vez por todas, este problema que arrastra nuestro país que se para al antojo de este colectivo enfermo. PD. ¿Y no se le ha ocurrido a nadie del Gobierno que la víspera de un puente tan largo no era el mejor momento para anunciar nuevas medidas?

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