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Santa Catalina, un acuerdo por la convivencia que Cort impide en la Lonja

viernes 20 de septiembre de 2019, 00:00h

Asociaciones de vecinos, de comerciantes y de restauradores firmaron este jueves un histórico acuerdo para fomentar el desarrollo y la convivencia en el barrio de Santa Catalina. Sin ninguna intervención de organismos políticos, los representantes de la sociedad y del tejido económico han suscrito un acuerdo que constituye un ejemplo que debería extenderse por otros barrios de Palma.

El acuerdo incluye propuestas para cuidar el entorno, respetar la ordenanza cívica -que hace referencia al descanso de los vecinos-, dinamizar las pequeñas y medianas empresas del barrio, impulsar el reciclaje de residuos... El texto es un compendio de iniciativas inspiradas por el sentido común que constituyen un primer paso dado por los agentes sociales al margen de los políticos.

La zona ha sido una de las que, durante los últimos años, más polémica ha suscitado en materia de convivencia ciudadana, por lo que el entendimiento entre vecinos, comerciantes y restauradores es un acontecimiento digno de aplaudir. Sin embargo, su extensión a otras zonas de Palma que son escenarios de polémicas similares no será tan fácil. Es el caso de la Lonja, donde la acción municipal hace imposible que se puedan conciliar los intereses de los vecinos y de los restaurantes, que en esa zona tienen que dejar de prestar servicio en sus terrazas a partir de las once de la noche.

En la Lonja, la decisión unilateral de Cort, zanjó cualquier posibilidad de entendimiento al aplicar, sin ningún tipo de negociación, un horario incompatible, no sólo con la posibilidad de hacer negocio por parte de los restaurantes, sino con el más elemental sentido común que indica que las once de la noche, en verano, es una hora temprana para levantar el servicio. Especialmente si hablamos de la zona más turística de Palma.

La Lonja no será Santa Catalina por el incomprensible afán de los responsables municipales de interferir, generando conflictos donde no los había y actuando de parte, sin atender el interés de todos los afectados. El acuerdo de Santa Catalina muestra la mejor cara de la conciliación de intereses; un objetivo común que en la Lonja no podrá aplicarse por un mal paso dado por los responsables de Cort.


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