Es evidente que dentro del PP de Balears hay sensibilidades políticas muy distintas entre sí pero que históricamente han sido acogidas en el seno del partido. Todas ellas son opciones de centro-derecha: desde conservadores hasta liberales, pasando por regionalistas, españolistas e incluso democratacristianos. El PP siempre ha sido un gran cajón de sastre donde ha tenido cabida todo el centro derecha balear, siempre que fuese moderado y no se escorase excesivamente hacia ningún extremo.
El éxito del PP balear ha radicado en la centralidad, en que todos tuviesen cabida y que el partido no se viese nunca empujado hacia posiciones radicales. La facción anticatalanista del PP se está armando para responder en el próximo congreso extraordinario, se celebre cuando se celebre, a los alcaldes que reclaman un regreso a las posiciones tradicionales del PP en el ámbito del centro político y del regionalismo.
El PP ha sido siempre una gran formación capaz de aglutinar diversas ideologías. Eso ha hecho del PP un partido hegemónico en Balears. El electorado tradicional censura las incursiones en otros campos, como se ha podido comprobar. El PP debe ser capaz de sumar en el terreno que le es propio, el centro derecha. Las divisiones le debilitan mientras El Pi se frota las manos. Los radicalismos no han tenido nunca peso específico en las filas conservadoras y las amenazas de las facciones más extremas no debieran dividir ni radicalizar al PP. Los votantes han hablado y el mensaje no admite lugar a dudas.





