Artà. Situada a unos 10 kilómetros del casco urbano, suele estar muy frecuentada por quienes prefieren bañarse en una playa virgen. Con un arenal de 130 metros de longitud y 220 de profundidad, la pendiente es bastante pronunciada y, al encontrarse muy abierta, los días de viento resulta peligrosa. Cuenta con senderos que la unen con las playas de Cala Mesquida, Cala Mitjana y es Matzocs.





