El robo de una cerveza delató a un hombre al que le pesaba una orden de busca y captura en Palma. El sistema policial tenía registrado su nombre. La orden de búsqueda, detención y presentación emitida por un juzgado de Palma llevaba vigente más de cinco meses cuando los agentes de la Unidad Nocturna de la Policía Local de Palma introdujeron sus datos en la base del 092 la madrugada del pasado viernes.
Hasta ese momento, la orden no había podido ejecutarse. Lo que nadie podía prever es que sería el propio investigado quien propiciaría el encuentro.
EL ROBO QUE LO DELATÓ
Eran las 00.01 horas cuando la Base del 092 recibió el aviso. Un ciudadano alertaba de la presencia de un individuo armado con un cúter en la calle Francesc Manuel de los Herreros, junto a un establecimiento de apuestas.
Según el relato de la víctima, el agresor le arrebató una cerveza de forma repentina. Al recriminarle el gesto, el hombre sacó la hoja del cúter y la esgrimió para intimidarle, exigiendo la bebida. La víctima reaccionó lanzándole la otra cerveza que llevaba en la mano y huyó manteniendo la distancia, mientras pedía la presencia policial.

La Unidad Nocturna llegó rápido a la zona. Los agentes localizaron a la víctima, recabaron la descripción del sospechoso y esta subió voluntariamente al vehículo policial para ayudar en la búsqueda.
No hizo falta mucho tiempo. En las proximidades de la plaza de Pere Garau, la víctima reconoció al hombre. Los agentes le dieron el alto y, en el cacheo preventivo, hallaron la hoja del cúter escondida en el bolsillo de la chaqueta que llevaba en la mano.
CINCO MESES HUIDO; DETENIDO POR UNA CERVEZA
La comprobación en la base policial confirmó lo que la orden judicial llevaba meses esperando. El hombre tenía antecedentes y una orden de captura activa desde el pasado diciembre. Quedó detenido en el acto como presunto autor de un delito de robo con intimidación en grado de tentativa.
Durante el traslado a dependencias policiales mostró una actitud agresiva y golpeó de forma reiterada la mampara del vehículo. La Sala de Atestados instruyó las diligencias penales y el caso, junto con el detenido, fue trasladado a la Policía Nacional para su puesta a disposición judicial.
Lo que no logró la justicia en cinco meses, lo resolvió en menos de una hora una cerveza y un cúter.








