Imágenes aéreas del Hort de Son Ginard en Campos.
Terraferida ha vuelto. Tras el parón que anunció en 2023 el colectivo ecologista reaparece presentando un informe que pone cifras a lo que denomina la “devastación” del suelo rústico en Mallorca.
El documento, titulado “Inventario de la devastación de Mallorca 2015-2024”, se apoya en la comparación de imágenes aéreas y en la última capa de ortofotografía disponible —la del verano de 2024— para cuantificar la "artificialización" del suelo rústico.
El período temporal que concentra su atención está en el tramo más reciente: entre 2021 y 2024, cuando Terraferida contabiliza hasta 846 chalets construidos o ampliados en rústico, lo que equivale a unas cinco viviendas por semana. En el mismo periodo, el colectivo calcula 546 hectáreas artificializadas de suelo agrario y forestal.
En su reparto por usos, atribuye el grueso al fenómeno residencial —chalés vinculados a uso residencial y, en parte, turístico— y sitúa a las instalaciones fotovoltaicas como segundo gran vector de ocupación. En el conjunto 2015-2024, eleva la cifra total a 1.389 hectáreas desnaturalizadas y sostiene que el ritmo se acelera en la segunda mitad de la serie analizada.
El Govern rechazó de plano la idea de una moratoria y el vicepresidente primero y portavoz del Ejecutivo autonómico, Antoni Costa, aseguró el pasado viernes que no habrá “decisiones restrictivas” en suelo rústico y se respetará la propiedad privada.
Costa subrayó que los datos expuestos por Terraferida en su informe, “constata una realidad que se produjo en las dos legislaturas anteriores”, en referencia a los gobiernos de izquierdas presididos por Francina Armengol (PSOE), el primero de 2015-2019 y el segundo de 2019-2023.
Abundando en esa línea argumental, Costa recordó que un reciente informe del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Mallorca constata que en 2025 “las solicitudes de licencia para construir en suelo rústico han caído a la mitad; de más de 600 a 350, de golpe”.
“Estaría bien que alguien pensase por qué en 2025 caen a la mitad” y por qué en ejercicios en los que se advertía de una posible moratoria las peticiones eran las que denuncia Terraferida, de unos cinco chalés a la semana en suelo rústico, ha señalado el también conseller de Economía, Hacienda e Innovación del Govern.
Y ha sugerido que el “miedo” a eventuales restricciones urbanísticas aceleró la construcción en suelo rústico. “Los ciudadanos, legítimamente porque son sus propiedades, piensan que alguien tomará decisiones para devaluar aquellas propiedades, los ciudadanos reaccionan y piden sus correspondientes licencias. Y cuando llega alguien y dice este Govern no adoptará ninguna medida en ese sentido, construyen sus edificaciones unifamiliares cuando lo estiman conveniente. No tienen miedo”, ha expresado.
Además, Costa se mostró “profundamente satisfecho” del incremento de la solicitud de licencias de viviendas plurifamiliares y defendió que la prioridad es edificar “pisos para la gente”, especialmente para jóvenes y familias expulsadas del mercado.
Terraferida, entidad nacida en 2015 y conocida por su posición contraria al turismo, reivindica un enfoque distinto al de la denuncia puntual: medir, ordenar y mostrar el problema para forzar una discusión pública sobre el modelo territorial.
En su retorno a la actividad reivindicativa, la organización asegura que pretende una agenda menos frenética y más “de fondo”, centrada en informes útiles, con la independencia como bandera. A tal fin afirma que no acepta financiación de administraciones ni empresas y que trabaja con aportaciones pequeñas y trabajo voluntario.
El informe llega acompañado de exigencias políticas concretas: reclaman una moratoria inmediata de nuevas construcciones residenciales en rústico, un nuevo PTI que priorice usos agrarios y naturales, un plan de rehabilitación en núcleos urbanos con criterios sociales y más medios de inspección y control para combatir irregularidades, incluido el alquiler turístico.
En esencia, Terraferida insta a cerrar el grifo de la vivienda dispersa y a recentrar el crecimiento urbanístico dentro del ámbito urbano y preservando el suelo rústico de cualquier tipo de actividad ajena al sector primario y tradicional.
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