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Supremacismo y progresismo (2)

Por Sebastián Urbina
miércoles 08 de diciembre de 2021, 06:00h

El vaticinio de M. Friedman se ha cumplido. Una y otra vez. Los proyectos socialistas han terminado con más pobreza y menos libertad, o ausencia de ella. ¿Han aprendido alguna lección, las izquierdas, de estos repetidos fracasos?
Ninguna. ¿Por qué? Porque son moralmente superiores por el simple hecho de ser de izquierdas, o decirlo. ¿Por qué van a cambiar? ¿Cómo van a renunciar a su grandiosa idea de liberar y redimir a la humanidad oprimida por las fuerzas del mal: el capitalismo y la derecha? No debe extrañar- aunque no tenga justificación- su permanente arrogancia ‘buenista’. Miran por encima del hombro a la derecha, que sería insolidaria, especuladora, corrupta y reaccionaria. En cambio, ellos son buenos de verdad, aunque fracasen, estrepitosa y repetidamente.

Aparte de la violencia, que siempre ha sido una seña de identidad de la izquierda. Para Marx, ‘la violencia es la partera de la historia’. Siempre que la violencia sea suya. La violencia de los demás siempre es mala. La suya siempre es buena.

¿Es que son tontos? ¿No se dan cuenta de sus repetidos fracasos? Hay de todo, pero no es fácil renunciar a ser moralmente superior (o sea, creérselo) y que la gran mayoría de medios de manipulación lo confirmen, día tras día. Adecuadamente subvencionados para decir lo que convenga. Sentirse en el lado bueno de la Historia es muy reconfortante. ¿Cómo van a renunciar a esta filfa?

Recuerden una de las propagandas políticas del PSOE, ‘Somos la izquierda’. No hace falta decir nada más. Sólo
nombrar la izquierda y aparece la luz cegadora de la auténtica emancipación universal. Es la ‘Virgen de Fátima’ en versión socialista.

Una de las ‘ventajas’ del fanatismo ideológico- como el de la izquierda moralmente superior- es que los hechos adversos no sirven para falsar el ideario progresista. Que es lo que hace cualquier persona con un mínimo de sentido común. Ellos, no. ¿Por qué? Porque su idea es irrebatible. ¿Cómo van a renunciar al ‘mundo feliz’ de izquierdas, rompiendo las cadenas que les ha puesto el malvado Occidente? Llevan un metafórico impermeable en el cerebro que no permite que entren ideas o hechos adversos. Además, para rebatir a los adversarios basta llamarles ‘fachas’. No es necesario argumentar, ni leer, ni reflexionar.

Alguno puede creer que esto es una exageración. Pues bien, invito al incrédulo lector que observe atentamente el lenguaje utilizado por la mayoría de las cadenas televisivas. Podrán comprobar si exagero, o no. Unas cadenas más que otras, por supuesto. También buena parte de la prensa escrita. Por ejemplo, como quien no quiere la cosa, el columnista de El País – Jorge M. Reverte- equiparó a Ayuso con Hitler y Stalin. (LD/15/1/2021.)

Y no es el único que dice idioteces/barbaridades parecidas. Dichas, además, desde una atalaya moralmente superior. ¡`Cómo se va a equivocar si es de izquierdas! De ahí que se haya dicho tantas veces que la ideología de izquierdas es como una religión laica. Muchos creen en la izquierda como ‘cree’ un forofo en su equipo de fútbol. O sea, se es de un equipo para toda la vida y se insulta al adversario. En este fanatismo futbolero, sí se parece la izquierda al nacionalismo identitario catalán o vasco.

Estos peligrosos y fanáticos planteamientos no tendrían la enorme repercusión que tienen si la derecha española no mostrase unos vergonzosos niveles de cobardía y estupidez políticas. La derecha española- centralmente el partido popular- no ha querido afrontar un debate ideológico serio con la izquierda. Y ha permitido- con un ridículo complejo de inferioridad- que la izquierda cuasi monopolice, los medios de comunicación y los sistemas de enseñanza/adoctrinamiento. Recordemos el enfado del mediocre Pablo Casado con Cayetana Álvarez de Toledo por la insistencia de esta última en poner en marcha una "batalla cultural’. Porque los dirigentes populares quieren mostrar su ‘centralidad centrada’. El colmo de este complejo lo dio Casado, en el Parlamento, insultando a Santiago Abascal. Incluso la izquierda le aplaudió.

