Un virus tan común como el del resfriado podría ser el próximo arma de la lucha contra el cáncer. Según los resultados de un estudio elaborado por un grupo de investigadores del Hospital de Otawa (Canadá), en el que se ha utilizado en 23 pacientes con cáncer una nueva terapia que se centra en el diseño de un virus que, transmitido de forma intravenosa sería capaz de atacar las células cancerígenas respetando las sanas. Este ensayo es el primero en demostrar en humanos que los virus oncolíticos (con capacidad para matar células cancerosas) no solo pueden infiltrarse en el tumor sino que lo hacen sin producir daños en otros órganos. A diferencia de la quimioterapia, el tratamiento ataca a las células cancerosas sin dañar el resto de tejidos sanos. Los resultados, “prometedores”, según los autores, pero considerados un éxito hasta ahora sin precedentes, se publican en la revista Nature. Los investigadores han inoculado virus oncolíticos a 23 pacientes con diferentes tipos de cáncer, algunos en estado avanzado e incluso metástasis, comprobando que los virus viajaron a través de la sangre hasta alojarse en las células malignas que debían atacar. El estudio sería el primero en corroborar la posibilidad de alterar genéticamente microorganismos, para hacerles invadir los tumores y replicarse en su interior hasta provocar la ‘muerte’ del cáncer. De hecho, los investigadores confiaron en la viabilidad de este tratamiento a raíz de la regresión espontánea de algunos tumores al enfrentarse a infecciones víricas naturales o una vacunación. Así, uno de los virus modificados es el JX-594, un derivado de la vacuna contra la viruela. Además de haber comprobado la seguridad de la terapia viral y la eficacia frente a los tejidos cancerígenos, se trataría de una cura mucho más beneficiosa para la salud del paciente. A diferencia de la quimioterapia o la radioterapia, atacaría de forma selectiva y solo a las células malignas. De hecho, 10 días después del tratamiento se hicieron biopsias a los participantes y se encontraron pruebas de la invasión del virus en los tumores, pero no en los tejidos sanos. Lo que demuestra que el tratamiento es selectivo y los virus se dirigen sólo hacia las células cancerosas. La terapia fue bien tolerada y los efectos secundarios más destacados fueron síntomas similares a un resfriado que solo duraron un día, pero lo verdaderamente importante del estudio es que se consiguió detener el avance de la enfermedad en la mayoría de los pacientes tratados Esta primera parte del ensayo solo medía la seguridad de la terapia, sin embargo, en el estudio se describe también la actividad tumoral. Los pacientes que participaron en el ensayo padecían cánceres muy avanzados sin que ningún tratamiento convencional funcionara. Después de seguir el tratamiento en el 75% de los casos los tumores redujeron su tamaño. EN FASE DE ESTUDIO No obstante, aunque los avances resulten esperanzadores, tanto los investigadores como los expertos en oncología, recuerdan que se trata de un ensayo clínico, y no de una terapia definitiva. Los descubrimientos podrían sentar las bases de una terapia sistémica con virus (viroterapia) para los pacientes con cáncer o como tratamiento complementario a los ya existentes, pero será a largo plazo. Pero los expertos advierten que, aunque hay que mostrarse esperanzados por los avances, también hay que ser cautos. Por un lado, los distintos tipos de tumores y pacientes impiden que un solo virus pueda llegar a funcionar como una cura universal, lo que obligará a los científicos a realizar diferentes combinaciones. Además, son varios los proyectos que están en fase de desarrollo logrando, posiblemente, generar nuevas y valiosas herramientas clínicas para combatir una enfermedad tan cotidiana y mortal como es el cáncer. Pero de momento no hay una efectividad rotunda demostrada y, aún de ser así, podrían pasar varios años hasta que llegara a la medicina clínica o la industria farmacéutica.





