Con una multitudinaria eucaristía celebrada en la Catedral de Mallorca que ofició el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, con nutrida presencia de cardenales, obispos y sacerdotes, además de autoridades de Balears, acompañadas de S.M. la Reina Sofía, se ha dado por clausurado el año jubilar Ramón Llull, que ha conmemorado los 700 años de la muerte del venerado beato de la Iglesia de Mallorca. Todos los actos que durante este año se han llevado a cabo por toda la geografía balear han permitido a mucha gente conocer más y mejor la figura de Llull y el inabarcable legado Luliano desde el punto de vista teológico, pero no solamente, pues su figura alcanza campos como la historia, la filosofía, la ciencia, la literatura y tantos otros. Hay que felicitar, por ello, al Obispado de Mallorca y a todos cuantos han participado de la organización de los innumerables eventos celebrados durante este año Ramón Llull.
Ahora hay que confiar en el buen resultado del proceso de canonización del Beato que la presencia en Palma del cardenal Amato presagia, de forma que la Iglesia de Mallorca pueda celebrar un nuevo santo mallorquín muy pronto. No se trata solo de una cuestión religiosa, como es de ver, sino que la figura de Ramón Llull y de Mallorca entera, en especial de los lugares donde vivió el beato, experimentaría una importantísima difusión en todo el mundo. La cultura mallorquina se ve fuertemente reforzada con el reconocimiento de la figura de Llull, lo que es motivo de orgullo y satisfacción para los habitantes de esta tierra.