La derecha ‘centrada’ actúa como una gestoría administrativa, mientras la izquierda promulga leyes ideológicas y controla medios de comunicación y sistema educativo. El Gran Hermano progresista. Pero Casado/Núñez Feijoó y cía, siguen con la mentalidad de gestoría. Esperan que la pésima gestión socialista los lleve al poder. Que el gobierno de izquierdas caiga como fruta madura. No aspiran a más. Las ideas no importan. Tal vez estoy equivocado, planteando este problema en el terreno político. Tal vez, es terreno adecuado para los psiquiatras. No entiendo este comportamiento tan suicida- en materia de comunicación y debate ideológico- de los populares.

¿Tienen miedo a la izquierda? Y si es así ¿por qué? Y si no tienen miedo, ¿a qué viene dejar el mundo de las ideas en exclusivas manos de la izquierda? Que es lo que hizo Rajoy teniendo mayoría absoluta. Y es el camino que parece seguir la cúpula del Partido Popular. Tan es así, que está tratando de machacar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso. ¿Por qué? Creo que por tres motivos. Primero, porque ella siempre actuó sin miedo a la izquierda. Criticándola sin complejos cuando era menester. Segundo, porque esta actitud lúcida y valiente pone en evidencia el ‘centradismo centrado’ de Casado. Que resulta aún más suicida porque sufrimos un gobierno de Frente Popular, carente de escrúpulos. Basta ver a los socios de Sánchez. ¿Quién es peor, él o sus socios? Y, en tercer lugar, porque Díaz Ayuso ha arrasado electoralmente. Resumiendo, Díaz Ayuso brilla, y Casado emite una luz pálida. No ver esta evidencia perjudica al Partido Popular. Y lo que es más importante, a España. Porque cuanto más se mantenga este infame Frente Popular, peor para España y los españoles de bien.

¡Ojalá estuviera exagerando! Pero tenemos un gobierno Frankestein que, para mantenerse en la poltrona, concede prebendas a sus antidemocráticos socios, que ponen en peligro el Estado de Derecho y a España. Como la Ley de Seguridad Ciudadana, que deja a las fuerzas de seguridad a los pies de los delincuentes y de los violentos. Para que la calle sea suya.

O la ‘Ley de memoria democrática’. Que es antidemocrática. ¡Es lo que hacían los bolcheviques! Promulgar ‘la verdad oficial’. Es la marca autoritaria de este socialismo antiespañol que, para mantenerse en el poder, es capaz de cualquier indignidad. ¡Y son tan sinvergüenzas que quieren ilegalizar a Vox por ser un peligro para la democracia!

En este gravísimo contexto que vivimos, la ‘derecha centrada’ se preocupa por si no la ven suficientemente centrada. ¿Quién? La izquierda y las criadas mediáticas subvencionadas. ¡No somos como Vox! ¡Por Dios! De ahí el odio de la cúpula del PP (y de la izquierda, obviamente) a este partido. No pide permiso a la izquierda para hablar y, encima, desafía públicamente sus intocables mantras. Hay que ilegalizarlo. Lamentablemente, la derecha centrada, es como la izquierda. Tampoco tiene ideas. Sólo ofrece gestión y no meterse en ‘líos políticos’. El socialista Tezanos (presidente del CIS) dice que el discurso del centrado Casado es fascista. (diciembre 2021.) Creía que sólo era el de Abascal.

¿Qué se puede esperar de esta partitocracia, gobernada por socialistas, comunistas, golpistas y filoetarras?
Convertida, además, en un infierno fiscal. ¿Y qué esperanza de cambio real puede ofrecer este pusilánime ‘centro centrado’?

¿Y si el patriotismo español es facha, adónde conducirá la fragmentación de España? ¡Calla y mira La Sexta, que te pueden llamar ultraderecha!

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