Sóller está sufriendo unos robos, cuanto menos, curiosos. Se trata de señales de tráfico. La Policía Local de Sóller ha hecho pública la situación a través de sus canales oficiales y ha pedido la colaboración del pueblo.
Cualquier persona que haya presenciado alguna de estas sustracciones o que disponga de información relevante debe ponerse en contacto con el cuerpo en el teléfono de urgencias 971 634 141 o llamar al 112.
El llamamiento refleja la dificultad de los agentes para detectar in fraganti a los autores. Las señales de tráfico, instaladas en zonas rurales o de escaso tránsito, son vulnerables precisamente porque su robo suele producirse en momentos de baja afluencia de personas o vehículos.
CONSECUENCIAS PENALES Y ADMINISTRATIVAS
Robar una señal de tráfico no es una simple travesura. El Código Penal español tipifica este tipo de conducta como un delito contra la seguridad vial cuando la sustracción pone en peligro la seguridad del tráfico. El artículo 385 del Código Penal castiga con penas de prisión de seis meses a dos años a quien quite, desplace, deteriore u obstruya señales o aparatos de circulación.
Además, la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos de Motor y Seguridad Vial también contempla sanciones administrativas por la retirada de señales. Dependiendo de la gravedad y las circunstancias, las multas pueden oscilar entre los 500 y los 3.000 euros. Aunque el carácter penal del acto puede llevar el caso a los juzgados, con consecuencias mucho más severas.
UN PELIGRO REAL PARA LOS CONDUCTORES
Más allá de la infracción legal, la ausencia de señalización vial representa un riesgo directo para la seguridad de conductores, ciclistas y peatones. En municipios como Sóller, donde los caminos rurales y las vías de montaña concentran un alto tráfico de turistas y ciclistas, una señal que falta puede causar un accidente grave.
Las zonas afectadas —l'Alqueria del Comte y el Camí des Murterar— son vías con características particulares. Hay curvas cerradas, cruces poco visibles o advertencias de peligro que los conductores necesitan para circular con seguridad. Su desaparición no es inocua.







