Una mejora del plus de insularidad que se queda muy corta en Mallorca

La actualización del plus de insularidad para los empleados públicos del Estado en Baleares supone, sin duda, un avance respecto a una situación que llevaba demasiados años enquistada. Sería injusto negar que el incremento previsto para Menorca, Ibiza y Formentera representa un esfuerzo importante y un reconocimiento de la doble y triple insularidad que soportan estos territorios y quienes allí trabajan. Sin embargo, el acuerdo nace con una carencia de fondo que explica perfectamente el profundo malestar de policías nacionales y guardias civiles.

Las nuevas cuantías para los funcionarios destinados en las Pitiusas y Menorca, conllevan incrementos de entre 229 y 570 euros, dependiendo del grupo funcionarial al que se pertenezca. Por ejemplo, para el grupo C1, se pasa de 101,42 euros mensuales a 405,10 euros. La subida es considerable.

Sin embargo, para los destinados en Mallorca la mejora es muy relativa y será de entre 99 y 65 euros al mes, según la categoría. Por seguir con el ejemplo del grupo C1, se pasa de 80,51 euros a 144,60 euros. 64 euros de diferencia, que dadas las circunstancias, seguirán sin paliar los costes de insularidad.

Además, existe un aspecto especialmente criticable. Las asociaciones representativas de la Guardia Civil y los sindicatos mayoritarios de la Policía Nacional no han participado en la negociación del acuerdo. Resulta difícil comprender que se adopte una decisión que afecta de manera directa a miles de agentes sin escuchar a quienes conocen de primera mano las dificultades que supone vivir y trabajar en Baleares. El diálogo social pierde buena parte de su legitimidad cuando deja fuera precisamente a los principales afectados.

Las críticas formuladas por AUGC, AEGC, CEP, Jucil y Jupol no parecen fruto de un rechazo sistemático. Todas coinciden en un mismo diagnóstico: el incremento es insuficiente para Mallorca, no resolverá el problema de la fuga de agentes y puede incluso trasladar a la isla los problemas de cobertura que hoy padecen las Pitiusas.

El Gobierno aún está a tiempo de corregir el rumbo. Si el objetivo es garantizar servicios públicos estables y de calidad, el plus de insularidad debe responder al coste real de vivir en Baleares y no a un simple ejercicio de contención presupuestaria. Escuchar ahora a quienes han quedado al margen de la negociación sería el primer paso para convertir un avance parcial en una solución verdaderamente eficaz.

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