La patronal CAEB celebró el jueves una gala que resultó exquisita en el fondo y en la forma, donde estuvieron representados prácticamente la totalidad de la sociedad civil mallorquina, con partidos políticos (excepto Podem), las organizaciones empresariales agrupadas en la confederación CAEB y sindicatos, además de autoridades del Govern, Consell y Ajuntament de Palma.
Cada cual supo estar en su lugar sin generar tensiones, desde la cordialidad, la educación y el diálogo
La ceremonia fue sencilla y en nada ostentosa, donde desde la diversidad y en ocasiones la divergencia, todos los oradores que tomaron la palabra expusieron sus puntos de vista sin que nadie se sintiese molesto ni atacado. Carmen Planas, la presidenta de CAEB, reivindicó el papel del empresariado como generador de riqueza y empleo. Juan Rossell, presidente de la CEOE, abundó acertadamente en esa reivindicación. El vicepresidente Biel Barceló pidió el respaldo de los empresarios en las reivindicaciones del Govern a Madrid, lo cual es muy adecuado y pertinente. En definitiva cada cual supo estar en su lugar sin generar tensiones, desde la cordialidad, la educación y el diálogo.
El premio al Empresario del Año recayó en Antonio Fontanet, quien a sus 96 años aún acude cada mañana a su despacho, todo un admirable ejemplo de dedicación y vocación. Pero realmente hay que felicitar no solo a Antonio Fontanet, sino también a los demás finalistas, Miquel Florit, Pepe Roselló y Neus y Concepció Aguiló, y en general a toda la CAEB por una gala donde todo el mundo salió satisfecho.





