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Septiembre tormentoso

jueves 07 de septiembre de 2023, 01:00h

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Hemos iniciado el mes de “los comienzos”, septiembre, ese mes donde el año parece que se pone manos a la obra y que todos sentimos la necesidad de empezar de nuevo, al igual que ocurre tras las Navidades.

Pensamos en arrancar esas clases de idiomas, ir al gimnasio, aprender a meditar, clases de cocina y un sinfín de actividades que sentimos la necesidad de comenzar.

Cuando llega este fascinante mes, pensamos que el año se acaba y que todavía no hemos hecho nada de lo que nos propusimos en enero, cuando todo eran buenos propósitos y alegrías.

Pero este año, más que nunca, sentimos que todo es poco para nosotros, que el tiempo corre sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo, que la vida se nos desvanece entre las manos y que avanzamos demasiado lentamente.

En general nos hacemos buenos propósitos en estas dos fechas del año, pero se quedan en eso, propósitos que gran parte de las veces, no llegamos a realizar porque no tenemos la constancia suficiente, ni la perseverancia para trabajar con tenacidad.

Se quedan en eso, en sueños y no llegan tan siquiera a ser objetivos, puesto que no somos capaces de superar la pereza, ni la galbana de hacerlo cada día sin cesar y a la primera de cambio nos desmoronamos y dejamos de insistir.

Muchas veces es flojera, como decía una clienta mía el día que me explicaba por qué no cumplía los objetivos que nos habíamos propuesto.

Otras veces es miedo al fracaso, hay quien desiste antes de comenzar, por si no tiene el coraje suficiente de poder conseguir lo que se ha propuesto y abandona nada más comenzar.

Y hay quien no tiene el hábito de la constancia instaurado en su ADN, desde pequeño en su casa, tal vez sus padres no le enseñaron a ser persistente y tenaz, haciendo que se esforzara por conseguir las cosas.

Sea la razón por la que sea, todas ellas no conducen a una frustración que nos hace no avanzar.

Esta es una de las razones por las que muchas personas se sienten mal con ellas mismas, sin sentido de vida y sin un rumbo al que dirigirse.

En mi despacho de coaching lo veo cada día, personas con “cero constancia”, que dicen no saber cómo hacerlo y eso les ha llevado a una frustración que les hace sentirse infelices.

Crear buenos hábitos en una persona es muy complejo, porque tiene como pócima magistral, dicha constancia y si no somos capaces de desarrollarla, con el paso de los años, no podremos marcarnos metas y deambularemos como Almas en pena.

En mi caso, el haber tenido un padre de carácter militar, me ayudó enormemente a superar este problema, los que me conocen saben que la constancia es una de mis cualidades más importantes.

Puede ser que, de pequeña, pasaba tanto tiempo castigada por no cumplir las normas que mi padre quería que cumpliera, que me acostumbré a ser persistente ante mis sueños y a desarrollar un carácter perseverante y tenaz.

En mi vida, estas dos características me han ayudado enormemente, hasta el punto de haber hecho que logre gran parte de los objetivos que me he puesto.

Como a todo el mundo, en ocasiones me entra la flojera, pero mi nivel de compromiso para con la sociedad y las personas con las que me desenvuelvo es tan grande que siento no poder fallarles, pero, sobre todo, no debo fallarme a mí misma.

Puedo decirles, queridos amigos lectores, que este ha sido una de las cualidades que más me han ayudado en mi vida y espero que me acompañe hasta mi muerte.

Si tú eres una persona que careces de esta cualidad, intenta cultivarla en tu alma y verás que, en breve, solo te aportará buenos resultados.

Te invito a que me cuentes como te va con este don que puedes aprender a desarrollar, yo cada día ayudo a mis clientas a que así sea.

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