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SOS Turismo, una fórmula arriesgada

miércoles 10 de febrero de 2021, 00:00h

El sector turístico de Baleares lanzará este viernes una campaña destinada a poner en conocimiento de la opinión pública y de los representantes políticos las dramáticas consecuencias económicas y laborales que la actual crisis sanitaria están suponiendo para la principal industria de las islas.

La campaña pretende conseguir un gran impacto con acciones en redes sociales, pero también con mucha presencia de cartelería en calles, fachadas, autobuses, etc. La iniciativa cuenta con el apoyo de CAEB, Afedeco, patronal de transportes, asociaciones del sector y, lógicamente, la FEHM y la ACH, principales implicados de la campaña. La posición del sector hotelero, sin embargo, no ha sido monolítica. Grandes hoteleros mostraron sus dudas sobre la efectividad de acciones de este tipo de cara a conseguir lo que realmente precisan las empresas del sector, sin olvidar la imagen que ofrecerá Baleares en los principales mercados emisores con una campaña que cuelga sábanas en balcones.

Cabe pensar que el potente lobby hotelero balear tiene recursos para, al menos, hacer llegar a las administraciones las demandas del sector, cerrado en las Islas prácticamente desde noviembre de 2019, con severos efectos en la salud de la empresas y las plantillas.

En todo este tiempo, ninguna de las reivindicaciones específicas del turismo han sido atendidas. Las medidas aprobadas en materia de ERTEs o de ampliación de la protección a trabajadores fijos discontinuos no son exclusivas del sector, sino que se extienden a otros muchos negocios. O lo que es lo mismo: de las muchas reuniones mantenidas por los responsables empresariales -FEHM, ACH y CAEB- con la administración durante meses no ha salido ningún fruto específico de apoyo al sector. Un sector que no parece tener influencia en las políticas del Govern y que aplaude a Reyes Maroto como "la mejor ministra de Turismo", mientras su jefe, Pedro Sánchez, descarta cualquier actividad turística hasta final del verano; es decir, condena al cierre a multitud de empresas en las Islas sin plantear alternativas.

Que una campaña de sábanas en los balcones y ruido en las redes sea efectiva ante esta realidad -y cambie la inercia que la política ha mostrado hasta el momento- está por ver. La fórmula, cuando menos, es arriesgada y sólo cabe esperar que la iniciativa tenga resultados y permita la supervivencia de una actividad que es la base de toda la economía balear.


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