El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para expresar su "seria preocupación" por la reacción de algunos gobiernos europeos tras la crisis migratoria registrada en Ceuta.
En la misiva, Sánchez considera que varios Estados miembros han respondido de forma "asimétrica" y reprocha que algunos hayan optado por "atacar a España" e incluso reclamar su exclusión temporal del espacio Schengen, una actitud que atribuye a "prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos".
PIDE UNA RESPUESTA COMÚN
El jefe del Ejecutivo contrapone esa postura con la de la mayoría de los países de la Unión Europea, que, según asegura, han mostrado su apoyo a España tras la entrada "inesperada" de unas 50.000 personas en Ceuta.
Sánchez sostiene que España ha logrado devolver "a la práctica totalidad" de los migrantes que accedieron de forma irregular y evitar nuevos desplazamientos no autorizados hacia el continente europeo.
En su carta, también defiende que las críticas vulneran el derecho europeo, el derecho humanitario y los principios de solidaridad de la Unión. Además, recuerda que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, que apenas quedan migrantes irregulares sin retornar y que, según Frontex, España cuenta con una de las fronteras exteriores menos porosas de la UE.
CRÍTICAS A ITALIA
El presidente subraya que durante los últimos cinco años España ha registrado la mitad de entradas irregulares que Italia y califica de "egoísta", "polarizadora" e "ilegal" la reacción de algunos gobiernos, entre ellos el italiano.
Ante esta situación, Sánchez ha solicitado a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea la convocatoria urgente de una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior para coordinar una respuesta común y reafirmar que la protección de las fronteras exteriores constituye una responsabilidad compartida.
El presidente también ha pedido a Von der Leyen que lidere una respuesta "rápida, eficaz y coordinada" de la Unión Europea y ha defendido la política migratoria española, que, según afirma, ha reducido de forma significativa las llegadas irregulares y ha permitido prestar apoyo a otros Estados miembros durante crisis migratorias anteriores.








