Es tiempo de frío, fogatas, carne torrada y música. La mejor época de las tradiciones mallorquinas es el mes de enero. Celebramos los Reyes Magos, el patrón de Palma, San Sebastián y la más popular de todas, Sant Antoni. Y con Sant Antoni sale a las calles de toda Mallorca el Dimoni. Mucho se ha escrito sobre estas fiestas, pero quisiera aportar una singularidad de las mismas. El Dimoni que acompaña a Sant Antoni es la humanización del verdadero sentir de los mallorquines. Somos religiosos, pero no practicantes. Somos buena gente, pero muy golfos. Somos luz, pero también oscuridad. El demonio de este mes de enero no es un ser maligno, al contrario, es buena gente, Por eso, en Mallorca se disfraza de demonio a los niños y a las niñas. Los más pequeños son tan buenos como los ángeles, pero tan malotes como el demonio, y por eso se les aprecia. Demonio y niñez están relacionados desde los tiempos más pretéritos. En Mallorca hay constancia de las primeras representaciones del demonio en las figuritas, o juguetes de los conocidos como Siurells.
Según algunos historiadores, los siurells llegan a Mallorca de la mano de los denominados pueblos del Mar. Es decir, los fenicios que hace 3000 años vivían en la costa de la actual Palestina y se dedicaban a robar en todos los puertos del Mediterráneo. Fueron los grandes enemigos de Ramsés III, Faraón de Egipto. Acabaron con la civilización Minoica y con los Hititas. Saquearon todo el Mediterráneo y dejaron en Cerdeña unas figurillas de fango pintadas en blanco que se llamaban sherden. De Cerdeña a Mallorca y aún siguen aquí entre nosotros.
De todas las figuras clásicas de los siurells hay uno especialmente interesante. Justo ese que presenta un demonio con dos o tres cuernos, pero todos, y fíjense, en medio de la cabeza, entre los cuernos llevan un disco. No se sabe si lo que representan son a los guerreros de los pueblos del Mar. Los cuernos, podrían ser cuernos de un casco. Como lo imaginamos en los vikingos. Pero estos pueblos del norte de Europa, parece que nunca llevaron cuernos, pero los del mar sí, ya que así aparecen representados en numerosos jeroglíficos egipcios de hace 3000 años. Sean o no guerreros, ahora son demonios. Y nos representan a los mallorquines, ya que todos tenemos mucho de demonios, en el mejor sentido de la palabra. Así lo entendía el genial Joan Miró, que era un enamorado de los siurells, O las familias de Pòrtol y Sa Cabaneta que mantienen la tradición: Sa Roca Llisa, Ca Madó Bet, Can Bernardi, y otros muchos que mantienen nuestra historia y cultura.
Demonios y fuego se unen para liberar el espíritu invitando al baile bajo las llamas de los fuegos artificiales. Momento para quemar todo lo que sea despreciable y maligno. Porque si de demonios hablamos, permítame, apreciado lector, señalar a unos servidores públicos que se están pasando de listos y merecerían el castigo eterno de que les metan la forca pes cul. Me refiero a los funcionarios de plantilla de algunas de las delegaciones insulares de los ministerios del Gobierno central. Parece ser que los que más llaman la atención del usuario, son los del ministerio de Trabajo y Economía Social. Se han ganado la mala fama de los funcionarios de los años 80, que eran los que hicieron famosa la frase: vuelva usted mañana. El problema es que desde la pandemia, momento en el cual se tuvo que reducir el número de personas dentro de las oficinas, algunos funcionarios de carrera y de plantilla vieron el cielo abierto. Y desde entonces no quieren trabajar más que lo absueltamente necesario. A pedir hora, para pedir hora, para que te den hora en alguna de las oficinas del ministerio. A una compañera y amiga de Palma, le dieron hora para pedir hora en la oficina de Ibiza. A mí, me dieron hora para pedir hora en la oficina de Felanitx y yo resido en Palma. Dicen algunos que son del PP, lo hacen para demostrar que el Gobierno central no funciona. Otros dicen que son del PSOE para que la gente crea que la culpa de todo, como siempre, es del PP. Sea como fuere, el que paga el pato es el administrado. Es decir, usted y yo que pagamos impuestos para que fin se regalen a Catalunya para que ellos tengan mejores servicios públicos. Ayer sacaron la mano de San Sebastián, para recordar que es el patrón de Palma, porque nos salvó de una peste bubónica. A ver si nos salva de esta nueva peste sanchista.





