El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, visita una empresa agroindustrial.
Las medidas impulsadas por Washington contemplan sanciones contra empresas extranjeras que mantengan negocios con el conglomerado militar cubano GAESA, que controla sectores estratégicos como hoteles, banca, puertos, comercio exterior y buena parte de la economía nacional.
Estados Unidos ha dado de plazo hasta el 5 de junio para liquidar determinadas operaciones vinculadas a este grupo estatal. El problema para las cadenas hoteleras mallorquinas radica en que muchos de sus establecimientos en Cuba operan mediante acuerdos con empresas integradas en el entramado de GAESA. Según diversos análisis económicos, mantener vínculos financieros u operativos con el conglomerado podría exponer a compañías extranjeras a sanciones por parte de Washington.
Entre las posibles consecuencias figuran el bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense, restricciones para operar con bancos internacionales que utilizan el dólar y limitaciones de acceso al mercado norteamericano. Por ello, el sector hotelero español —y especialmente las cadenas con fuerte presencia en Cuba— figura entre los más expuestos al endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana.
Mallorca es, con diferencia, el principal inversor turístico español en Cuba. Las cadenas hoteleras de la isla llevan décadas gestionando establecimientos en el país caribeño y se han convertido en socios estratégicos del sector turístico cubano. Sin embargo, esa misma implantación las sitúa ahora en primera línea del conflicto entre Washington y La Habana. Las compañías más expuestas son Meliá Hotels International e Iberostar, las dos hoteleras españolas con mayor presencia en Cuba y señaladas por diversos analistas como las que podrían verse más afectadas por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra el conglomerado militar GAESA.
A ellas se suman otras empresas de origen mallorquín como Barceló, Roc Hotels o Globalia, que también mantienen intereses turísticos en la isla. El riesgo deriva de que gran parte de la infraestructura hotelera cubana está controlada por Gaviota, el brazo turístico de GAESA, precisamente el conglomerado empresarial que ha sido colocado en el punto de mira de la Administración Trump. Por ello, el sector hotelero español figura entre los más vulnerables a las nuevas medidas de presión económica impulsadas por Estados Unidos.
La incertidumbre ha aumentado en los últimos días. La abogada especializada Fátima Rodríguez, de Lupicinio International Law Firm, ha advertido que numerosas compañías europeas ya estudian seriamente reducir exposición o incluso abandonar Cuba ante el incremento del riesgo jurídico y financiero derivado de las sanciones y de la aplicación de la Ley Helms-Burton.
En el caso de Meliá, su presidente y consejero delegado, Gabriel Escarrer, reconoció recientemente que la situación en Cuba es “dura” e “insostenible” y admitió que la compañía ha tenido que cerrar temporalmente algunos establecimientos para concentrar la actividad turística ante la caída de la demanda y las dificultades de suministro.
Aunque Escarrer sigue defendiendo públicamente la continuidad de la cadena en la isla y descarta por ahora una retirada, distintas informaciones apuntan a que las grandes hoteleras españolas trabajan ya con equipos jurídicos y financieros para analizar escenarios de repliegue parcial o reestructuración societaria.
El problema ya no es únicamente político. La profunda crisis económica cubana está agravando la situación. La escasez de combustible, los problemas energéticos, los apagones y el deterioro general del turismo están afectando directamente a la rentabilidad de los hoteles. A comienzos de año incluso se produjo una situación extrema con restricciones de repostaje en los aeropuertos cubanos por falta de combustible.
Además, los expertos advierten de que el verdadero riesgo para las empresas mallorquinas podría llegar a través del sistema financiero internacional. Bancos con presencia en Estados Unidos podrían negarse a procesar operaciones vinculadas a entidades sancionadas, dificultando cobros, pagos, financiación e inversiones futuras.
El Govern balear ha salido públicamente en defensa de las compañías de las islas. La presidenta del Ejecutivo autonómico, Marga Prohens, afirmó recientemente que empresas como Meliá representan un ejemplo de creación de empleo y aseguró que Baleares estará al lado de estas compañías ante cualquier ataque a su libertad empresarial.
Mientras tanto, el sector turístico mallorquín observa con creciente inquietud una crisis que ya no se limita al tradicional enfrentamiento entre Washington y La Habana. Para algunas de las principales multinacionales nacidas en Mallorca, Cuba ha pasado en pocas semanas de ser un mercado histórico a convertirse en uno de los mayores focos de riesgo geopolítico y financiero de toda su actividad internacional.
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