El Instituto Balear de la Familia (IBFamilia), ha querido aprovechar en el día del Padre que se celebra este lunes 19 de marzo, para reclamar mayor presencia de la figura del padre en los hogares de Baleares y definir su figura segúnn su visión de modelo de familia clásica.
En concreto, para este grupo, la paternidad se compone de unas características principales que consideran han de ser exigidas para reivindicar este modelo de familia tradicional.
Para el Instituto Balear de la Familia, el padre llena con su presencia un hogar, igual o distinto que la madre, pero lo llena. El padre aporta sustentos físicos a los hijos, seguridad, confianza; sustentos afectivos, cariño, comprensión, perdón; sustentos intelectuales, enseñando a sus hijos y sustentos espirituales.
Además, del padre se espera autoridad, que significa referencia, guía, conocer el camino de la vida, marcar unos límites por el bien del hijo, saber corregir sin humillar. Del padre se espera conocer el por qué de las cosas. Sabe exigir, al igual que la madre, para que sus hijos sean fuertes, trabajadores, respetuosos con el ser humano y con el medio ambiente. Es diligente cuando sanciona. El padre confía en los hijos, anima a usar la libertad. El padre es a la vez autoridad y acogimiento.
Los hijos e hijas esperan también de su padre amor, cariño, afecto, abrazos. No es propio de la paternidad el distanciamiento afectivo. Por eso, es afable, sabe consolar, tiene sentido del humor, sabe recibir, promueve y cuida la vida de familia y sabe celebrar. Un abrazo de la madre es distinto al del padre. Se podría decir que hay un cariño masculino y otro femenino.
Su visión patriarcal se centra en la de dar protección. En ocasiones se sentirá más seguro, aunque puede que con la madre se sienta más comprendido. Los hijos son felices cuando el padre se une a la acción de la madre, cuando la ensalza y la cuida. Se sienten desdichados cuando la humilla, la menosprecia o la infravalora. Así el hijo busca apoyo en su padre. Él significa apoyo y seguridad.
El padre da seguridad en el uso de las libertades, a la hora de las decisiones, sabe animar y ensalza las cosas positivas de sus hijos. Aunque es quizás la madre la que conoce más la intimidad de los hijos, el padre también tiene que conocer los sentimientos de sus hijos.
El predominio abrumador de muchas madres en la educación de los hijos, así como el intento de que el padre adopte un estilo “maternizante”, tiene como consecuencia una prolongación de la infancia en un ambiente de superprotección.
La ausencia de amor paterno tiene consecuencias muy negativas para las hijas, La deficiencia paterna en la vida de las hijas tiene una profunda influencia social, también es un referente de masculinidad hacia los hijos varones, de firmeza y de fuerza pero también, de comprensión y cariño.
Por todo ello desde IBFamilia pide a los padres que llenen la vida de sus hijos de recuerdos buenos, de enseñanzas: hacerles un dibujo, contarles como se enamoró de su madre, hablarles de la historia de su vida y sobre todo, se propongan tiempo para escucharles. Recordarles que es guía de sus hijos, que ellos buscan su aprobación o su opinión sobre sus iniciativas y que no olviden escucharles . Los padres “buenos” pero inaccesibles son los "peores”.








